DICCIONARIO MÉDICO
Fosfato
Un fosfato es un anión derivado del fósforo (PO₄³⁻) que constituye un componente estructural del hueso, participa en el almacenamiento y la transferencia de energía celular y forma parte de los ácidos nucleicos y las membranas biológicas. Alrededor del 85 % del fosfato corporal se encuentra en el esqueleto; el resto se distribuye entre el interior de las células y, en menor proporción, el plasma sanguíneo. El término procede del griego φωσφόρος (phosphóros, "portador de luz"), en alusión al brillo que el fósforo elemental emite al oxidarse en contacto con el aire. En el organismo, sin embargo, el fósforo no aparece en estado libre: se encuentra siempre combinado con oxígeno en forma de fosfato inorgánico (Pi) o esterificado con moléculas orgánicas. Esta ubicuidad no es casual. Las propiedades fisicoquímicas del ion fosfato lo convirtieron, desde las primeras etapas de la evolución celular, en el tampón intracelular por excelencia y en el vehículo ideal para fijar, almacenar y transferir energía biológica. La concentración sérica normal de fosfato en adultos oscila entre 2,5 y 4,5 mg/dl (0,81-1,45 mmol/l). En lactantes y niños los valores son más altos, probablemente porque los procesos de crecimiento óseo y proliferación celular, enormemente dependientes de fosfato, exigen un aporte proporcionalmente mayor. La función más visible es la estructural. El fosfato se combina con el calcio para formar hidroxiapatita, el mineral cristalino que confiere dureza al hueso y al esmalte dental. Sin esta mineralización la matriz ósea sería tan flexible como el cartílago, incapaz de soportar carga mecánica. Dentro de la célula, el fosfato desempeña papeles que van mucho más allá del esqueleto. Los enlaces fosfato de alta energía del ATP y de la fosfocreatina constituyen la moneda energética universal: cuando la célula necesita realizar trabajo (contraer un músculo, bombear iones, sintetizar una proteína), la energía procede de la hidrólisis de estos enlaces. El 2,3-difosfoglicerato eritrocitario, otro éster de fosfato, regula la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno y, con ello, la cesión de oxígeno a los tejidos periféricos. Los ácidos nucleicos (ADN y ARN) deben su esqueleto covalente a los enlaces fosfodiéster que unen un nucleótido con el siguiente. Las membranas celulares se organizan en torno a los fosfolípidos, moléculas anfipáticas cuya cabeza polar contiene un grupo fosfato. Y la fosforilación reversible de proteínas actúa como un interruptor molecular que enciende o apaga cascadas de señalización intracelular, un mecanismo tan extendido que se calcula que un tercio de todas las proteínas humanas se fosforilan en algún momento de su vida funcional. Tres órganos participan en el balance del fosfato: el intestino absorbe el fosfato de la dieta, el hueso actúa como reservorio y el riñón ajusta la excreción. Sobre este eje actúan tres reguladores hormonales principales. La parathormona (PTH) reduce la reabsorción de fosfato en el túbulo proximal al promover la internalización de los cotransportadores sodio-fosfato (NaPi-IIa y NaPi-IIc) desde la membrana apical. El resultado neto es un aumento de la fosfaturia. La vitamina D activa (calcitriol), en cambio, favorece la absorción intestinal de fosfato y, en el hueso, facilita tanto su depósito como su movilización según el contexto metabólico. Un tercer regulador, identificado con posterioridad, ha reordenado la comprensión del eje fosfato. El factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF-23), secretado por los osteocitos, inhibe la reabsorción tubular de fosfato y suprime la síntesis de calcitriol. De este modo, el propio hueso informa al riñón de cuánto fosfato conviene eliminar. Cuando el FGF-23 es deficiente, la retención de fosfato puede provocar calcificaciones ectópicas en tejidos blandos; cuando es excesivo, la pérdida renal de fosfato conduce a formas de raquitismo u osteomalacia hipofosfatémica. Del griego φωσφόρος (phosphóros), compuesto de φῶς (phōs, "luz") y φέρειν (phérein, "llevar"). El nombre se debe a que el fósforo elemental, aislado por Hennig Brand en 1669, brillaba en la oscuridad al oxidarse. El sufijo "-ato" indica, en nomenclatura química, la presencia del elemento en forma de oxoanión. No. El fósforo es un elemento químico (P, número atómico 15). El fosfato es el anión que se forma cuando el fósforo se combina con oxígeno (PO₄³⁻). Cuando en la práctica clínica se habla de "fósforo sérico" se está midiendo, en realidad, la concentración de fosfato inorgánico en el plasma. La elevación sostenida (hiperfosfatemia) favorece la precipitación de sales de calcio-fosfato en los vasos sanguíneos y otros tejidos blandos, un fenómeno especialmente relevante en la enfermedad renal crónica avanzada. El descenso (hipofosfatemia) compromete la síntesis de ATP, la contractilidad muscular y la mineralización ósea. Las fuentes alimentarias más ricas son las proteínas animales (carne, pescado, huevos, lácteos) y las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales. Los alimentos procesados suelen contener sales de fosfato añadidas como conservantes o estabilizantes, lo que incrementa de forma notable la ingesta total en las dietas occidentales contemporáneas.Qué es el fosfato
Funciones biológicas del fosfato
Regulación de la concentración plasmática
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra "fosfato"?
¿Es lo mismo fósforo que fosfato?
¿Qué sucede cuando la concentración de fosfato se eleva o desciende en exceso?
¿Qué alimentos contienen más fosfato?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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