DICCIONARIO MÉDICO
Estafiloma anterior
El estafiloma anterior es una protrusión de la córnea en la que el tejido uveal se adhiere a su cara posterior, lo que confiere al ojo un aspecto opaco y abombado. Puede ser congénito, como consecuencia de una anomalía en el desarrollo del segmento anterior, o adquirido tras una úlcera corneal perforante. Dentro de la clasificación del estafiloma según su localización, la variante anterior afecta a la porción más accesible del globo: la córnea y, a veces, el limbo esclerocorneal inmediato. El estafiloma posterior rara vez se detecta sin pruebas de imagen; el estafiloma anterior, en cambio, resulta evidente a la inspección: la córnea se abomba hacia delante, pierde su transparencia habitual y adquiere un tono azulado o grisáceo por la presencia del iris adherido a su superficie interna. El nombre de «estafiloma» (del griego σταφυλή, staphylē, «grano de uva») se acuñó precisamente a partir de esta forma visible: la protrusión oscura recordaba a los médicos clásicos un grano de uva que asomaba entre los párpados. Es la variante que mejor justifica la metáfora original. El estafiloma anterior congénito es raro. Se estima que las opacidades corneales congénitas en general se presentan en 3 a 6 de cada 100 000 recién nacidos, y el estafiloma anterior congénito representa aproximadamente un 11 % de esas opacidades. El niño nace con una córnea opaca y ectásica que protruye entre los párpados. Histopatológicamente, la córnea muestra una arquitectura muy desorganizada. Las láminas estromales regulares están sustituidas por tejido fibroso irregular; la membrana de Bowman y la de Descemet pueden estar ausentes, y todo el iris aparece fusionado a la cara posterior de la córnea. Se interpreta como un defecto en la migración embrionaria de las células de la cresta neural que forman las estructuras del segmento anterior del ojo (la llamada disgenesia del segmento anterior). Algunos casos se han relacionado con bridas amnióticas. Cuando una úlcera corneal perfora la córnea, el iris se desplaza hacia la perforación para sellarla. Si la perforación es amplia y la presión intraocular empuja el tejido uveal e iridiano a través de la córnea debilitada, se produce un estafiloma anterior adquirido: la córnea se abomba con el iris adherido por detrás. La causa suele ser una queratitis infecciosa grave, un traumatismo perforante o, en contextos históricos, la viruela o la gonorrea neonatal. Cuando la perforación es pequeña y el iris la sella sin que se produzca una ectasia evidente, se habla de leucoma adherente: una cicatriz corneal blanca con iris fusionado pero sin protrusión significativa. La frontera entre ambos conceptos no siempre es nítida. En la práctica, sí. La mayoría de los textos oftalmológicos utilizan ambos términos de forma intercambiable, aunque «estafiloma corneal» suele reservarse para la forma adquirida cuando la protrusión se limita a la córnea sin afectar al limbo. En la forma congénita, la afectación suele ser más extensa. Sí, de forma grave. La opacificación corneal y la desestructuración del segmento anterior impiden que la luz se enfoque correctamente en la retina. En la forma congénita bilateral, la privación visual temprana puede asociarse a ambliopía profunda si no se interviene en los primeros meses de vida. No. La forma congénita es muy infrecuente. La forma adquirida, que era más habitual en la era preantibiótica por infecciones corneales destructivas, se ha vuelto mucho menos frecuente en países con acceso a atención oftalmológica. Si desea profundizar en conceptos asociados al estafiloma anterior, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estafiloma anterior
Forma congénita
Forma adquirida y leucoma adherente
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo estafiloma anterior que estafiloma corneal?
¿Afecta a la visión?
¿Es frecuente el estafiloma anterior?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026