DICCIONARIO MÉDICO
Célula de Kupffer
La célula de Kupffer es el macrófago residente del hígado. Ocupa la luz de los sinusoides hepáticos, donde filtra la sangre que llega desde el tubo digestivo a través del sistema porta. Es la población de macrófagos tisulares más numerosa del organismo y constituye alrededor del 80 % de todos los macrófagos fijos del cuerpo humano. La célula de Kupffer es un tipo de fagocito profesional que reside de forma permanente en el hígado. Se localiza adherida a la cara luminal de las células endoteliales de los sinusoides hepáticos, esos vasos microscópicos que conectan las ramas terminales de la vena porta y la arteria hepática con la vena central de cada lobulillo. Su posición no es accidental: al estar en contacto directo con la corriente sanguínea, la célula de Kupffer intercepta todo lo que el intestino vierte hacia el hígado antes de que alcance la circulación general. El nombre honra al anatomista Karl Wilhelm von Kupffer (1829-1902), nacido en Lesten, Curlandia (actual Letonia). En 1876, mientras intentaba teñir fibras nerviosas del hígado con el método de cloruro de oro de Gerlach, Kupffer encontró por azar unas células estrelladas que se coloreaban de negro y se distribuían por todo el lobulillo hepático. Las llamó Sternzellen (del alemán Stern, "estrella", y Zellen, "células"), pero creyó que formaban parte del endotelio sinusoidal. Hubo que esperar a 1898 para que el patólogo polaco Tadeusz Browicz las identificara correctamente como macrófagos, un dato que la literatura anglosajona reconoce con la denominación alternativa de células de Browicz-Kupffer. Conviene no confundir las células de Kupffer con las células hepáticas estrelladas (células de Ito), que también llevan ese apelativo de "estrelladas" y residen en el espacio de Disse, entre el endotelio y los hepatocitos. Las de Ito almacenan vitamina A y participan en la fibrosis; las de Kupffer son macrófagos inmunitarios. La coincidencia del término Sternzellen ha generado confusión en la literatura durante más de un siglo. El sinusoide hepático alberga al menos cuatro tipos celulares: hepatocitos dispuestos en cordones, células endoteliales con un endotelio fenestrado que permite el paso de moléculas, células estrelladas perisinusoidales y, en la propia luz del vaso, las células de Kupffer. Estas últimas proyectan prolongaciones citoplasmáticas irregulares que les confieren esa morfología ramificada que Kupffer describió en su carta de 1876. El grueso de su trabajo consiste en la fagocitosis. La sangre portal arrastra bacterias, endotoxinas (sobre todo lipopolisacárido de la pared de las bacterias gramnegativas), restos celulares y complejos inmunes desde el intestino. La célula de Kupffer reconoce estos elementos mediante receptores de superficie que detectan patrones moleculares asociados a patógenos. Una vez capturada la partícula, la ingiere, la degrada en sus lisosomas y, si es necesario, secreta citocinas que reclutan otras células inmunitarias. No se limita a eliminar microbios. Las células de Kupffer destruyen también hematíes envejecidos o dañados: escinden la hemoglobina, reciclan el hierro hacia la eritropoyesis y convierten el grupo hemo en bilirrubina, que los hepatocitos vecinos conjugan y excretan con la bilis. Es un circuito de reciclaje del que pocas veces se habla fuera de los manuales de histología, pero que se repite millones de veces al día en cada hígado sano. Durante décadas se asumió que las células de Kupffer procedían de monocitos circulantes que colonizaban el hígado desde la médula ósea. Estudios de linaje celular realizados a partir de la década de 2010 modificaron esa idea. Hoy se sabe que la mayor parte de las células de Kupffer deriva de precursores del saco vitelino embrionario que colonizan el hígado fetal antes incluso de que la médula ósea comience a funcionar como órgano hematopoyético. Una propiedad notable de estas células es su capacidad de autorrenovación local. En condiciones normales, las células de Kupffer se mantienen durante periodos prolongados sin requerir aporte continuo de monocitos sanguíneos. Solo cuando el hígado sufre un daño intenso (por tóxicos, infecciones o inflamación crónica) se produce un reclutamiento masivo de monocitos desde la sangre, que se diferencian en macrófagos hepáticos con un fenotipo distinto al de las células de Kupffer residentes originales. Además de fagocitar, la célula de Kupffer participa en la regulación de la respuesta inmunitaria. Presenta fragmentos de antígenos a los linfocitos y libera mediadores que pueden activar o moderar la inflamación según las señales que reciba del microentorno. Esta doble cara tiene una consecuencia práctica: el hígado recibe continuamente antígenos alimentarios e inocuos desde el intestino, y la célula de Kupffer contribuye a que el sistema inmunitario los tolere en lugar de montar una respuesta inflamatoria cada vez que llegan. Cuando ese equilibrio se rompe, la activación excesiva de las células de Kupffer amplifica la inflamación local. Es un mecanismo documentado en la lesión hepática por alcohol, en la que las endotoxinas intestinales activan receptores tipo Toll (en particular el TLR4) de la membrana del macrófago y desencadenan una cascada de citocinas proinflamatorias. El concepto de "eje intestino-hígado" tiene en la célula de Kupffer un nodo central. De Karl Wilhelm von Kupffer, anatomista nacido en 1829 en Curlandia (hoy Letonia), que en 1876 describió estas células por primera vez en el hígado de conejo. Las llamó Sternzellen ("células estrelladas") por su forma ramificada, pero las confundió con células endoteliales. Fue el patólogo polaco Tadeusz Browicz quien, en 1898, demostró que eran macrófagos. La literatura las cita también como células de Browicz-Kupffer. Sí y no. Toda célula de Kupffer es un macrófago, pero no todo macrófago es una célula de Kupffer. El término designa específicamente al macrófago residente del hígado, con un origen embrionario, un repertorio de receptores y un perfil funcional propios que lo distinguen de los macrófagos alveolares del pulmón, de la microglía cerebral o de los osteoclastos del hueso, por poner tres ejemplos de macrófagos tisulares con nombre propio. En condiciones normales, no. Se mantienen por proliferación local durante periodos largos sin depender de la llegada de monocitos circulantes. Solo cuando el hígado sufre daño agudo o inflamación crónica se incorporan monocitos sanguíneos que se diferencian en macrófagos hepáticos, pero estos nuevos macrófagos tienen un fenotipo diferente al de las células de Kupffer originales. Comparten el apelativo de "estrelladas" por un accidente histórico. Las células de Kupffer son macrófagos que residen en la luz del sinusoide y fagocitan; las células hepáticas estrelladas (o células de Ito) se ubican en el espacio de Disse, almacenan vitamina A y, cuando se activan, producen colágeno y contribuyen a la fibrosis. Son tipos celulares completamente distintos en origen, localización y función. Si desea profundizar en conceptos asociados a la célula de Kupffer, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la célula de Kupffer
Localización en el sinusoide hepático y mecanismo fagocítico
Origen embrionario y capacidad de autorrenovación
Célula de Kupffer, inmunidad y tolerancia hepática
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "célula de Kupffer"?
¿Es lo mismo una célula de Kupffer que un macrófago?
¿Las células de Kupffer se renuevan a partir de la sangre?
¿Qué diferencia hay entre célula de Kupffer y célula hepática estrellada?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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