DICCIONARIO MÉDICO
Larva migrans
La larva migrans no es un tipo de larva, sino un síndrome. Agrupa los cuadros que aparecen cuando larvas de parásitos propios de animales penetran en el ser humano y se desplazan por sus tejidos sin llegar nunca a convertirse en gusanos adultos. Según la zona por la que viajen, se distinguen tres formas: cutánea, visceral y ocular. El nombre se explica solo: larva más migrans, participio latino de migrare, "que migra". Larva errante, larva que se mueve. La clave del síndrome está en un desajuste biológico. El ser humano actúa como huésped equivocado, un callejón sin salida para el parásito: la larva entra, avanza y busca completar su ciclo, pero no encuentra en el cuerpo humano las señales que necesita para madurar. Acaba muriendo sin descendencia. El daño que causa mientras tanto es el que da la cara clínica. Este mecanismo distingue a la larva migrans de las parasitosis en las que el gusano sí completa su ciclo en la persona. Para el concepto biológico general de fase inmadura conviene remitirse a la entrada larva. Es la más frecuente y la más benigna. La provocan las larvas de anquilostomas de perros y gatos, sobre todo Ancylostoma braziliense y Ancylostoma caninum, que maduran en suelos cálidos y húmedos contaminados con heces de esos animales. Cuando la piel descalza contacta con ese terreno, las larvas la atraviesan a través de los folículos pilosos o de las glándulas del sudor y empiezan a excavar túneles sinuosos entre la epidermis y la dermis. El resultado es una lesión serpenteante, elevada, que dibuja el recorrido del intruso bajo la piel. La larva avanza despacio, unos pocos milímetros al día, rara vez más de uno o dos centímetros. Y aquí interviene el detalle que explica el carácter autolimitado del cuadro: estas larvas carecen de las colagenasas necesarias para romper la membrana basal y descender a planos más profundos, de modo que quedan atrapadas en la superficie. Mueren solas al cabo de dos a ocho semanas. En inglés, la imagen del trazado que progresa dio nombre a la lesión: creeping eruption, erupción reptante. Predomina en regiones tropicales y subtropicales, con máximos en la estación de lluvias, y en países de clima templado aparece sobre todo en viajeros de vuelta del trópico. Cambian de agente y de escenario. Aquí el responsable habitual es Toxocara, el ascáride de perros y gatos (Toxocara canis y Toxocara cati). El contagio no ocurre por la piel sino por la boca: casi siempre un niño ingiere de forma accidental huevos del parásito presentes en tierra, en areneros o en verduras mal lavadas. Las larvas eclosionan en el intestino, lo atraviesan y viajan por la sangre hasta el hígado, el pulmón, el músculo o el cerebro, donde el sistema inmunitario las rodea y forma pequeños granulomas cargados de eosinófilos. Ese es el sustrato de la toxocariasis visceral. La forma ocular es una variante más localizada y silenciosa. Una sola larva de Toxocara alcanza el ojo por la circulación y se enquista en la retina o en el vítreo, donde levanta un granuloma. Suele darse en niños algo mayores que los de la forma visceral clásica, y puede traducirse en pérdida de agudeza visual o en estrabismo. En raras ocasiones, otro nematodo de mapaches, Baylisascaris procyonis, produce cuadros graves con afectación neurológica. Existe un cuadro cutáneo que se confunde con la forma reptante pero obedece a otro parásito. La larva currens ("larva que corre") la causa Strongyloides stercoralis, un nematodo cuyo huésped definitivo sí es el ser humano, lo que la conecta con la estrongiloidiasis. El apellido lo dice todo: velocidad. Mientras las larvas de Ancylostoma progresan uno o dos centímetros al día, las de Strongyloides recorren entre cinco y quince centímetros por hora, y dejan tras de sí trazos urticariformes que aparecen y se borran en poco tiempo. Otro nematodo, Gnathostoma, produce lesiones migratorias más profundas. No. Se adquiere del ambiente, a partir de suelos contaminados con heces de perros o gatos, nunca de otro ser humano. El parásito procede de animales y en la persona muere sin reproducirse. Porque le faltan las enzimas para atravesar la membrana basal de la piel y llegar a tejidos más profundos. Al no poder completar su ciclo en un huésped que no es el suyo, se agota y muere en unas semanas. Están emparentadas, pero no son idénticas. Larva migrans es el nombre del síndrome migratorio en su conjunto; la toxocariasis es la infección concreta por Toxocara, que corresponde a las formas visceral y ocular de ese síndrome.Qué es la larva migrans
La forma cutánea
Las formas visceral y ocular
Un pariente que se mueve deprisa: la larva currens
Preguntas frecuentes
¿La larva migrans es contagiosa entre personas?
¿Por qué la larva no sigue avanzando indefinidamente en la forma cutánea?
¿Es lo mismo larva migrans que toxocariasis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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