DICCIONARIO MÉDICO
Cuerpo extraño corneal
El cuerpo extraño corneal es una partícula u objeto que queda alojado en la superficie de la córnea, la capa transparente anterior del ojo. Representa entre el 30 % y el 40 % de las urgencias oftalmológicas y predomina en varones jóvenes con exposición laboral a partículas en suspensión. Se habla de cuerpo extraño corneal cuando un material procedente del exterior se incrusta en alguna de las capas de la córnea. Los objetos más frecuentes son virutas metálicas desprendidas durante el amolado o la soldadura, granos de arena, fragmentos de madera, fibras textiles, restos de insectos y, en ocasiones, pestañas. La proporción entre hombres y mujeres en la consulta de urgencias llega a alcanzar 7:1, un dato que refleja el peso de la exposición ocupacional: talleres mecánicos, construcción, carpintería. La córnea posee una inervación sensitiva extraordinariamente densa (se calcula unas cien veces mayor que la de la conjuntiva), lo que explica que incluso una partícula diminuta produzca un dolor que no guarda proporción con el tamaño del objeto. Los terminales nerviosos proceden de la rama oftálmica del quinto par craneal, y su activación genera además lagrimeo reflejo y blefarospasmo, es decir, la tendencia involuntaria a mantener el párpado cerrado. La córnea humana se organiza en cinco capas sucesivas. La más externa es el epitelio, un revestimiento de cinco a siete hileras celulares que se regenera con rapidez: una erosión puramente epitelial puede cerrarse en 24 a 48 horas. Justo debajo se encuentra la membrana de Bowman, descrita por el oftalmólogo y anatomista inglés William Bowman en 1847. Esta lámina, compuesta por fibrillas de colágeno dispuestas al azar, no se regenera; si un cuerpo extraño la atraviesa, quedará una cicatriz permanente. Viene después el estroma, que constituye el 90 % del grosor corneal. La mayoría de los cuerpos extraños corneales se alojan en el epitelio o, como mucho, alcanzan la membrana de Bowman. Solo una minoría penetra el estroma, y en esos casos el riesgo de cicatrización con opacidad visual aumenta considerablemente. Cuando la partícula traspasa todas las capas y entra en la cámara anterior, ya no se clasifica como corneal sino como cuerpo extraño intraocular. Cuando el material incrustado contiene hierro (limaduras, chispas de amoladora, fragmentos de freno), la humedad del film lagrimal desencadena una oxidación que tiñe de color pardo-rojizo el tejido corneal circundante. Este halo, denominado anillo de óxido (rust ring en la literatura anglosajona), puede formarse en apenas cuatro horas. Su presencia retarda la cicatrización epitelial y favorece la necrosis estromal local, de modo que conviene retirarlo bajo magnificación. Existe otra entidad diferente, el anillo blanco de Coats, que no aparece en la fase aguda sino meses o años después. Se trata de un depósito anular de calcio y lípidos en el lugar donde estuvo el metal, y representa la huella residual de un antiguo cuerpo extraño ya resuelto. No produce molestias. Los cuerpos extraños de origen orgánico (astillas de madera, espinas, fragmentos de corteza) merecen una mención aparte. Los metálicos, una vez retirados, no suelen dejar microorganismos en el lecho; los vegetales, en cambio, pueden introducir esporas fúngicas en el estroma corneal. La queratitis fúngica que resulta de esta inoculación tiene un curso más insidioso y peor respuesta que las infecciones bacterianas habituales. La localización. El corneal se queda en la superficie o las capas externas de la córnea sin penetrar el globo ocular. El intraocular atraviesa todas las capas y se aloja dentro del ojo, una situación mucho más grave que requiere valoración especializada urgente. Depende de la profundidad. Si solo ha afectado al epitelio, la córnea se regenera sin cicatriz en uno o dos días. Pero si la partícula ha dañado la membrana de Bowman o el estroma, puede quedar una opacidad residual que, según su posición en relación con el eje visual, altere o no la visión. Porque la córnea es una de las estructuras más densamente inervadas del cuerpo humano. Su inervación sensitiva multiplica por cien la de la conjuntiva adyacente, de modo que una partícula de fracciones de milímetro basta para generar un dolor agudo, lagrimeo intenso y dificultad para abrir el ojo. Si desea profundizar en conceptos vinculados al cuerpo extraño corneal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cuerpo extraño corneal
Capas corneales y profundidad del impacto
El anillo de óxido de los cuerpos metálicos
Materiales vegetales y riesgo infeccioso
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un cuerpo extraño corneal y uno intraocular?
¿Puede un cuerpo extraño corneal dejar secuelas permanentes?
¿Por qué duele tanto algo tan pequeño en el ojo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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