DICCIONARIO MÉDICO

Láser

El láser es un dispositivo que produce un haz de luz con tres rasgos que la luz corriente no tiene: un solo color, ondas que avanzan acompasadas y un rayo que apenas se ensancha al alejarse. Su nombre es un acrónimo inglés acuñado a mediados del siglo XX. En medicina, esa luz tan disciplinada permite cortar, coagular, vaporizar o esculpir tejidos con una finura que ningún filo metálico iguala.

Qué es un láser

Un láser es una fuente de luz que amplifica un haz mediante un proceso físico llamado emisión estimulada. La palabra reproduce las iniciales de su descripción en inglés: light amplification by stimulated emission of radiation, es decir, amplificación de luz por emisión estimulada de radiación. Nació como acrónimo y hoy funciona como sustantivo común, recogido por el diccionario académico con género masculino.

Lo que separa a la luz de un láser de la que emite una bombilla no es la cantidad, sino la organización. La bombilla dispersa fotones de muchos colores en todas direcciones y en desorden. El láser emite fotones de una sola longitud de onda (luz monocromática), en fase entre sí (luz coherente) y en un haz estrecho que casi no se abre con la distancia (luz colimada). Esa triple disciplina es la que se aprovecha en el quirófano y en el laboratorio.

El principio físico: la emisión estimulada

La idea que sostiene todo el edificio la formuló Albert Einstein en 1917, en un trabajo sobre la teoría cuántica de la radiación. Einstein describió que un átomo excitado, si lo alcanza un fotón de la energía adecuada, no absorbe ese fotón: libera otro idéntico, con la misma dirección, frecuencia y fase. Donde había uno pasa a haber dos, y luego cuatro, y así en cascada. La luz, literalmente, se multiplica a sí misma.

Para que esa multiplicación ocurra hacen falta tres ingredientes. Un medio activo (un cristal, un gas, un líquido o un semiconductor) que aporte los átomos capaces de emitir. Una fuente de energía externa, llamada bombeo, que los mantenga excitados, de modo que haya más átomos con energía alta que baja, condición conocida como inversión de población. Y una cavidad resonante, un par de espejos enfrentados que obligan a la luz a rebotar una y otra vez a través del medio, reforzándose en cada pasada. Uno de los espejos es parcialmente transparente, y por ahí escapa el haz que sale al exterior.

Del máser al primer destello rojo

Antes del láser hubo un pariente que trabajaba con microondas en lugar de luz visible: el máser. Charles Townes construyó el primero a comienzos de los años cincuenta, y en 1958 firmó con Arthur Schawlow el artículo teórico que abrió la carrera por llevar el mismo principio a longitudes de onda ópticas. Varios laboratorios bien financiados se lanzaron a por ello.

Ganó un investigador que trabajaba casi solo. El 16 de mayo de 1960, Theodore Maiman hizo funcionar en los laboratorios Hughes un pequeño cilindro de rubí sintético con los extremos plateados; al iluminarlo con una lámpara de destello, emitió un pulso de luz roja de 694 nanómetros. Era el primer láser operativo. Cuando Maiman quiso publicar el hallazgo, una revista de referencia rechazó el texto por considerarlo poco relevante. Nature lo aceptó ese mismo verano.

Tipos de láser según el medio activo

La forma más útil de clasificar los láseres médicos atiende al material que genera la luz, porque de él dependen la longitud de onda y, con ella, el tejido sobre el que actúa. Se distinguen cuatro familias principales.

Los láseres de estado sólido usan un cristal como medio, y el más difundido en oftalmología es el láser YAG, que emite en el infrarrojo cercano. Los láseres de gas emplean un gas o una mezcla de gases: aquí entran el láser de CO₂, de infrarrojo lejano, y el láser de argón, que emite en el espectro visible. Un caso particular de láser de gas es el láser excimer, cuyo medio es una molécula inestable que emite en el ultravioleta. Quedan los láseres de colorante, con un medio líquido, y los de semiconductor o diodo, hoy omnipresentes por su tamaño y su bajo coste.

Cómo interactúa el láser con los tejidos

La longitud de onda decide qué componente del tejido absorbe la luz, y esa absorción determina el efecto. A grandes rasgos hay tres modos de interacción. En el efecto fototérmico, la energía absorbida se convierte en calor: coagula vasos, sella tejido o lo vaporiza, según la potencia. En el efecto fotoquímico o fotoablativo, propio del ultravioleta, los fotones rompen directamente los enlaces de las moléculas sin apenas calentar alrededor. Y en la fotodisrupción, un pulso brevísimo e intenso ioniza el punto de impacto y genera una microexplosión que fractura el tejido de forma mecánica.

De ese reparto nace toda la variedad clínica. Un mismo aparato no sirve para todo. El cirujano elige la longitud de onda por su diana: hemoglobina y melanina absorben bien el verde y el azul, el agua absorbe con avidez el infrarrojo lejano, y el colágeno de la córnea es transparente para casi todo salvo para el ultravioleta de 193 nm. Cada tipo de láser tiene su territorio, y por eso conviven en la práctica médica en lugar de sustituirse.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra láser?

Es un acrónimo del inglés light amplification by stimulated emission of radiation: amplificación de luz por emisión estimulada de radiación. El término se popularizó tan deprisa que hoy se escribe en minúscula y se conjuga como cualquier sustantivo español.

¿En qué se diferencia la luz de un láser de la de una linterna?

En el orden. La linterna emite luz de muchos colores que sale en abanico y en desorden. El láser emite un solo color, con las ondas en fase y en un haz que se mantiene estrecho a lo largo de metros. Esa concentración es la que permite depositar mucha energía en un punto diminuto.

¿Quién inventó el láser?

Theodore Maiman, el 16 de mayo de 1960, con un láser de rubí. El fundamento teórico, sin embargo, se remonta a Einstein en 1917 y pasa por el máser de Charles Townes en los años cincuenta.

¿Sirve el mismo láser para todas las operaciones?

No. Cada procedimiento requiere una longitud de onda que su tejido diana absorba. Un láser de argón coagula la retina pero no cortaría piel como lo hace el de CO₂, y ninguno de los dos podría tallar una córnea como el excimer.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Terapia con láser. MedlinePlus en español. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001913.htm
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Cirugía del ojo con rayos láser. MedlinePlus en español. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/lasereyesurgery.html
  3. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Terapia con láser para tratar el cáncer. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/tipos/cirugia/terapia-laser
  4. Real Academia Española. Láser. Diccionario de la lengua española. Disponible en: https://dle.rae.es/láser

Entradas relacionadas

  • Láser argón: láser de gas que emite en el visible, absorbido por hemoglobina y melanina, empleado en fotocoagulación retiniana.
  • Láser CO₂: láser de gas de infrarrojo lejano, absorbido por el agua de los tejidos, usado para cortar y vaporizar.
  • Láser excimer: láser ultravioleta que talla tejido rompiendo enlaces moleculares en frío, base de la cirugía refractiva corneal.
  • Láser YAG: láser de estado sólido de gran penetración que actúa por fotodisrupción mecánica.
  • Fotocoagulación: técnica que emplea el calor generado por la luz para coagular tejido, muy usada en la retina.
  • Ablación: destrucción controlada de tejido, una de las acciones que el láser realiza sobre el organismo.

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