DICCIONARIO MÉDICO
Estasis
La estasis designa el enlentecimiento marcado o la detención del flujo de un líquido orgánico en una zona del cuerpo. Puede afectar a la sangre, la bilis, la orina o el contenido intestinal, y constituye uno de los tres componentes de la tríada de Virchow cuando se refiere al territorio vascular. En medicina, la estasis es el estancamiento parcial o completo de un líquido corporal que, en condiciones normales, debería circular o progresar a lo largo de un conducto. La voz procede del griego στάσις (stásis), formada sobre la raíz sta- (estar en determinada posición, detenerse) y el sufijo -sis, con el sentido de «detención de un flujo». Aparece ya en textos médicos griegos para describir situaciones en las que un humor permanecía retenido; en francés se documenta desde 1741, y de ahí pasó al español médico durante el siglo XIX. La Real Academia Nacional de Medicina (RANM) precisa que el adjetivo correcto es «estásico» y advierte de dos errores frecuentes: la acentuación esdrújula (éstasis), que carece de justificación etimológica, y el uso del término con género masculino. El femenino es el único admitido. Conviene no confundir estasis con dos voces de apariencia similar. Ectasia (del griego éktasis, dilatación) se refiere al ensanchamiento patológico de un conducto o un vaso, mientras que éxtasis tiene un significado ajeno a la patología vascular. La distinción parece menor, pero genera confusión recurrente en la literatura médica traducida. Rudolf Virchow sistematizó en la segunda mitad del siglo XIX los tres factores que predisponen a la formación de trombos: la lesión del endotelio vascular, la hipercoagulabilidad y el enlentecimiento del flujo sanguíneo. Este último corresponde a lo que hoy se denomina estasis. Cuando la sangre pierde velocidad en un territorio venoso (por inmovilización prolongada, compresión extrínseca o fallo del retorno venoso), las plaquetas y los factores de coagulación permanecen en contacto con la pared del vaso más tiempo del habitual, lo que facilita la activación de la cascada trombótica. No basta, en la mayoría de los pacientes, con que exista estasis aislada para que se forme un trombo. Las tres patas de la tríada interaccionan, y su peso relativo varía según el contexto clínico. En el postoperatorio ortopédico, por ejemplo, la inmovilización aporta estasis, el traumatismo quirúrgico daña el endotelio y la respuesta inflamatoria genera un estado procoagulante transitorio. El resultado es un riesgo tromboembólico que se multiplica. Estasis venosa (venoestasis). Es la forma más frecuente y la más estudiada. Se produce cuando la sangre se acumula en el sistema venoso, sobre todo en las extremidades inferiores, por incompetencia valvular, obstrucción venosa o situaciones de inmovilidad. Puede favorecer el desarrollo de tromboflebitis, dermatitis por estasis y, con el tiempo, úlceras varicosas. Estasis biliar. Consiste en la retención de bilis en los conductos biliares o en el propio hígado. El término más preciso para esta situación es colestasis, que ha desplazado casi por completo al uso de «estasis biliar» en la literatura clínica actual, si bien comparten la misma raíz conceptual. Estasis urinaria. Se refiere a la retención de orina en la vejiga o en las vías urinarias altas. Suele deberse a una obstrucción mecánica (litiasis, hipertrofia prostática) o a una alteración funcional de la musculatura vesical. Estasis gástrica e intestinal. Describe la detención o el enlentecimiento marcado del tránsito del contenido digestivo. La gastroparesia y el íleo son ejemplos de estasis en este territorio. Estasis papilar. Término clásico de la oftalmología que designa el edema de la papila óptica secundario a hipertensión intracraneal. Es sinónimo de papiledema. Del griego στάσις (stásis), que significa literalmente «posición» o «detención». En medicina adoptó el sentido específico de retención o enlentecimiento de un fluido corporal. Se documenta en francés desde 1741 y se incorporó al vocabulario médico español durante el siglo XIX. No, aunque se usen a veces de forma intercambiable. La congestión implica una acumulación excesiva de sangre en un órgano o tejido, con componente inflamatorio o hemodinámico variable; la estasis se centra en la pérdida de velocidad o la detención del flujo. Pueden coexistir, y de hecho la congestión venosa prolongada suele acompañarse de estasis, pero conceptualmente son fenómenos distintos. El género correcto es femenino: «la estasis». La RANM desaconseja el uso con artículo masculino. También es incorrecta la acentuación esdrújula (éstasis), que no se ajusta a la etimología griega del término. Rara vez de forma aislada. La estasis es uno de los tres pilares de la tríada de Virchow, pero en la práctica clínica habitual coexiste con algún grado de daño endotelial o de hipercoagulabilidad. Situaciones como la inmovilización tras una fractura combinan los tres factores simultáneamente, lo que explica el riesgo elevado de trombosis venosa en esos pacientes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la estasis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la estasis
La estasis dentro de la tríada de Virchow
Tipos de estasis según el líquido o el territorio afectado
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra estasis?
¿Es lo mismo estasis que congestión?
¿Se dice «la estasis» o «el estasis»?
¿Puede la estasis sanguínea provocar un trombo por sí sola?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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