DICCIONARIO MÉDICO

Crepitantes

Los crepitantes son ruidos respiratorios anormales, discontinuos y de corta duración, que se perciben mediante auscultación pulmonar, sobre todo durante la inspiración. Se producen por la apertura brusca de alvéolos y vías aéreas pequeñas que estaban colapsados o contenían líquido. Su presencia orienta hacia patología alveolar o intersticial y constituye uno de los signos exploratorios más valiosos en neumología.

Qué son los crepitantes

En semiología respiratoria, el término crepitantes designa los sonidos adventicios que aparecen cuando el aire, al entrar en el pulmón, abre bruscamente espacios aéreos cerrados durante la espiración previa. El resultado es un ruido breve, seco y no musical, comparable al que se produce al frotar un mechón de cabello entre los dedos o al despegar una tira de velcro. No debe confundirse con un sonido continuo: cada crepitante dura apenas unos milisegundos, y lo que el clínico percibe es una sucesión rápida de esos pequeños estallidos.

La palabra proviene del latín crepitare, forma frecuentativa de crepare ("crujir, chasquear"), que llegó al español a través del francés crépiter. Su empleo médico se consolidó en el siglo XIX tras la obra de René Laennec. En su De l'auscultation médiate (1819), Laennec acuñó el vocabulario de los ruidos respiratorios que, con variaciones terminológicas, sigue vigente: describió los estertores crepitantes como sonidos cortos, discontinuos y explosivos, predominantes en la inspiración, que se escuchaban mejor en las regiones pulmonares declives y durante respiraciones lentas y profundas. La nomenclatura, sin embargo, ha sido fuente de confusión durante dos siglos. La American Thoracic Society propuso en 1977 sustituir el término anglosajón rales por crackles, precisamente para reducir la ambigüedad; en español conviven "estertores crepitantes", "crepitantes" y "crepitaciones", sin que exista un consenso terminológico universal.

Mecanismo de producción

Durante la espiración, las vías aéreas periféricas de menor calibre tienden a cerrarse, sobre todo en las zonas gravitacionalmente dependientes del pulmón. Si hay líquido (edema, exudado, sangre) o si la compliance local está reducida (fibrosis, atelectasia), ese cierre es más pronunciado. Al inspirar de nuevo, la presión transpulmonar reabre esas vías de golpe y genera una onda acústica corta. Cada pequeño estallido corresponde a la apertura de un grupo de alvéolos o bronquiolos.

Hay un segundo mecanismo, menos frecuente, que explica ciertos crepitantes gruesos: el burbujeo de aire al atravesar secreciones acumuladas en bronquios de calibre intermedio. Este mecanismo se parece más al que genera los roncus, y de hecho la frontera entre crepitantes gruesos y roncus no siempre es nítida en la práctica clínica.

Crepitantes finos y gruesos

La clasificación más utilizada distingue dos variedades según su tono, duración y momento de aparición en el ciclo respiratorio.

Crepitantes finos (en inglés, fine crackles). Se auscultan en la fase media y final de la inspiración. Son agudos, de muy corta duración (menos de 5 milisegundos cada uno), no se modifican con la tos y cambian con la posición corporal, porque dependen de la gravedad. Se originan en los alvéolos y en las vías aéreas más distales. En la fibrosis pulmonar idiopática son tan característicos que se denominan "crepitantes en velcro" por su timbre particular; hasta el 90 % de estos pacientes los presentan en ambas bases pulmonares.

Los crepitantes gruesos (coarse crackles) son distintos: aparecen al inicio de la inspiración, tienen un tono más grave y una duración algo mayor, se transmiten a la boca y suelen modificarse o desaparecer tras la tos, porque las secreciones que los provocan se movilizan con el esfuerzo tusígeno. Se generan en vías aéreas de calibre medio, donde las secreciones abundantes actúan como obstáculo intermitente al paso del aire. Es frecuente encontrarlos en la bronconeumonía, la bronquitis crónica reagudizada y el edema pulmonar de origen cardíaco.

Diferenciación con otros ruidos respiratorios

Dentro de los ruidos adventicios, los crepitantes son discontinuos. Se distinguen de las sibilancias, que son continuas, agudas y musicales (originadas en vías aéreas estrechadas), y de los roncus, que también son continuos pero de tono grave. El estertor es un concepto más amplio que incluye los crepitantes como subtipo, aunque en la práctica clínica ambos términos se usan muchas veces de forma intercambiable. Existe también el roce pleural, un sonido que remeda los crepitantes pero fluctúa tanto en inspiración como en espiración y se ausculta en zonas donde las hojas pleurales están inflamadas.

La concordancia entre observadores a la hora de clasificar estos ruidos no es perfecta. Varios estudios de fiabilidad interobservador muestran variabilidad notable, lo cual refuerza la necesidad de integrar la auscultación con el contexto clínico y las pruebas complementarias.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "crepitante"?

Del latín crepitare, forma intensiva de crepare, que significaba "crujir" o "chasquear". El verbo pasó al francés como crépiter y de ahí al español. El adjetivo "crepitante" se aplicó a los ruidos pulmonares a partir del siglo XIX, cuando Laennec sistematizó la terminología de la auscultación.

¿Son lo mismo crepitantes y estertores?

No exactamente. "Estertor" es un término paraguas que engloba varios ruidos respiratorios anormales, incluidos los crepitantes. En la práctica clínica española, "estertores crepitantes" y "crepitantes" suelen referirse al mismo hallazgo, pero "estertor" a secas puede aludir también a sonidos de burbujeo grueso o incluso a los ruidos agónicos de la vía aérea superior.

¿Los crepitantes indican siempre enfermedad grave?

Depende. Los crepitantes aislados en las bases pulmonares de una persona mayor, que desaparecen tras unas respiraciones profundas, pueden carecer de significado patológico: se deben a microatelectasias posturales. En cambio, los crepitantes bilaterales persistentes, sobre todo si se acompañan de disnea progresiva, sugieren patología intersticial o insuficiencia cardíaca y requieren valoración complementaria.

¿Se pueden oír sin fonendoscopio?

Rara vez. Los crepitantes son de baja intensidad y, en condiciones normales, solo se detectan mediante auscultación con estetoscopio o fonendoscopio. En cuadros muy avanzados de edema pulmonar, con secreciones copiosas, el burbujeo puede llegar a percibirse a oído desnudo, pero eso ocurre en situaciones de gravedad manifiesta.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Ruidos respiratorios. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Evaluación del paciente con trastornos pulmonares.
  3. Real Academia Española. Crepitante. Diccionario de la lengua española.
  4. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Archivos de Bronconeumología.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a los crepitantes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Crepitación: fenómeno acústico producido por el roce de fragmentos óseos, la presencia de aire en el tejido subcutáneo o el paso de aire por los alvéolos.
  • Crepitar: verbo que designa la producción de sonidos secos y repetitivos, con acepciones específicas en neumología y traumatología.
  • Auscultación: técnica de exploración física mediante la escucha de los sonidos corporales con estetoscopio.
  • Roncus: ruidos respiratorios continuos, de tono grave, producidos por secreciones en las vías aéreas de gran calibre.
  • Sibilancia: sonido respiratorio continuo, agudo y musical, generado por el estrechamiento de las vías aéreas.
  • Estertor: término genérico para los ruidos respiratorios anormales audibles en la auscultación.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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