DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Von Gierke
La enfermedad de Von Gierke es la glucogenosis tipo I (GSD I), un trastorno metabólico hereditario autosómico recesivo causado por la deficiencia de la enzima glucosa-6-fosfatasa. El hígado y los riñones acumulan cantidades anormales de glucógeno y grasa, y el organismo no puede mantener niveles adecuados de glucosa en sangre durante el ayuno. Su incidencia se estima en torno a 1 por cada 100.000 nacimientos. Edgar von Gierke (1877-1945), patólogo alemán del Instituto de Patología de Karlsruhe, describió en 1929 los hallazgos de la autopsia de dos niños cuyos hígados contenían depósitos masivos de glucógeno. Un año antes, el pediatra holandés Simon van Creveld había observado el cuadro clínico, pero fue Von Gierke quien proporcionó la correlación anatomopatológica que permitió individualizar la enfermedad. Habría que esperar hasta 1952 para que Gerty Cori, premio Nobel junto a Carl Cori por sus trabajos sobre el metabolismo del glucógeno, identificara el defecto enzimático concreto: la ausencia de actividad glucosa-6-fosfatasa en el tejido hepático. La glucosa-6-fosfatasa cataliza el último paso tanto de la glucogenólisis como de la gluconeogénesis. Dicho de otro modo, es la enzima que libera glucosa libre a partir de la glucosa-6-fosfato para que pueda salir del hepatocito y pasar a la circulación sanguínea. Cuando falta, la glucosa-6-fosfato queda atrapada dentro de la célula hepática. El resultado inmediato es una hipoglucemia grave cada vez que el paciente deja de comer durante unas pocas horas. Se reconocen dos formas principales. En la glucogenosis tipo Ia, la más frecuente (alrededor del 80 % de los casos), las mutaciones afectan al gen G6PC1, situado en el cromosoma 17, que codifica la subunidad catalítica de la glucosa-6-fosfatasa. En la tipo Ib, las mutaciones residen en el gen SLC37A4 (cromosoma 11), que codifica el transportador encargado de traslocar la glucosa-6-fosfato desde el citoplasma hasta el retículo endoplásmico, donde la enzima ejerce su función. La actividad catalítica puede estar intacta en la tipo Ib, pero sin sustrato accesible el efecto neto es el mismo. Los pacientes con tipo Ib presentan, además, neutropenia y una propensión a infecciones bacterianas recurrentes y enfermedad inflamatoria intestinal, rasgos que no se observan en la tipo Ia y que añaden complejidad al seguimiento clínico. Cuando la glucosa-6-fosfato no puede convertirse en glucosa, se desvía hacia rutas metabólicas alternativas. Una parte se recicla hacia la síntesis de más glucógeno, lo que explica la hepatomegalia característica (el hígado puede llegar a triplicar su tamaño en lactantes). Otra fracción entra en la glucólisis anaerobia, generando lactato en exceso y provocando acidosis láctica. El piruvato sobrante alimenta la lipogénesis, con lo que se elevan los triglicéridos y el colesterol en sangre. Y el exceso de purinas derivado del metabolismo de la glucosa-6-fosfato conduce a hiperuricemia, que en la edad adulta puede manifestarse como gota o cálculos renales. Un dato que llama la atención en estos pacientes es su aspecto: mejillas redondeadas, abdomen prominente por la hepatomegalia y extremidades relativamente delgadas. Los textos clásicos lo describen como «aspecto de muñeca». El retraso del crecimiento es frecuente cuando el control metabólico no es óptimo. Por Edgar von Gierke, patólogo alemán que en 1929 publicó la descripción anatomopatológica de la acumulación masiva de glucógeno en el hígado de dos niños. El pediatra holandés Simon van Creveld había descrito la clínica un año antes, pero el epónimo quedó asociado a quien demostró la alteración tisular. No. Ambas son glucogenosis, pero el defecto enzimático, el órgano principal afectado y las consecuencias clínicas son distintos. La enfermedad de Pompe (glucogenosis tipo II) se debe a un déficit de alfa-glucosidasa ácida y afecta sobre todo al músculo esquelético y cardíaco. La de Von Gierke afecta al hígado y a los riñones, y su manifestación más grave es la hipoglucemia de ayuno. En la tipo Ia falla la propia enzima que hidroliza la glucosa-6-fosfato. En la tipo Ib, la enzima funciona pero no recibe su sustrato porque el transportador que lo introduce en el retículo endoplásmico está defectuoso. La consecuencia metabólica es idéntica (hipoglucemia, hepatomegalia, hiperlipidemia), pero la tipo Ib añade neutropenia y susceptibilidad a infecciones, lo que obliga a un seguimiento hematológico adicional. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Von Gierke, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Von Gierke
Subtipos Ia y Ib
Consecuencias metabólicas del bloqueo enzimático
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama enfermedad de Von Gierke?
¿Es lo mismo que la enfermedad de Pompe?
¿Qué diferencia a la tipo Ia de la tipo Ib?
Referencias
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