DICCIONARIO MÉDICO
Célula efectora
La célula efectora es cualquier célula del sistema inmunitario que, tras activarse, ejecuta directamente las acciones de defensa: destruir células infectadas, neutralizar patógenos o secretar anticuerpos. No designa un tipo celular único, sino una categoría funcional que agrupa a varios tipos de linfocitos y leucocitos una vez que han completado su proceso de activación. El término procede del latín effector, derivado de efficere («llevar a cabo, producir un efecto»). En fisiología general, se llama efector a cualquier estructura que ejecuta una respuesta tras recibir una señal: un músculo se contrae, una glándula secreta. En inmunología el concepto se aplica de forma análoga: la célula efectora es la que lleva a cabo la acción defensiva, la que produce el efecto biológico que elimina la amenaza. Conviene tener claro que «célula efectora» no es sinónimo de un tipo celular concreto. Es un estado funcional. Un linfocito T virgen que circula por la sangre sin haber encontrado su antígeno todavía no es efector. Solo cuando recibe las señales de activación adecuadas, prolifera y se diferencia, adquiere la maquinaria molecular para matar o coordinar la respuesta. Lo mismo ocurre con los linfocitos B: se convierten en efectores al diferenciarse en células plasmáticas productoras de anticuerpos. Varios tipos de células pueden adoptar la función efectora, y el mecanismo por el que eliminan la amenaza varía en cada caso. Los linfocitos T citotóxicos (CD8+) reconocen péptidos de origen intracelular (víricos, por ejemplo) presentados por moléculas del CMH de clase I en la superficie de la célula infectada. Una vez activados, liberan perforina y granzimas, dos proteínas que abren poros en la membrana de la célula diana e inducen su muerte por apoptosis. También pueden provocarla mediante la interacción de la molécula FasL con Fas en la célula diana. Los linfocitos T CD4+ cooperadores, aunque no matan directamente, se consideran efectores porque al activarse secretan citocinas que ponen en marcha y coordinan la respuesta de otras células. Los subtipos Th1 activan macrófagos para destruir patógenos intracelulares; los Th2 estimulan a los linfocitos B para producir anticuerpos; los Th17 reclutan neutrófilos a los focos de infección. Las células NK son efectoras de la inmunidad innata. No necesitan sensibilización previa: reconocen y destruyen células que han perdido la expresión de CMH de clase I, algo frecuente en células tumorales y en células infectadas por ciertos virus. También participan en la citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC), un mecanismo en el que el anticuerpo unido a la célula diana actúa como puente para que la NK la reconozca y la elimine. Finalmente, las células plasmáticas son el brazo efector humoral: producen grandes cantidades de anticuerpos específicos que neutralizan toxinas, opsonizan patógenos y activan el sistema del complemento. Cada célula plasmática puede secretar varios miles de moléculas de anticuerpo por segundo. La célula diana es el blanco que la célula efectora reconoce y sobre el que actúa. La relación entre ambas es asimétrica: la efectora porta la maquinaria de destrucción; la diana lleva en su superficie las señales (antígenos, pérdida de CMH) que la marcan como objetivo. En un ensayo de citotoxicidad de laboratorio, la proporción entre efectoras y dianas determina la eficiencia de la lisis celular. Ambos conceptos se definen uno en relación con el otro, pero no deben confundirse con la célula accesoria, cuya función es presentar el antígeno para iniciar la respuesta, no ejecutarla. Del latín efficere, «llevar a cabo». En fisiología el término se usaba desde el siglo XIX para designar músculos y glándulas que ejecutan una respuesta nerviosa. Su traslado a la inmunología es una extensión natural del concepto: la célula efectora es la que ejecuta la respuesta inmunitaria. No. Los macrófagos activados, los neutrófilos reclutados al foco de infección, los eosinófilos que liberan proteínas tóxicas sobre parásitos y los mastocitos que degranulan en una respuesta alérgica actúan todos como efectores en sentido amplio. El término se asocia sobre todo a linfocitos T y B porque es en esas poblaciones donde la transición de célula «virgen» a célula «efectora» está mejor caracterizada. La citotoxicidad es uno de los mecanismos efectores, pero no el único. Una célula plasmática que secreta anticuerpos es efectora sin ser citotóxica. Un linfocito Th1 que activa macrófagos mediante interferón gamma tampoco mata por sí mismo la célula infectada. «Efectora» es la categoría amplia; «citotóxica» se refiere solo a las que destruyen otras células por contacto directo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la célula efectora, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la célula efectora
Tipos celulares con función efectora
Diferenciación con la célula diana
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «efector» aplicada a una célula?
¿La célula efectora es siempre un linfocito?
¿Es lo mismo célula efectora que célula citotóxica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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