DICCIONARIO MÉDICO

Lavado peritoneal

El lavado peritoneal diagnóstico (LPD) es un procedimiento de urgencia que consiste en introducir un catéter en la cavidad peritoneal, instilar suero fisiológico y recuperarlo para analizar su aspecto y composición celular. Su objetivo es detectar hemoperitoneo, contenido intestinal u otros signos de lesión visceral en pacientes con traumatismo abdominal, y decidir si es necesaria una intervención quirúrgica urgente.

Qué es el lavado peritoneal

"Peritoneal" procede del griego περιτόναιον (peritónaion), compuesto de περί (perí), "alrededor", y τείνειν (teínein), "extender" o "tensar": la membrana que se extiende alrededor de las vísceras abdominales. "Lavado", como en el resto de las técnicas de esta familia, viene del latín lavare. La expresión completa designa la irrigación diagnóstica de la cavidad abdominal.

La técnica fue descrita en 1965 por Haim Root en el hospital Ben-Gurión de Beer-Sheva (Israel) como alternativa a la punción abdominal simple, que tenía una tasa inaceptable de falsos negativos. Root demostró que diluir el contenido de la cavidad con suero salino aumentaba enormemente la sensibilidad para detectar sangre, bilis o contenido intestinal. Su publicación transformó la evaluación del traumatismo abdominal cerrado y durante tres décadas el LPD fue la prueba de referencia en los servicios de urgencias de todo el mundo.

Su protagonismo ha disminuido desde los años 90 con la difusión de la ecografía FAST (Focused Assessment with Sonography for Trauma) y, sobre todo, de su versión ampliada E-FAST, que permite detectar líquido libre intraabdominal de forma no invasiva, rápida y a pie de cama. La tomografía computarizada con contraste ha complementado esa evolución al ofrecer una localización precisa de las lesiones. El LPD mantiene hoy un papel residual pero no desdeñable: sigue siendo útil cuando la ecografía no está disponible, cuando sus resultados no son concluyentes o cuando el paciente está hemodinámicamente inestable y necesita una respuesta diagnóstica inmediata sin posibilidad de traslado al escáner.

Técnica y criterios de positividad

Con el paciente en decúbito supino y bajo anestesia local, se realiza una pequeña incisión en la línea media infraumbilical. A través de ella se introduce un trócar o un catéter de diálisis peritoneal en la cavidad. El primer paso es aspirar con jeringa: si se obtienen más de 10 ml de sangre franca, el resultado ya se considera positivo y la indicación quirúrgica es inmediata, sin necesidad de completar el lavado.

Si la aspiración inicial es negativa, se instila un litro de suero fisiológico templado (10-20 ml/kg en niños), se deja que se distribuya por la cavidad y se recupera por gravedad. El líquido peritoneal recuperado se analiza macro y microscópicamente. Los criterios clásicos que indican la necesidad de una laparotomía exploradora urgente son: presencia de bilis, fibras vegetales o restos alimenticios en el líquido; un recuento superior a 100.000 hematíes por milímetro cúbico; o un recuento de leucocitos por encima de 500 por milímetro cúbico. También se valora la amilasa y, si se sospecha lesión vesical, la presencia de creatinina elevada.

Diferenciación con otras técnicas peritoneales

Paracentesis abdominal. Consiste en la punción de la cavidad para extraer ascitis (líquido acumulado). A diferencia del LPD, la paracentesis no instila suero: simplemente aspira el líquido que ya existe en la cavidad. Su indicación principal es diagnóstica o evacuadora en pacientes con cirrosis, insuficiencia cardíaca u otras causas de ascitis, no en el traumatismo.

Diálisis peritoneal. Utiliza la membrana peritoneal como filtro biológico para depurar toxinas en pacientes con insuficiencia renal. Aunque comparte el principio de instilar y recuperar líquido, su finalidad es terapéutica y crónica, no diagnóstica ni urgente.

Ecografía FAST / E-FAST. Es hoy la técnica de primera línea en la evaluación del trauma abdominal: detecta líquido libre en la cavidad peritoneal sin punción. No ha hecho obsoleto al LPD, pero lo ha desplazado a un papel de segunda línea reservado a los casos en los que la ecografía no resuelve la duda diagnóstica.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "peritoneal"?

Del griego περιτόναιον, que significa "lo que se extiende alrededor". Se refiere al peritoneo, la membrana serosa que tapiza el interior de la cavidad abdominal y envuelve las vísceras. El lavado peritoneal es, literalmente, el lavado de esa cavidad.

¿Se sigue haciendo el lavado peritoneal o ya no se usa?

Se hace mucho menos que antes. Desde que se generalizaron la ecografía FAST y la tomografía computarizada, la mayoría de los centros de trauma utilizan esas técnicas como primera opción. Pero el LPD conserva su lugar en los escenarios en los que la imagen no está disponible, no es concluyente o el paciente necesita una respuesta diagnóstica inmediata sin poder moverse del box de urgencias.

¿Es lo mismo que una paracentesis?

No. La paracentesis extrae líquido que ya se ha acumulado en el abdomen (ascitis). El lavado peritoneal introduce suero en una cavidad que en condiciones normales está casi seca, y lo recupera para analizar lo que arrastra. Las indicaciones son diferentes: la paracentesis es habitual en hepatología; el lavado peritoneal, en cirugía de urgencias.

¿Quién describió la técnica?

Haim Root, cirujano del hospital Ben-Gurión de Beer-Sheva (Israel), publicó la técnica en 1965 como mejora de la punción abdominal diagnóstica. Su trabajo demostró que la dilución con suero salino detectaba lesiones que la simple aspiración pasaba por alto.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Aspiración peritoneal de diagnóstico — Serie. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Cómo hacer un lavado peritoneal diagnóstico.
  3. Ronquillo Guachamin DK et al. Utilidad del lavado peritoneal en el trauma abdominal. RECIMUNDO, 2020.
  4. Real Academia Española. Peritoneo. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al lavado peritoneal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cavidad peritoneal: el espacio anatómico delimitado por el peritoneo donde se realiza el lavado.
  • Hemoperitoneo: presencia de sangre en la cavidad peritoneal, el hallazgo más buscado con el LPD.
  • Peritonitis: inflamación del peritoneo, frecuentemente diagnosticada al encontrar leucocitos o contenido intestinal en el lavado.
  • Peritonitis aguda: forma grave de peritonitis que puede requerir laparotomía urgente.
  • Abdomen agudo: cuadro clínico de dolor abdominal intenso que puede precisar lavado peritoneal para su evaluación.
  • Paracentesis abdominal: punción de la cavidad para extraer ascitis, técnica distinta del lavado.
  • Ascitis: acumulación patológica de líquido en la cavidad peritoneal.
  • Diálisis peritoneal: técnica terapéutica de depuración renal que utiliza la membrana peritoneal como filtro.
  • Membrana peritoneal: la serosa que tapiza la cavidad abdominal y recubre las vísceras.
  • Líquido peritoneal: el fluido presente en la cavidad, analizado durante el lavado.
  • Irritación peritoneal: signo clínico que sugiere compromiso de la cavidad y puede motivar el lavado.

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