DICCIONARIO MÉDICO
Circunvolución
Una circunvolución (o giro cerebral) es cada uno de los pliegues redondeados que sobresalen en la superficie del cerebro. Las circunvoluciones están formadas por sustancia gris y separadas entre sí por hendiduras denominadas surcos o cisuras. Este plegamiento permite que la corteza cerebral alcance una superficie de unos 2 500 cm² dentro de un cráneo cuyo volumen no supera los 1 500 ml. El término circunvolución proviene del latín circumvolutio, de circum (alrededor) y volvĕre (girar, enrollar): algo que se enrolla sobre sí mismo. Su sinónimo internacional, gyrus (plural gyri), llegó al latín desde el griego antiguo γῦρος (gŷros), que significa anillo o círculo. En la nomenclatura anatómica actual ambos se usan de forma intercambiable, aunque la Terminologia Anatomica emplea gyrus como forma preferente. Cada circunvolución es una elevación tortuosa de sustancia gris cortical, con un espesor de entre 2 y 4 mm, que alberga los somas neuronales, las dendritas y gran parte de la maquinaria sináptica del neocórtex. Por debajo discurren las fibras mielínicas de sustancia blanca que conectan unas regiones corticales con otras. La mayor parte de las circunvoluciones son lo bastante constantes de un individuo a otro como para recibir nombres propios; las que no lo son reciben la denominación de circunvoluciones anectantes o de paso. Hacia la semana 24 de gestación, la superficie del cerebro fetal es prácticamente lisa. A partir de ese momento, la corteza crece más deprisa que la cavidad craneal que la contiene. Se pliega. Los primeros surcos en aparecer son los principales (la cisura de Silvio, la de Rolando, la calcarina), y los surcos secundarios y terciarios se van añadiendo durante el tercer trimestre y las primeras semanas de vida posnatal. El mecanismo exacto de este plegamiento (la girificación) sigue siendo objeto de investigación. La hipótesis más aceptada combina factores mecánicos (la expansión diferencial de las capas superficiales frente a las profundas de la corteza) con señales genéticas que regulan la proliferación de progenitores neuronales en zonas concretas. Una tensión axonal entre áreas muy interconectadas podría contribuir, pero probablemente no es el motor principal. Lo que sí está claro es que la ventaja evolutiva del plegamiento es considerable: permite empaquetar más corteza en un volumen craneal finito sin alargar demasiado las distancias de conexión entre regiones. Las circunvoluciones se organizan topográficamente según el lóbulo cerebral al que pertenecen. El lóbulo frontal contiene las circunvoluciones frontales (superior, media e inferior) y la precentral, sede de la corteza motora primaria. Las circunvoluciones del lóbulo parietal incluyen la postcentral (corteza somatosensorial) y las parietales superior e inferior. En el lóbulo temporal se distinguen las circunvoluciones temporales superior, media e inferior, mientras que el lóbulo occipital alberga circunvoluciones relacionadas con el procesamiento visual. Fuera de esta clasificación lobular quedan dos circunvoluciones de especial relevancia funcional. La circunvolución cingular, en la cara medial del hemisferio, forma parte del sistema límbico y participa en el procesamiento emocional y la regulación de la conducta. Las circunvoluciones occipitotemporal y orbitaria ocupan la base del cerebro y desempeñan funciones tan diversas como el reconocimiento visual de rostros y el control de la conducta social. Las anomalías del plegamiento cortical constituyen un grupo de malformaciones del desarrollo cerebral con implicaciones clínicas variables. La lisencefalia (cerebro liso, con ausencia o reducción drástica de circunvoluciones) y la polimicrogiria (múltiples giros anormalmente pequeños) pueden asociarse a retraso del desarrollo, epilepsia y déficits motores. Un grado menor de plegamiento en determinadas regiones se ha descrito también en estudios de imagen de fetos con ventriculomegalia, lo que ha abierto líneas de investigación sobre biomarcadores prenatales de riesgo neurológico. Del latín circumvolutio: circum (alrededor) y volvĕre (girar). El sinónimo gyrus procede del griego γῦρος (gŷros), anillo o círculo. Ambos términos describen la misma estructura: un pliegue que se enrolla sobre sí mismo en la superficie del cerebro. No hay una cifra universal exacta. Las principales, las que llevan nombre propio y son constantes en todos los individuos, suman unas treinta por hemisferio, pero el patrón de giros secundarios y terciarios varía de una persona a otra. Lo que sí se sabe es que el cerebro humano presenta el mayor índice de girificación entre los primates. Depende del grado y la extensión de la anomalía. En la lisencefalia, la corteza es lisa o casi lisa y las consecuencias neurológicas suelen ser graves. La polimicrogiria, con múltiples giros diminutos, puede provocar epilepsia y alteraciones cognitivas de intensidad variable. Existen también formas leves de plegamiento anómalo cuya repercusión clínica es mínima o nula. No. Un lóbulo es una división amplia del hemisferio cerebral (frontal, parietal, temporal, occipital), mientras que las circunvoluciones son los pliegues individuales que se encuentran dentro de cada lóbulo. Cada lóbulo contiene varias circunvoluciones. Si desea ampliar información sobre circunvoluciones específicas y estructuras de la corteza cerebral, puede consultar:Qué es una circunvolución cerebral
Por qué se pliega la corteza cerebral
Distribución por lóbulos
Relevancia clínica de la girificación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra circunvolución?
¿Cuántas circunvoluciones tiene el cerebro humano?
¿Qué ocurre si las circunvoluciones no se forman correctamente?
¿Es lo mismo circunvolución que lóbulo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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