DICCIONARIO MÉDICO
Estasis venosa
La estasis venosa, también denominada venoestasis, es el enlentecimiento o la detención parcial del flujo de sangre en el interior de las venas. Afecta de forma predominante a las extremidades inferiores y constituye uno de los tres componentes de la tríada de Virchow relacionados con la formación de trombos. El término se forma a partir de estasis (del griego στάσις, stásis, «detención de un flujo») y el adjetivo «venosa», relativo a las venas. «Venoestasis» es la variante culta compuesta que aparece con frecuencia en la literatura anglosajona (venostasis) y se emplea también en español, aunque menos que la forma separada. Ambas designan el mismo fenómeno: la sangre venosa pierde velocidad o se acumula en un segmento del sistema venoso, generalmente en las piernas. Conviene no equiparar la estasis venosa con la insuficiencia venosa crónica, aunque los dos conceptos se solapan. La insuficiencia venosa es una entidad clínica con criterios diagnósticos propios (clasificación CEAP) que incluye la estasis como uno de sus mecanismos fisiopatológicos, pero abarca también el reflujo valvular, la hipertensión venosa ambulatoria y las alteraciones tróficas de la piel. La estasis es un fenómeno hemodinámico; la insuficiencia venosa, un cuadro clínico. Rudolf Virchow describió en el siglo XIX los tres factores que predisponen a la trombosis: daño del endotelio vascular, estado de hipercoagulabilidad y enlentecimiento del flujo sanguíneo. Este tercer pilar corresponde a la estasis venosa. Cuando la sangre permanece en contacto prolongado con la pared del vaso, las plaquetas y los factores de coagulación tienen más oportunidad de activarse y formar un trombo. En la práctica, la estasis aislada no suele bastar para generar una trombosis. El encamamiento posquirúrgico, por ejemplo, combina la inmovilidad (estasis) con la lesión endotelial del acto quirúrgico y una respuesta inflamatoria que favorece la hipercoagulabilidad. Los tres factores se potencian entre sí. La bipedestación prolongada y el sedentarismo son las causas más cotidianas. La gravedad dificulta el retorno venoso desde las pantorrillas hacia el corazón; sin la contracción muscular de la marcha, las válvulas venosas no reciben el impulso necesario para empujar la sangre en sentido ascendente. Los viajes largos en avión o en automóvil reproducen esa misma situación en un espacio reducido. El riesgo se incrementa cuando coinciden otros factores: obesidad, embarazo (el útero comprime las venas ilíacas), antecedentes de trombosis venosa profunda o estados de hipercoagulabilidad hereditarios. Merece mención aparte la inmovilización por fracturas de extremidades inferiores o por reposo hospitalario prolongado. En cirugía ortopédica mayor (prótesis de cadera, prótesis de rodilla) la profilaxis antitrombótica es sistemática precisamente porque la estasis venosa posoperatoria es previsible y su consecuencia potencial, la embolia pulmonar, grave. Cuando la estasis se mantiene en el tiempo, la presión venosa elevada se transmite a la microcirculación de la piel y el tejido subcutáneo. Los capilares se dilatan, su permeabilidad aumenta y se produce extravasación de líquido y hematíes al intersticio. La hemoglobina degradada deposita hemosiderina, lo que explica la pigmentación parduzca característica del tercio inferior de la pierna en pacientes con dermatitis por estasis. Si la situación progresa, la piel se endurece (lipodermatoesclerosis) y puede ulcerarse. La úlcera varicosa aparece con preferencia en la zona perimaleolar interna, donde la presión hidrostática venosa alcanza sus valores más altos en bipedestación. La cicatrización de estas úlceras es lenta, y la recidiva frecuente si no se corrige el trastorno hemodinámico subyacente. No exactamente. La estasis venosa es un fenómeno hemodinámico concreto: la sangre fluye con lentitud o se acumula en las venas. La insuficiencia venosa crónica es un cuadro clínico más amplio que incluye la estasis como uno de sus mecanismos, junto con el reflujo valvular y la hipertensión venosa ambulatoria. Se puede tener estasis venosa transitoria (por ejemplo, tras un vuelo largo) sin padecer insuficiencia venosa crónica. Porque las venas de las extremidades inferiores son las que deben vencer la gravedad para devolver la sangre al corazón. Ese retorno depende de las válvulas venosas y de la bomba muscular de la pantorrilla; cuando alguno de esos mecanismos falla o la persona permanece inmóvil durante horas, la sangre se remansa. Rara vez de forma aislada. La tríada de Virchow implica tres factores (estasis, daño endotelial e hipercoagulabilidad), y en la mayoría de las trombosis venosas clínicamente relevantes coexisten al menos dos. Un vuelo de ocho horas produce estasis, pero el riesgo de trombosis aumenta de forma significativa solo cuando se suman otros factores como deshidratación, trombofilia o uso de anticonceptivos orales. Directa. La dermatitis por estasis es una inflamación crónica de la piel de las piernas provocada por la hipertensión venosa mantenida. El mecanismo de fondo es la estasis venosa prolongada: la presión elevada daña los capilares, se extravasan hematíes y el depósito de hemosiderina confiere a la piel un tono parduzco. Con el tiempo pueden aparecer úlceras. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la estasis venosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la estasis venosa
La estasis venosa en la tríada de Virchow
Situaciones clínicas que favorecen la venoestasis
Consecuencias de la estasis venosa crónica
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo estasis venosa que insuficiencia venosa?
¿Por qué afecta sobre todo a las piernas?
¿Puede la estasis venosa causar una trombosis por sí sola?
¿Qué relación tiene con la dermatitis por estasis?
Referencias
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