DICCIONARIO MÉDICO
Lavado peritoneal
El lavado peritoneal diagnóstico (LPD) es un procedimiento de urgencia que introduce un catéter en la cavidad abdominal, instila suero fisiológico y lo recupera para examinar su aspecto y su composición. Su fin es detectar sangre u otro contenido anómalo tras un traumatismo del abdomen y orientar la necesidad de operar. "Peritoneal" deriva del griego peritónaion, formado por perí (alrededor) y teínein (extender o tensar): la membrana que se extiende alrededor de las vísceras del abdomen. El peritoneo tapiza esa cavidad y envuelve los órganos, y el lavado peritoneal es, en sentido literal, la irrigación de ese espacio. El operador coloca un catéter en la cavidad, introduce una cantidad medida de suero, deja que se distribuya y lo aspira de vuelta para analizarlo. Lo que interesa es el aspecto y el recuento celular de lo que sale. La presencia de sangre delata una hemorragia interna (hemoperitoneo); la aparición de contenido intestinal o de bilis apunta a la rotura de una víscera hueca. Es una prueba muy sensible, tanto que basta una cantidad pequeña de sangre en la cavidad para que resulte positiva. Esa misma sensibilidad tiene una cara menos amable: puede conducir a intervenciones que luego se revelan innecesarias. Por eso su lectura exige criterio y contexto. La técnica moderna nació en 1965. El cirujano Harlan D. Root y sus colaboradores la describieron en la Universidad de Minnesota (Minneapolis, Estados Unidos), sobre una serie inicial de 28 pacientes, como alternativa a la punción abdominal simple, que dejaba escapar demasiados casos de hemorragia. Durante décadas fue el patrón de referencia para valorar el sangrado abdominal en el traumatismo cerrado. Después llegaron la ecografía FAST y la tomografía computarizada, que hoy resuelven la mayoría de las situaciones sin necesidad de puncionar. El lavado no ha desaparecido: ha quedado como recurso de segunda línea para los casos en los que la imagen no aclara la duda o no está disponible. Cada vez menos. La ecografía FAST y la tomografía lo han desplazado en los centros que disponen de ellas, aunque conserva utilidad cuando esas pruebas no bastan, sobre todo para detectar lesiones de vísceras huecas o del mesenterio. No exactamente. La paracentesis se limita a aspirar el líquido que ya hay en el abdomen; el lavado peritoneal va más allá: introduce suero, lo mezcla con el posible contenido de la cavidad y lo recupera para analizarlo. Eso lo hace más sensible cuando el sangrado es escaso. Del peritoneo, la membrana que reviste la cavidad abdominal. Como el líquido se instila y se recoge en ese espacio, la prueba tomó su nombre. La denominación "diagnóstico" se añadió para distinguirla del lavado peritoneal con fines de tratamiento, empleado en otros contextos.Qué es el lavado peritoneal
Qué busca el análisis del líquido
De Root a la ecografía FAST
Preguntas frecuentes
¿Se sigue haciendo hoy?
¿Es lo mismo que una paracentesis?
¿De dónde viene el nombre?
Referencias
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