DICCIONARIO MÉDICO

Función renal

La función renal es el conjunto de actividades fisiológicas que desempeña el riñón para mantener la homeostasis del medio interno, entre las que destacan la filtración de la sangre, la regulación del equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base, y la producción de hormonas con acción sistémica.

Qué es la función renal

El término «función renal» procede del latín functio ('ejecución', 'cumplimiento'), derivado del verbo fungi, y del adjetivo renalis, formado sobre ren, renis ('riñón'). Designa el conjunto de procesos biológicos mediante los cuales los riñones regulan la composición y el volumen del líquido extracelular, eliminan productos de desecho metabólico y participan en la síntesis de sustancias con actividad hormonal.

Cada riñón contiene aproximadamente un millón de nefronas, que constituyen su unidad funcional. En cada nefrona, la sangre atraviesa el glomérulo, donde se produce un ultrafiltrado del plasma que pasa al espacio de Bowman. Ese líquido filtrado recorre después el sistema tubular (túbulo proximal, asa de Henle, túbulo distal y túbulo colector) y, durante ese trayecto, más del 99 % del agua y gran parte de los solutos se reabsorben hacia la circulación. Los productos que el organismo necesita eliminar permanecen en el túbulo o se secretan activamente hacia él, y el resultado final de esos tres procesos (filtración, reabsorción y secreción) es la orina.

Vertientes de la actividad renal

Reducir la función renal a la mera depuración de la sangre sería incompleto. Los riñones regulan la concentración de sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio y otros iones; ajustan la excreción de agua en respuesta a las necesidades hídricas del organismo; y controlan el pH sanguíneo modulando la excreción de iones hidrógeno y la reabsorción de bicarbonato. A esas tareas de regulación del medio interno se suman funciones endocrinas que, aunque menos conocidas por el público general, tienen repercusión sistémica importante.

En el tejido renal se sintetiza eritropoyetina, la hormona que estimula la producción de glóbulos rojos en la médula ósea. También se produce la forma activa de la vitamina D (calcitriol), necesaria para la absorción intestinal de calcio y para la mineralización del hueso. Y las células yuxtaglomerulares liberan renina, la enzima que inicia la cascada del sistema renina-angiotensina-aldosterona, un eje con influencia directa sobre la presión arterial y el volumen circulante. Cuando la función renal se deteriora, todas estas actividades se resienten de forma simultánea, lo que explica la complejidad de las manifestaciones clínicas de la enfermedad renal crónica.

Cómo se evalúa la función renal

El indicador más utilizado es la tasa de filtrado glomerular (TFG), que expresa el volumen de plasma que los glomérulos filtran por unidad de tiempo. En un adulto sano, sus valores se sitúan en torno a 90-120 ml/min/1,73 m² de superficie corporal. La medición directa de la TFG requiere técnicas complejas basadas en el aclaramiento de sustancias como la inulina, considerada el patrón de referencia, pero su uso en la práctica habitual es poco frecuente.

Por eso, la estimación indirecta se apoya en la concentración sérica de creatinina, un producto del metabolismo muscular que se filtra libremente en el glomérulo. A partir de la creatinina y de variables como la edad, el sexo y la etnia, se aplican ecuaciones validadas (CKD-EPI, MDRD) que proporcionan un valor estimado de la TFG. Otros marcadores, como la cistatina C o la urea plasmática, complementan la evaluación, y la presencia de albuminuria o proteinuria aporta información sobre la integridad de la barrera de filtración.

Factores que influyen en el rendimiento renal

La función renal no permanece constante a lo largo de la vida. Tras alcanzar su máximo hacia la tercera década, la TFG disminuye de forma progresiva con el envejecimiento, un proceso fisiológico que se acelera cuando concurren enfermedades como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial o las glomerulopatías. La pérdida de nefronas funcionantes obliga a las restantes a trabajar con mayor carga, un mecanismo compensador que a largo plazo puede resultar contraproducente porque favorece la esclerosis glomerular.

Preservar la función renal exige un abordaje que va más allá del propio riñón: el control de la presión arterial, el manejo adecuado de la glucemia, la hidratación suficiente y la prudencia con fármacos nefrotóxicos son pilares que la nefrología ha consolidado como medidas de nefroprotección. Cuando la pérdida de función supera un umbral crítico y el riñón ya no puede mantener la homeostasis, se requiere terapia renal sustitutiva, ya sea mediante diálisis o trasplante renal. Incluso en esa situación, la función renal residual que conserven los riñones nativos sigue teniendo relevancia clínica.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede la expresión «función renal»?

La palabra «función» viene del latín functio, que significaba 'ejecución' o 'cumplimiento de una tarea', y el adjetivo «renal» se forma sobre ren, renis, el término latino para el riñón. La expresión designa, literalmente, el ejercicio de las capacidades propias de este órgano.

¿Se puede tener la función renal reducida sin notarlo?

Sí. Los riñones poseen una reserva funcional considerable, y la pérdida de hasta el 50 % de la TFG puede cursar sin que la persona experimente molestias evidentes. Por eso la enfermedad renal crónica se detecta a menudo de forma incidental, a través de análisis de sangre u orina realizados por otros motivos.

¿La función renal incluye solo la producción de orina?

No. La depuración plasmática y la formación de orina son las tareas más visibles, pero los riñones también sintetizan eritropoyetina, activan la vitamina D, regulan la presión arterial y mantienen el equilibrio ácido-base. La pérdida de función renal repercute, por tanto, en sistemas aparentemente alejados del aparato urinario, como el óseo o el cardiovascular.

¿Qué diferencia hay entre función renal y filtrado glomerular?

El filtrado glomerular es solo una de las dimensiones de la función renal, concretamente la que mide la capacidad de los glomérulos para producir ultrafiltrado del plasma. La función renal abarca, además, la reabsorción tubular, la secreción de solutos, la actividad endocrina y la regulación del volumen extracelular. Con todo, la tasa de filtrado glomerular se emplea como indicador global porque, en la práctica clínica, su descenso se correlaciona razonablemente bien con el deterioro del conjunto de las funciones renales.

Referencias

  1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Los riñones y su funcionamiento. Disponible en: https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-rinones/rinones-funcionamiento
  2. MedlinePlus. Pruebas de la función renal. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003435.htm
  3. Nefrología al día. Fisiología renal. Sociedad Española de Nefrología. Disponible en: https://nefrologiaaldia.org/es-articulo-fisiologia-renal-335
  4. Nefrología al día. Pruebas de función renal: glomerular y tubular. Sociedad Española de Nefrología. Disponible en: https://nefrologiaaldia.org/es-articulo-pruebas-de-funcion-renal-glomerular-y-tubular-634

Entradas relacionadas

  • Nefrona: unidad estructural y funcional del riñón, responsable de la formación de orina.
  • Filtrado glomerular: proceso de ultrafiltración del plasma en el glomérulo y principal indicador de la capacidad depurativa del riñón.
  • Función renal residual: capacidad depurativa y endocrina que conservan los riñones nativos en pacientes que ya han iniciado diálisis.
  • Insuficiencia renal: pérdida significativa de la capacidad de los riñones para mantener la homeostasis del medio interno.
  • Creatinina: producto del metabolismo muscular cuya concentración sérica se emplea para estimar la tasa de filtrado glomerular.

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