DICCIONARIO MÉDICO
Estafiloma escleral
El estafiloma escleral designa cualquier forma de estafiloma en la que la protrusión afecta a la esclerótica del globo ocular. Agrupa las variedades intercalar, ciliar y ecuatorial, localizadas entre el limbo esclerocorneal y el ecuador del ojo. Puede deberse a un proceso inflamatorio como la escleritis, a hipertensión intraocular crónica o a un traumatismo. El término «escleral» localiza la protrusión en la esclerótica, la túnica fibrosa blanca que envuelve el globo ocular desde el limbo corneal hasta la zona peripapilar posterior. Cuando esta estructura pierde resistencia en un punto concreto, la presión intraocular empuja la pared hacia fuera y el tejido uveal subyacente se hernia a través de la zona adelgazada. El estafiloma posterior tiene un vínculo tan marcado con la miopía magna que constituye una entidad con identidad clínica propia. Los estafilomas esclerales localizados entre el limbo y el ecuador, en cambio, no se asocian preferentemente a un defecto refractivo. Sus causas son más variadas y a menudo se relacionan con patología inflamatoria o mecánica del ojo. Estafiloma intercalar. Se sitúa justo por detrás del limbo esclerocorneal, en la zona donde se inserta el cuerpo ciliar. Es la variante escleral más próxima al estafiloma anterior y, de hecho, algunos autores la incluyen en el grupo anterior por proximidad anatómica. Clínicamente se ha descrito en asociación con glaucoma de ángulo cerrado, porque la protrusión del cuerpo ciliar puede desplazar el iris hacia delante y estrechar el ángulo de drenaje. Estafiloma ciliar. Afecta a la esclerótica que recubre el cuerpo ciliar, algo más posterior que el intercalar. Suele producirse por hipertensión intraocular mantenida. En niños con glaucoma congénito no controlado, la esclerótica aún elástica puede ceder en esta zona y formar un estafiloma ciliar asociado a buftalmos (agrandamiento global del ojo). En adultos, la escleromalacia y la escleritis necrosante son los antecedentes más habituales. Estafiloma ecuatorial. Se localiza en el ecuador del globo, bajo la inserción de los músculos extraoculares o ligeramente posterior a ella. De las tres variedades es probablemente la más frecuente, y muchos casos son asintomáticos y congénitos. La cifra que se maneja en la literatura es que alrededor de un 6 % de la población general podría presentar estafilomas ecuatoriales que solo se descubren durante una cirugía ocular o una ecografía. Las formas adquiridas se asocian a escleritis posterior o a traumatismos oculares, y cuando son extensas pueden acompañarse de desprendimiento de retina. La esclerótica se compone sobre todo de fibras de colágeno tipo I dispuestas de forma irregular (en la córnea, por contraste, la disposición ordenada de las fibras es lo que permite la transparencia). Cualquier proceso que degrade o desorganice esas fibras puede predisponer al estafiloma. Las causas más documentadas son la escleritis grave (especialmente la forma necrosante, que puede llegar a la escleromalacia perforante), los traumatismos perforantes y la hipertensión intraocular sostenida. También se han descrito casos tras infecciones esclerales, entre ellas la rinosporidiosis ocular en áreas endémicas. Depende del contexto. Desde el punto de vista anatómico, el estafiloma posterior también afecta a la esclerótica, pero se localiza en el polo posterior del globo y tiene una etiología y un pronóstico diferentes (vínculo con la miopía patológica, riesgo de maculopatía). Cuando se habla de «estafiloma escleral» de forma aislada, se suele hacer referencia a las formas intercalar, ciliar y ecuatorial, que comparten un mecanismo más relacionado con inflamación o presión que con elongación axial. Las formas intercalar y ciliar, si son de tamaño suficiente, pueden observarse como un abultamiento azulado bajo la conjuntiva, porque la esclerótica adelgazada deja traslucir el color oscuro de la úvea. Las formas ecuatoriales, más posteriores, quedan ocultas bajo los músculos extraoculares y no se aprecian sin técnicas de imagen. No necesariamente. La mayoría de los estafilomas ecuatoriales congénitos son pequeños, estables y no producen repercusión visual. Solo requieren seguimiento los que muestran signos de progresión, alteración retiniana en la zona afectada o asociación con tracción vitreorretiniana. Si desea profundizar en conceptos asociados al estafiloma escleral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estafiloma escleral
Variedades según localización
Causas del debilitamiento escleral
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo estafiloma escleral que estafiloma posterior?
¿Es visible desde fuera?
¿Todos los estafilomas ecuatoriales requieren vigilancia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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