DICCIONARIO MÉDICO
Tromboflebitis
La tromboflebitis es la inflamación de la pared de una vena provocada por un trombo, un coágulo de sangre adherido a esa pared. Se presenta sobre todo en las venas superficiales de las piernas, aunque puede afectar a cualquier tramo del sistema venoso. El nombre combina tres raíces griegas: thrombos (coágulo), phléps o phlebós (vena) y el sufijo itis (inflamación). Se documenta en el lenguaje médico moderno hacia 1890, en la ola de neologismos grecolatinos que dio forma a buena parte del vocabulario clínico del siglo XIX. Detrás de esa etimología hay una distinción clínica que conviene precisar. Flebitis nombra, en sentido estricto, la inflamación de la pared venosa, un diagnóstico que suele establecerse por la exploración física. Trombosis designa la presencia de un trombo dentro de la luz del vaso, un hallazgo que solo se confirma con una prueba de imagen como la ecografía Doppler. Tromboflebitis reúne ambos fenómenos: hay un coágulo y, a su alrededor, la pared venosa responde con inflamación. La distinción no es solo semántica. Durante décadas convivieron en la literatura términos como varicoflebitis, periflebitis o paraflebitis para describir variantes del mismo cuadro, hasta que el uso generalizado de la ecografía Doppler permitió unificar el diagnóstico según la presencia real o no de trombo. Buena parte de las sociedades vasculares prefiere hoy hablar de trombosis venosa superficial, un término que engloba a la tromboflebitis y evita la ambigüedad de las denominaciones antiguas. La inmensa mayoría de los casos afecta a una vena superficial, casi siempre en las piernas, y sigue un curso benigno y autolimitado. Cobra más relevancia cuando el trombo se sitúa cerca de la unión con el sistema venoso profundo, por ejemplo en el cayado de la safena mayor, porque desde ahí puede propagarse hacia esa red. Cuando el proceso se localiza en las venas subcutáneas del tórax o de la pared abdominal, recibe nombre propio: la enfermedad de Mondor, reconocible por el cordón duro y doloroso que deja bajo la piel. Distinta es la flebotrombosis, en la que el trombo se forma sin que la inflamación sea el fenómeno inicial, aunque el límite entre ambas entidades tiende a difuminarse porque todo coágulo intravascular termina, tarde o temprano, por desencadenar cierta respuesta inflamatoria en la pared que lo rodea. Durante buena parte del siglo XX se habló también de tromboflebitis profunda para lo que hoy se llama trombosis venosa profunda. El cambio de nombre respondió a algo más que una moda terminológica: en la vena profunda la reacción inflamatoria de la pared es secundaria y discreta, y el mecanismo dominante es la lentitud del flujo junto con un estado de hipercoagulabilidad de la sangre, no una inflamación primaria. La literatura actual reserva el sufijo itis, el que nombra la inflamación, para el proceso superficial, y deja trombosis para el profundo, donde ese componente inflamatorio pasa a un segundo plano. Los mecanismos que favorecen la formación del coágulo, sea cual sea su localización, se agrupan bajo el concepto de trombogénesis, donde se desarrollan con más detalle. Su incidencia exacta es difícil de precisar porque un número considerable de episodios leves no llega a registrarse en las estadísticas sanitarias. Las series publicadas la sitúan, de forma orientativa, entre el 3 y el 11% de la población general, con mayor presentación en mujeres y hacia la sexta década de la vida. La vena safena mayor es, con diferencia, la localización más habitual. El pronóstico, en general, es bueno. Existe además una variante recurrente que aparece y desaparece en distintas venas a lo largo del tiempo: la tromboflebitis migrans, que se estudia como entidad propia por su asociación con enfermedad neoplásica oculta. Flebitis designa solo la inflamación de la pared venosa, sin que se haya confirmado un trombo en su interior. En la tromboflebitis, en cambio, ese trombo está presente y es, de hecho, el desencadenante de la inflamación. La distinción exige, en la práctica, una prueba de imagen que confirme o descarte el coágulo. No. Comparten el mecanismo de fondo (la formación de un trombo dentro de una vena), pero afectan a redes venosas distintas y con un peso muy diferente del componente inflamatorio. Porque durante buena parte del siglo XX no se distinguía con claridad qué papel jugaba la inflamación en cada territorio venoso. Los estudios apoyados en la ecografía Doppler mostraron después que, en la vena profunda, la inflamación es un fenómeno secundario y discreto, mientras que en la superficial es la respuesta dominante desde el principio. Ese hallazgo llevó a abandonar el término y a reservar trombosis venosa profunda para el cuadro que hoy conocemos con ese nombre. Es una forma particular en la que los episodios de tromboflebitis reaparecen en localizaciones distintas a lo largo del tiempo.Qué es tromboflebitis
Formas y localización
Diferencia con la trombosis venosa profunda
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre flebitis y tromboflebitis?
¿Es lo mismo que la trombosis venosa profunda?
¿Por qué antes se hablaba de tromboflebitis profunda?
¿Qué es la tromboflebitis migrans?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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