DICCIONARIO MÉDICO

Escleromalacia

La escleromalacia es el reblandecimiento patológico de la esclerótica, la capa fibrosa blanca y externa del globo ocular. Se produce como consecuencia de procesos inflamatorios crónicos o de enfermedades autoinmunes que degradan el colágeno escleral, y puede evolucionar hacia un adelgazamiento grave del tejido.

Qué es la escleromalacia

El término combina el prefijo griego σκληρός (sklērós, «duro»), que paradójicamente da nombre a la esclerótica por su consistencia firme, con μαλακία (malakía, «blandura»). La escleromalacia designa, pues, el proceso por el cual esa capa que debería ser rígida pierde su integridad estructural y se ablanda. La esclerótica está compuesta principalmente por fibras de colágeno tipo I dispuestas de forma irregular (esa irregularidad, precisamente, es lo que la hace opaca frente a la córnea, donde las fibras siguen un patrón ordenado). Cuando la vasculitis o la inflamación crónica destruyen esas fibras, el tejido se adelgaza y deja entrever las capas subyacentes.

Se encuadra dentro de las formas de escleritis, concretamente como la variante necrosante más silenciosa. La mayoría de las escleritis cursan con dolor ocular intenso; la escleromalacia, en cambio, puede progresar sin apenas molestias.

Mecanismo de la lesión escleral

La degradación del colágeno escleral sigue un patrón de tipo inmunomediado. En los vasos de la epiesclerótica se depositan inmunocomplejos (reacción de hipersensibilidad tipo III) que provocan una obliteración vascular progresiva. Sin riego suficiente, el colágeno se necrosa y el grosor de la pared ocular disminuye. En condiciones normales la esclerótica mide entre 0,5 y 1 mm; en zonas de escleromalacia avanzada puede quedar reducida a una lámina translúcida a través de la cual la coroides, de color oscuro, se transparenta. Esa coloración azulada o pardusca del ojo constituye uno de los signos clínicos visibles.

Formas clínicas

La forma más conocida es la escleromalacia perforante, que se describe aparte en este mismo diccionario. Se trata de una escleritis necrosante anterior sin inflamación clínica aparente, ligada de forma característica a la artritis reumatoide de larga evolución. Pese a su nombre, la perforación espontánea de la esclerótica es infrecuente; lo habitual es que el adelgazamiento sea grave pero que la integridad del globo se mantenga salvo ante un traumatismo.

Otras conectivopatías (lupus eritematoso sistémico, granulomatosis con poliangeítis) y vasculitis sistémicas pueden producir también escleromalacia, si bien con menor frecuencia que la artritis reumatoide. Hay casos descritos tras cirugías oculares repetidas, en los que el mecanismo no es estrictamente autoinmune sino degenerativo.

Diferenciación con la epiescleritis y la escleritis difusa

Conviene separar la escleromalacia de otros procesos que afectan a la misma región. La epiescleritis se limita a la fina capa vascular que recubre la esclerótica, cursa con enrojecimiento sectorial y molestias leves, y se resuelve sin secuelas en la mayoría de los casos. No produce adelgazamiento escleral.

En las formas difusa y nodular de la escleritis sí se ve comprometido el espesor de la esclerótica, con un dolor ocular profundo que los pacientes describen como «sordo» o «taladrante» y que puede irradiarse a la frente y la mandíbula. Falta esa señal de alarma en la escleromalacia: el proceso destructivo avanza con poca sintomatología o ninguna, y su detección depende de revisiones oftalmológicas periódicas en pacientes con enfermedades reumatológicas de base.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra escleromalacia?

Del griego σκληρός (sklērós, «duro»), raíz que da nombre a la esclerótica del ojo, y μαλακία (malakía, «blandura» o «reblandecimiento»). El compuesto describe con literalidad lo que ocurre: la capa dura del ojo se reblandece.

¿La escleromalacia siempre está causada por artritis reumatoide?

No. La artritis reumatoide es la causa más frecuente, pero no la única. Otras enfermedades autoinmunes sistémicas (lupus, granulomatosis con poliangeítis, policondritis recidivante) pueden provocar escleromalacia. Se han comunicado casos aislados tras intervenciones quirúrgicas oculares repetidas.

¿Es lo mismo escleromalacia que escleritis?

La escleromalacia es un tipo de escleritis, concretamente la variante necrosante sin inflamación clínica evidente. La escleritis, como término genérico, engloba varias formas (difusa, nodular, necrosante con inflamación y necrosante sin inflamación). La escleromalacia es la que menos dolor produce y, por ello, la más difícil de detectar a tiempo.

¿La escleromalacia puede provocar ceguera?

Depende del grado de adelgazamiento y de si se producen complicaciones. La perforación espontánea es rara, pero un traumatismo sobre una esclerótica muy debilitada podría comprometer la integridad del globo. En casos graves, las alteraciones corneales y la exposición de la úvea pueden afectar a la visión.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Escleritis. Enciclopedia médica.
  2. Manual MSD, versión para público general. Escleritis.
  3. Manual Merck, versión para profesionales. Escleritis.
  4. MedlinePlus en español. Esclerótica. Enciclopedia médica.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la escleromalacia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Escleromalacia perforante: variante necrosante sin inflamación que adelgaza la esclerótica de forma progresiva.
  • Escleritis: inflamación de la esclerótica, de la que la escleromalacia constituye una forma específica.
  • Epiescleritis: inflamación de la capa superficial que recubre la esclerótica, generalmente benigna.
  • Esclerótica: la capa blanca y fibrosa del globo ocular afectada en este proceso.
  • Colágeno: proteína estructural cuya degradación es la base del reblandecimiento escleral.
  • Esclerodermia: enfermedad autoinmune del tejido conectivo que comparte raíz etimológica con la esclerótica.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026