DICCIONARIO MÉDICO
Colangiocolecistografía retrógrada
La colangiocolecistografía retrógrada es una técnica de imagen en la que el medio de contraste se inyecta directamente en la vía biliar a través de la papila duodenal, mediante un endoscopio. En las modalidades oral e intravenosa, el contraste necesita ser excretado por el hígado para llegar a la vía biliar; aquí, en cambio, se introduce directamente en sentido contrario al flujo fisiológico de la bilis, y de ahí el calificativo «retrógrada». El procedimiento se enmarca dentro de la familia de técnicas endoscópicas biliares. Un duodenoscopio (un endoscopio con visión lateral) se introduce por la boca, atraviesa el esófago y el estómago, y llega a la segunda porción del duodeno, donde se localiza la papila de Vater. A través del canal de trabajo del endoscopio se avanza un catéter fino hasta la papila, se canula el orificio papilar y se inyecta contraste yodado hidrosoluble. La fluoroscopia permite ver en tiempo real cómo el contraste rellena los conductos biliares, y se toman radiografías cuando la opacificación es adecuada. Si el contraste refluye hacia la vesícula biliar a través del conducto cístico, se consigue una imagen vesicular sin necesidad de esperar a la concentración hepática del fármaco. Este doble resultado (conductos más vesícula) es lo que justifica el nombre completo de «colangiocolecistografía». Cuando la vesícula ya ha sido extirpada o el cístico está obstruido, la exploración se limita al árbol ductal. En la práctica clínica actual, la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) ha absorbido y ampliado el concepto de la colangiocolecistografía retrógrada. La CPRE utiliza la misma vía de acceso y el mismo principio de inyección retrógrada de contraste, pero su campo de exploración incluye también el conducto pancreático. Además, la CPRE ha evolucionado de técnica diagnóstica a procedimiento predominantemente terapéutico: extracción de cálculos del colédoco, esfinterotomía, colocación de endoprótesis biliares. William McCune comunicó en 1968 la primera canulación endoscópica de la ampolla de Vater, un hito que abrió la puerta a todo este campo. Desde entonces, la terminología ha ido migrando: lo que en los años setenta se describía a veces como «colangiocolecistografía retrógrada endoscópica» se denomina hoy, casi universalmente, CPRE. El término que nos ocupa pervive como voz de diccionario y en textos históricos de radiología. No exactamente, aunque comparten el acceso endoscópico y la inyección retrógrada de contraste. La colangiocolecistografía retrógrada se limitaba a la vía biliar y la vesícula; la CPRE incluye además el conducto pancreático y, sobre todo, se utiliza hoy con finalidad terapéutica. En la práctica, la CPRE ha sustituido a la colangiocolecistografía retrógrada. Sí. Como toda exploración que implica la introducción de un endoscopio hasta el duodeno, se realiza bajo sedación consciente o, en algunos centros, bajo anestesia general. El paciente debe guardar ayuno previo de al menos seis horas. Los mismos que cualquier procedimiento endoscópico biliar: pancreatitis post-procedimiento (la complicación más frecuente), sangrado, perforación e infección de la vía biliar (colangitis). Las cifras de complicaciones globales se sitúan entre el 5 % y el 10 % en las series publicadas, con una mortalidad muy baja pero no nula. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colangiocolecistografía retrógrada, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colangiocolecistografía retrógrada
Relación con la CPRE
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la CPRE?
¿Requiere sedación?
¿Tiene riesgos?
Referencias
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