DICCIONARIO MÉDICO
Coledocolitiasis
La coledocolitiasis es la presencia de uno o más cálculos biliares en el colédoco (conducto biliar común). Afecta aproximadamente al 10-15 % de los pacientes con colelitiasis, y su frecuencia aumenta con la edad. Puede cursar de forma asintomática o provocar obstrucción del flujo biliar, ictericia y complicaciones graves como la colangitis aguda. El nombre combina tres raíces griegas: χολή (cholé, "bilis"), δοχή (doché, "receptáculo") y λίθος (líthos, "piedra"). Su traducción literal sería, por tanto, "piedra en el receptáculo de la bilis", que describe con bastante exactitud lo que ocurre: un cálculo alojado en el conducto que transporta la bilis desde el hígado y la vesícula hasta el duodeno. Conviene distinguir dos situaciones. Los cálculos secundarios se originan en la vesícula biliar y migran al colédoco a través del conducto cístico. Son los más frecuentes en los países occidentales, donde representan más del 85 % de los casos. Los cálculos primarios se forman directamente en la vía biliar, casi siempre en contextos de estasis o infección crónica, y predominan en Asia oriental. Existe también la coledocolitiasis residual, que agrupa los cálculos no detectados durante la colecistectomía y se manifiestan en los meses siguientes a la intervención. Un cálculo que permanece flotando en un colédoco de calibre suficiente puede no producir molestias. El problema surge cuando se impacta, generalmente en la porción distal del conducto, cerca de la ampolla de Vater. En esa zona, el colédoco se estrecha al atravesar la pared duodenal, y un cálculo que ha recorrido sin dificultad los tramos anteriores puede quedar encajado. La obstrucción parcial o completa detiene el flujo de bilis hacia el intestino. La bilirrubina conjugada se acumula en la sangre, lo que produce ictericia (coloración amarillenta de la piel y las mucosas). Si la bilis estancada se sobreinfecta por bacterias que ascienden desde el duodeno, aparece la colangitis aguda, que constituye una urgencia. Cuando el cálculo obstruye también la desembocadura del conducto pancreático, puede desencadenar una pancreatitis biliar. Los cálculos de colesterol constituyen la variedad más habitual en Occidente. Se forman cuando la bilis contiene un exceso de colesterol que no puede mantenerse disuelto y cristaliza en la vesícula. Su tamaño varía desde pocos milímetros hasta más de dos centímetros, dato que condiciona la posibilidad de migración y las opciones de extracción. Los cálculos pigmentarios, por su parte, están compuestos sobre todo por bilirrubinato cálcico. Se subdividen en negros (asociados a hemólisis crónica o cirrosis) y marrones (ligados a infección bacteriana de la vía biliar). Los marrones son los típicos cálculos primarios del colédoco: bacterias como Escherichia coli desconjugan la bilirrubina y favorecen la precipitación del pigmento. La litiasis vesicular previa es el factor principal. No todo paciente con cálculos en la vesícula desarrollará coledocolitiasis, pero el riesgo se incrementa con la edad, el sexo femenino, la dilatación del colédoco y la presencia de cálculos pequeños capaces de atravesar el conducto cístico. Tras la colecistectomía, la formación de cálculos primarios en la vía biliar es posible, aunque poco frecuente, y guarda relación con la estasis o la estenosis cicatricial. El prefijo es la clave. La colelitiasis designa la presencia de cálculos en la vesícula biliar; la coledocolitiasis, en el colédoco. Ambas entidades coexisten con frecuencia, pero su comportamiento difiere: la colelitiasis puede permanecer silente durante años, mientras que la coledocolitiasis presenta un mayor riesgo de complicaciones agudas por la obstrucción del flujo biliar y, eventualmente, del pancreático. De tres raíces griegas: cholé ("bilis"), doché ("receptáculo") y líthos ("piedra"), con el sufijo -iasis que indica proceso patológico. Literalmente, "presencia de piedras en el receptáculo biliar". El término se acuñó en la literatura médica del siglo XIX, cuando la cirugía biliar empezó a sistematizar la distinción entre los cálculos vesiculares y los coledocianos. Sí. Tras la colecistectomía pueden aparecer cálculos en la vía biliar, denominados residuales si se descubren en los tres primeros años (probablemente pasaron inadvertidos durante la cirugía) o recurrentes si surgen más tarde. Los recurrentes suelen ser pigmentarios y se asocian a estasis biliar o dilatación del colédoco. No. La colelitiasis se refiere a cálculos en la vesícula biliar; la coledocolitiasis, a cálculos en el conducto biliar común. Con frecuencia coexisten, pero no siempre: un paciente puede tener cálculos en el colédoco sin tenerlos ya en la vesícula, especialmente si ha sido colecistectomizado. Depende. Un cálculo pequeño puede pasar espontáneamente al duodeno sin provocar molestias. Pero cuando aparecen ictericia, dolor cólico, alteración de las pruebas hepáticas o signos de infección, la extracción se considera necesaria para evitar complicaciones como la colangitis o la pancreatitis biliar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la coledocolitiasis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coledocolitiasis
Mecanismo de la obstrucción biliar por cálculos
Composición y tipos de cálculos
Factores que aumentan el riesgo
Diferenciación con la colelitiasis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra coledocolitiasis?
¿Puede haber cálculos en el colédoco sin vesícula?
¿Es lo mismo coledocolitiasis que colelitiasis?
¿La coledocolitiasis requiere siempre intervención?
Referencias
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