DICCIONARIO MÉDICO
Colangitis
La colangitis es la inflamación de los conductos biliares, generalmente provocada por una infección bacteriana que asciende desde el duodeno cuando el flujo de bilis se encuentra obstruido. Se trata de un cuadro con un espectro de gravedad amplio: desde formas leves y autolimitadas hasta situaciones que comprometen la vida del paciente en pocas horas. El término procede de tres raíces griegas: χολή (cholḗ, «bilis»), ἀγγεῖον (angeîon, «vaso» o «conducto») y el sufijo -ῖτις (-îtis, «inflamación»). En su acepción más estricta designa cualquier proceso inflamatorio que afecte a la vía biliar, sea de origen infeccioso, autoinmune o tóxico. La forma que se diagnostica con más frecuencia es la infecciosa, ligada casi siempre a una obstrucción mecánica que impide el drenaje normal de la bilis hacia el intestino. Jean-Martin Charcot fue quien describió en 1877 la entidad que denominó «fiebre hepática», asociando la tríada de fiebre, ictericia y dolor en el hipocondrio derecho a la infección del árbol biliar. Aquella descripción sentó las bases del reconocimiento clínico de la colangitis aguda tal como se entiende hoy. En condiciones normales, la bilis es un líquido prácticamente estéril. El esfínter de Oddi actúa como barrera entre el contenido duodenal y el interior de los conductos, y el propio flujo biliar ejerce un efecto de arrastre que dificulta la colonización bacteriana. Cuando algo obstruye ese flujo (un cálculo enclavado en el colédoco, un tumor periampular, una estenosis cicatricial), la presión dentro de los canalículos biliares aumenta y las bacterias intestinales pueden ascender sin encontrar resistencia. El resultado es una proliferación rápida de microorganismos, sobre todo bacilos gramnegativos como Escherichia coli y Klebsiella. Si la presión sigue subiendo, las bacterias y sus endotoxinas atraviesan la pared de los conductos hacia los sinusoides hepáticos y, desde allí, alcanzan la circulación sistémica. Este fenómeno recibe el nombre de reflujo colangiovenoso. Es el paso que convierte una infección local en una respuesta inflamatoria generalizada con riesgo de sepsis. Bajo el paraguas del término conviven entidades clínicas muy distintas. La más habitual es la colangitis aguda ascendente, provocada por una obstrucción mecánica de la vía biliar (por coledocolitiasis en la mayoría de los casos) con sobreinfección bacteriana secundaria. Es la forma que Charcot describió y la que concentra casi toda la urgencia clínica del término. La colangitis esclerosante primaria tiene una naturaleza completamente diferente. No se debe a una obstrucción puntual ni a un germen identificable, sino a un proceso inflamatorio crónico de origen probablemente autoinmune que produce fibrosis progresiva de los conductos biliares intrahepáticos y extrahepáticos. Su evolución se mide en años, no en horas, y guarda una vinculación estrecha con la colitis ulcerosa. Existe también la colangitis biliar primaria (antes llamada cirrosis biliar primaria), que afecta selectivamente a los conductos biliares de pequeño calibre dentro del hígado y tiene un perfil epidemiológico distinto: predomina en mujeres de mediana edad y se identifica por la presencia de anticuerpos antimitocondriales. En la práctica, el error más frecuente es confundir la colangitis con la colecistitis. Las dos entidades comparten territorio anatómico y a menudo coexisten, pero su localización es distinta. La colecistitis es la inflamación de la vesícula biliar, casi siempre por un cálculo que obstruye el conducto cístico. La colangitis, en cambio, afecta a los conductos biliares propiamente dichos, habitualmente el colédoco o los conductos intrahepáticos. Un dato clínico orientativo: la ictericia es frecuente en la colangitis y poco habitual en la colecistitis no complicada, porque la obstrucción del conducto cístico no impide el drenaje de bilis al intestino. Es una distinción con consecuencias prácticas directas. Del griego χολή (cholḗ, «bilis»), ἀγγεῖον (angeîon, «vaso» o «conducto») y el sufijo -ῖτις, que indica inflamación. Literalmente: «inflamación de los conductos de la bilis». El término se consolidó en la literatura médica del siglo XIX, sobre todo a partir de la descripción de Charcot en 1877. No. La colecistitis afecta a la vesícula biliar; la colangitis, a los conductos biliares. Pueden coexistir en un mismo paciente cuando un cálculo migra desde la vesícula y se enclava en el colédoco, pero son procesos anatómicamente distintos que requieren abordajes diferentes. La obstrucción del conducto biliar común por un cálculo procedente de la vesícula (coledocolitiasis). Le siguen en frecuencia las estenosis benignas o malignas de la vía biliar y, en algunas regiones del mundo, las parasitosis biliares por Ascaris lumbricoides o Fasciola hepatica. La edad avanzada y los antecedentes de cirugía biliar previa son factores que aumentan el riesgo. Los tres grandes grupos son la colangitis aguda (infección bacteriana por obstrucción mecánica), la colangitis esclerosante primaria (inflamación crónica autoinmune con fibrosis de los conductos) y la colangitis biliar primaria (destrucción autoinmune de los conductos intrahepáticos de pequeño calibre, antes conocida como cirrosis biliar primaria). Cada una tiene un mecanismo, un curso temporal y unas implicaciones clínicas muy diferentes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colangitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colangitis
Mecanismo de la infección biliar
Formas principales de colangitis
Diferenciación con la colecistitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra colangitis?
¿Es lo mismo colangitis que colecistitis?
¿Cuál es la causa más frecuente de colangitis?
¿Qué tipos de colangitis existen?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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