DICCIONARIO MÉDICO
Cuerpo extraño intraocular
Un cuerpo extraño intraocular es un objeto que atraviesa las paredes del globo ocular y permanece alojado en su interior. La gran mayoría son fragmentos metálicos proyectados a alta velocidad durante actividades como el amolado, la soldadura o el uso de cincel y martillo. Cuando el material contiene hierro o cobre, la retención prolongada provoca reacciones tóxicas que pueden comprometer gravemente la visión. El término designa todo material exógeno que, tras penetrar la pared del ojo (ya sea a través de la córnea o de la esclerótica), queda retenido dentro del globo. Se diferencia del cuerpo extraño corneal, que afecta solo a las capas superficiales de la córnea sin llegar a la cámara anterior. La clasificación de Birmingham (Birmingham Eye Trauma Terminology, propuesta por Kuhn y colaboradores en 1996) ordena el traumatismo ocular abierto en tres categorías: lesión penetrante (una sola herida de entrada, sin salida), cuerpo extraño intraocular (objeto retenido tras la herida de entrada) y lesión perforante (herida de entrada y herida de salida). La distinción tiene importancia pronóstica, porque la lesión perforante suele comportar peor resultado visual. No todos los materiales causan el mismo daño una vez dentro del ojo. El vidrio, el plástico, la piedra, la plata y el platino se consideran inertes: pueden permanecer largo tiempo sin provocar reacción significativa. El hierro y el cobre, en cambio, desencadenan procesos degenerativos bien caracterizados. La siderosis ocular (siderosis bulbi) aparece cuando un fragmento férrico se oxida dentro del globo. Los iones de hierro liberados se depositan en estructuras de origen epitelial: cristalino, iris, malla trabecular y retina. El depósito en el iris produce una heterocromía parduzca, con la pupila fija y dilatada. En la retina, el hierro altera el epitelio pigmentario y da lugar a una degeneración progresiva que, sin intervención, conduce a la pérdida funcional del ojo. La electroretinografía detecta la disminución de la onda b antes de que el paciente perciba cambios en su agudeza visual, lo que la convierte en una herramienta de vigilancia útil en cuerpos extraños férricos retenidos. Cuando el metal es cobre con una concentración superior al 85 %, la reacción es violenta y rápida: se produce una endoftalmitis estéril que puede destruir el ojo en horas. Si el contenido de cobre es menor, el cuadro evoluciona de forma más lenta hacia lo que se conoce como calcosis. Sus signos son característicos: un anillo verdoso en la córnea periférica (anillo de Kayser-Fleischer, compartido con la enfermedad de Wilson), una catarata con patrón en girasol y depósitos cobrizos en el vítreo. El pronóstico visual de la calcosis es, en general, menos desfavorable que el de la siderosis avanzada. Los fragmentos de vidrio, plástico o piedra no liberan iones tóxicos y pueden encapsularse sin provocar deterioro progresivo. En algunos casos seleccionados, cuando la extracción conlleva un riesgo quirúrgico alto y el material es inerte, se opta por la observación periódica. Esta decisión requiere confirmar la composición del fragmento y descartar reactividad mediante controles clínicos seriados. Según la terminología de Birmingham, la penetrante tiene una sola herida de entrada sin orificio de salida; la perforante atraviesa el globo de lado a lado, con entrada y salida. El cuerpo extraño intraocular entra en la categoría de traumatismo penetrante con objeto retenido. La confusión entre ambos términos es frecuente incluso en la literatura médica anterior a 1996, año en que Kuhn y colaboradores estandarizaron la nomenclatura. Depende del metal. Un fragmento inerte (aluminio, platino, vidrio) puede encapsularse y no causar deterioro apreciable. Pero si contiene hierro, la siderosis progresa de forma silenciosa: hay casos documentados en los que el cuerpo extraño pasó inadvertido y el paciente solo consultó años después, cuando la degeneración retiniana ya era avanzada. Es un patrón de opacificación del cristalino que adopta una disposición radial de depósitos cobrizos, visible con la lámpara de hendidura. Se asocia a la calcosis por retención de un cuerpo extraño de cobre dentro del ojo, y también puede verse en la enfermedad de Wilson por acumulación sistémica de cobre. Si desea profundizar en conceptos vinculados al cuerpo extraño intraocular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un cuerpo extraño intraocular
Toxicidad metálica: siderosis y calcosis
Materiales inertes y decisiones de vigilancia
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una lesión penetrante y una perforante del ojo?
¿Puede un fragmento metálico permanecer años dentro del ojo sin dar problemas?
¿Qué es la catarata en girasol?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026