DICCIONARIO MÉDICO
Glucogenosis
Las glucogenosis, también denominadas enfermedades por almacenamiento de glucógeno (en inglés, glycogen storage diseases, GSD), son un grupo heterogéneo de trastornos metabólicos hereditarios causados por el déficit de enzimas que participan en la síntesis o la degradación del glucógeno. La consecuencia común es la acumulación de glucógeno normal o estructuralmente anómalo en los tejidos afectados, sobre todo el hígado y el músculo esquelético. Su incidencia conjunta se estima en torno a 1 caso por cada 20 000 a 43 000 nacimientos. El término procede de la combinación de glucógeno (del griego γλυκύς, glykýs, «dulce», y la raíz γεν-, gen-, «generar») con el sufijo -osis, que en patología designa una condición o estado anormal. La palabra describe, pues, un estado patológico relacionado con el glucógeno. En la literatura anglosajona se emplea con más frecuencia la expresión glycogen storage disease (GSD), seguida del número romano que identifica cada tipo. Todas las glucogenosis, salvo la forma ligada al cromosoma X de la deficiencia de fosforilasa b quinasa, siguen un patrón de herencia autosómica recesiva. Esto significa que un portador sano transmite la mutación sin manifestar la enfermedad, y que la descendencia tiene un 25 % de probabilidad de heredar las dos copias defectuosas del gen implicado. La clasificación clásica numera cada glucogenosis con cifras romanas según la enzima deficitaria. Desde un punto de vista fisiopatológico, se distinguen dos grandes grupos, determinados por el tejido en el que predomina el depósito y por las consecuencias clínicas. Las glucogenosis de predominio hepático (tipos I, III, VI y la deficiencia de fosforilasa b quinasa) comparten un rasgo metabólico central: la incapacidad del hígado para liberar glucosa a la sangre durante el ayuno, lo que provoca hipoglucemia y hepatomegalia. La tipo I, o enfermedad de Von Gierke, se debe al déficit de glucosa-6-fosfatasa y cursa con hipoglucemia grave, hiperlipidemia y acidosis láctica. La tipo III se origina por la falta de la enzima desramificante del glucógeno, lo que impide la degradación completa de la molécula y genera un glucógeno de ramas anormalmente cortas (la llamada dextrina límite). En las glucogenosis de predominio muscular (tipos V y VII), el problema reside en que el músculo esquelético no puede movilizar su reserva de glucógeno durante el ejercicio. La tipo V, o enfermedad de McArdle, resulta de la deficiencia de glucógeno fosforilasa muscular: los pacientes experimentan intolerancia al ejercicio con calambres y, en ocasiones, rabdomiólisis. Un caso particular es la tipo II, conocida como enfermedad de Pompe. No encaja en ninguna de las dos categorías anteriores porque el glucógeno se acumula dentro de los lisosomas, no en el citoplasma, a causa de la deficiencia de alfa-glucosidasa ácida. Su expresión clínica varía desde una forma infantil con afectación cardíaca grave hasta presentaciones del adulto con miopatía progresiva. En 1929 Edgar von Gierke describió la acumulación masiva de glucógeno en el hígado y el riñón de dos niños fallecidos, un hallazgo anatomopatológico que dio nombre a la GSD tipo I. La base enzimática no se aclaró hasta la década de 1950, cuando Gerty y Carl Cori caracterizaron el defecto bioquímico de la GSD tipo III (la propia GSD tipo III recibió el epónimo «enfermedad de Cori-Forbes»). El mismo esquema se repitió con Henry-Géry Hers, quien en 1959 identificó el déficit de fosforilasa hepática como causa de la GSD tipo VI, que lleva su nombre: enfermedad de Hers. Hers realizó además una contribución conceptual que trascendió las glucogenosis: al demostrar que la enfermedad de Pompe se debía a la falta de una enzima lisosomal, acuñó el concepto de «enfermedad por almacenamiento lisosomal», aplicable a muchas otras patologías hereditarias. Se fueron numerando por orden de descubrimiento, no por criterios de gravedad ni de parentesco bioquímico. La tipo I fue la primera en describirse (Von Gierke, 1929), la tipo II la segunda (Pompe, 1932), y así sucesivamente. El sistema es práctico pero no refleja relaciones funcionales entre los distintos tipos. Hasta quince subtipos, si se incluyen las variantes de la GSD tipo I (Ia y Ib), de la tipo III (IIIa, IIIb, IIIc, IIId) y los defectos menos frecuentes de la glucólisis muscular que no siempre cursan con depósito de glucógeno. La lista se ha ido ampliando conforme la genética molecular ha permitido distinguir entidades antes agrupadas bajo un mismo epónimo. Sí. La primera es la traducción literal del inglés glycogen storage disease y la segunda, el término grecolatino equivalente. Ambas se usan indistintamente en la literatura médica en español. Algunos autores reservan «glucogenosis» para las formas con acumulación tisular verdadera y excluyen la tipo 0 (déficit de glucógeno sintasa), en la que el problema es justamente la escasez de glucógeno, pero esta distinción no es universal. Si desea profundizar en conceptos asociados a las glucogenosis, puede consultar:Qué es una glucogenosis
Clasificación según la enzima afectada
Hitos en la identificación de las glucogenosis
Preguntas frecuentes
¿Por qué se usa una numeración romana para clasificar las glucogenosis?
¿Cuántos tipos se conocen en la actualidad?
¿Es lo mismo «enfermedad de almacenamiento de glucógeno» que «glucogenosis»?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026