DICCIONARIO MÉDICO
Concentrado de hematíes lavados
El concentrado de hematíes lavados es un componente sanguíneo que resulta de someter un concentrado de hematíes estándar a varios ciclos de lavado con solución salina fisiológica (cloruro sódico al 0,9 %). El proceso retira la práctica totalidad del plasma residual, junto con sus proteínas, anticuerpos y restos celulares. El lavado consiste en resuspender los hematíes en solución salina, centrifugar para sedimentarlos de nuevo, retirar el sobrenadante y repetir la operación al menos tres veces. El resultado es una suspensión de eritrocitos con una concentración residual de proteínas plasmáticas inferior a 0,5 g por unidad, lo que reduce drásticamente la carga de inmunoglobulina A (IgA), de otras inmunoglobulinas y de complemento. La contrapartida es que el lavado acorta la caducidad del producto. Al abrir el circuito cerrado de la bolsa (en sistemas manuales) o al someter los eritrocitos a manipulación mecánica, se pierde la garantía de esterilidad prolongada que ofrece el concentrado convencional. En sistema abierto, la caducidad se reduce a 24 horas desde el momento del lavado; en sistemas automatizados de circuito cerrado, puede extenderse algo más. La indicación más reconocida es la del paciente con déficit selectivo de IgA que ha desarrollado anticuerpos anti-IgA. En estas personas, incluso cantidades mínimas de IgA presentes en el plasma residual de un concentrado convencional pueden desencadenar reacciones alérgicas graves, incluida la anafilaxia. Lavar los hematíes elimina esa IgA residual y permite la transfusión con un margen de seguridad aceptable. También se recurre al lavado en pacientes que presentan reacciones alérgicas recurrentes a las proteínas del plasma del donante y que no responden a premedicación con antihistamínicos. En la hemoglobinuria paroxística nocturna, algunos centros utilizan hematíes lavados para evitar la infusión de complemento exógeno, aunque la disponibilidad de concentrados leucorreducidos ha limitado esta indicación. Parcialmente. El lavado retira una fracción de los leucocitos residuales, pero no de forma tan eficiente como la filtración. Si se necesita un producto pobre en leucocitos y a la vez libre de proteínas plasmáticas, puede combinarse la leucorreducción por filtro con el lavado posterior. Sí, aunque con limitaciones. Las plaquetas son más frágiles que los eritrocitos y el lavado causa una pérdida significativa de células y reduce su capacidad funcional. Se reserva para situaciones muy específicas en las que la alternativa es no transfundir. Depende del método. Los sistemas automatizados completan el lavado en unos 30-40 minutos. El lavado manual con centrifugación repetida puede llevar más de una hora. En ambos casos, la necesidad de realizarlo a demanda y la caducidad corta del producto exigen una coordinación estrecha entre el banco de sangre y el servicio clínico solicitante. Si desea profundizar en conceptos vinculados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el concentrado de hematíes lavados
Situaciones clínicas que justifican su empleo
Preguntas frecuentes
¿El lavado elimina también los leucocitos?
¿Se pueden lavar también los concentrados de plaquetas?
¿Cuánto tarda el proceso de lavado?
Referencias
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