DICCIONARIO MÉDICO
Célula reticuloendotelial
La célula reticuloendotelial es un concepto histológico acuñado por Karl Aschoff en 1924 para designar a las células fagocíticas distribuidas por el organismo que captaban colorantes vitales como el azul tripán. El término englobaba macrófagos tisulares, monocitos, células de Kupffer hepáticas y otros fagocitos. Desde 1972 se considera una denominación obsoleta, sustituida por sistema fagocítico mononuclear. La expresión «célula reticuloendotelial» nació de una observación experimental: cuando se inyectaban colorantes vitales (azul tripán, rojo neutro, carmín de litio) en el torrente sanguíneo de un animal de laboratorio, un grupo disperso de células los incorporaba selectivamente. Aschoff las denominó Retikuloendothelialzellen porque las encontró formando redes (del latín reticulum, «red pequeña») en la proximidad del endotelio vascular. El nombre sugería que estas células constituían una variante funcional del endotelio, capaz de fagocitar partículas que las demás células endoteliales ignoraban. Con el tiempo se comprobó que el criterio de captación de colorantes era demasiado laxo. El grupo de Aschoff incluía en la misma categoría células con orígenes embriológicos y funciones muy diferentes: macrófagos derivados del monocito sanguíneo, fibroblastos reticulares, células endoteliales sinusoidales y hasta algunas células adventiciales. No todas compartían la capacidad fagocítica ni procedían de la misma línea celular. Antes de Aschoff, Iliá Metchnikoff ya había descrito en 1882 los «macrófagos» como células con capacidad de ingerir partículas, y Alexander Maximow hablaba de «poliblastos». El mérito de Aschoff fue intentar agrupar a todas esas células dispersas bajo un sistema unificado. Su propuesta tuvo enorme influencia durante medio siglo. En 1972, Ralph van Furth y colaboradores publicaron en el Bulletin of the World Health Organization una reclasificación que proponía el nombre «sistema fagocítico mononuclear». La razón era sencilla: las células endoteliales y los fibroblastos reticulares no son verdaderos fagocitos, y mantenerlos en el mismo sistema oscurecía más que aclaraba. El nuevo esquema restringía la membresía a células con un linaje monocítico demostrado: promonocitos de la médula ósea, monocitos circulantes y macrófagos tisulares (incluidas las células de Kupffer del hígado, la microglía del sistema nervioso central y los osteoclastos del hueso). El término «célula reticuloendotelial» no desapareció de golpe. Algunos textos de patología y farmacología lo siguieron usando hasta bien entrado el siglo XXI, sobre todo en contextos como «aclaramiento reticuloendotelial» de nanopartículas o la descripción de la fagocitosis hepática y esplénica. Pero la nomenclatura oficial de la Organización Mundial de la Salud es inequívoca desde hace más de cincuenta años. Cuando un texto clásico menciona «células del sistema reticuloendotelial», lo que suele describir son macrófagos tisulares residentes. Las células de Kupffer del hígado fagocitan eritrocitos envejecidos y complejos inmunitarios que llegan por la vena porta; los macrófagos del bazo eliminan hematíes defectuosos y bacterias encapsuladas; los macrófagos alveolares del pulmón retiran partículas inhaladas. Cada uno de estos tipos celulares tiene nombre propio y ubicación característica, pero todos comparten el mismo precursor: el monocito sanguíneo que abandona la circulación y se diferencia en el tejido de destino. No conviene, sin embargo, reducir el sistema reticuloendotelial original de Aschoff al sistema fagocítico mononuclear moderno sin matices, porque las dos categorías no se solapan por completo. Aschoff incluía células reticulares del estroma de la médula ósea y de los ganglios linfáticos que no son fagocitos y que hoy se clasifican dentro del tejido conectivo reticular. La transición de 1972 no fue solo un cambio de nombre: fue una depuración conceptual. De la combinación del latín reticulum («red pequeña») con endothelium (del griego endon, «dentro», y thele, «pezón», referido al revestimiento interno de los vasos). Aschoff lo propuso en 1924 porque observó que las células fagocíticas se disponían formando redes cerca del revestimiento vascular en hígado, bazo y médula ósea. Cada vez menos. La nomenclatura vigente de la OMS desde 1972 es «sistema fagocítico mononuclear», y es la que aparece en las guías y manuales actuales de inmunología. Con todo, en farmacología y en la literatura sobre nanomedicina aún se lee «aclaramiento reticuloendotelial» para describir cómo los macrófagos hepáticos y esplénicos retiran nanopartículas de la circulación. La lista era heterogénea: macrófagos tisulares (incluidas las células de Kupffer), monocitos, células reticulares del estroma de médula ósea y ganglios, fibroblastos con capacidad de captación de colorantes y células endoteliales sinusoidales. Van Furth y su grupo demostraron que muchas de esas células no compartían linaje ni función fagocítica real, y las excluyeron del sistema reclasificado. Si desea profundizar en conceptos asociados a la célula reticuloendotelial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la célula reticuloendotelial
De Aschoff a van Furth: la transición terminológica
Relación con la nomenclatura actual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «reticuloendotelial»?
¿Se sigue usando el término en la práctica clínica?
¿Qué células incluía el sistema reticuloendotelial de Aschoff?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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