DICCIONARIO MÉDICO
Cápsula adiposa
La cápsula adiposa es la capa de tejido adiposo que envuelve cada riñón por fuera de su cápsula fibrosa. Se la conoce también como grasa perirrenal y ocupa el espacio comprendido entre dicha cápsula y la fascia renal. Su grosor varía según el individuo y contribuye a la sujeción, la amortiguación y el aislamiento térmico del órgano. En anatomía renal, el término cápsula adiposa designa la acumulación de tejido graso que rodea al riñón en el espacio retroperitoneal. Forma parte de un sistema de tres envolturas concéntricas: la más interna es la cápsula fibrosa, una membrana delgada de tejido conectivo denso adherida directamente al parénquima renal; la intermedia corresponde a la propia cápsula adiposa; y la más externa es la fascia renal, descrita en la literatura clásica como fascia de Gerota en su hoja anterior y fascia de Zuckerkandl en la posterior. La voz cápsula procede del latín capsula, diminutivo de capsa (caja, recipiente). Adiposa deriva de adeps, adipis (grasa animal), raíz que comparte con adipocito. El uso combinado aparece ya en los tratados de anatomía topográfica del siglo XIX, cuando la disección sistemática del retroperitoneo obligó a nombrar por separado cada capa periférica al riñón. La grasa perirrenal se extiende desde el polo superior hasta el inferior del riñón y se prolonga a través del hilio hacia el seno renal, donde rellena el espacio que queda entre los cálices, la pelvis renal y los vasos hiliares. En la cara superior, la cápsula adiposa cubre también la glándula suprarrenal ipsilateral, que comparte con el riñón el espacio delimitado por la fascia renal. Histológicamente predominan los adipocitos blancos uniloculares, sostenidos por una trama laxa de colágeno tipos I y III y recorridos por ramas de la arteria renal que irrigan tanto la grasa como la propia cápsula fibrosa. En recién nacidos esta grasa tiene aspecto parduzco porque contiene abundantes mitocondrias ricas en hierro; con el crecimiento, esa proporción de tejido adiposo pardo disminuye hasta prácticamente desaparecer en la primera década de vida. La función más evidente es mecánica: actúa como almohadilla que absorbe las fuerzas de impacto transmitidas a través de la pared abdominal posterior o del arco costal inferior. Junto con la fascia renal y los pedículos vasculares, contribuye a mantener al riñón en su posición retroperitoneal habitual, entre las vértebras T12 y L3. Cuando la grasa perirrenal se reduce de forma marcada (desnutrición grave, pérdida de peso rápida), el riñón puede descender anormalmente, situación que los textos clásicos denominan nefroptosis o riñón flotante. Tiene también un papel térmico modesto. Al rodear un órgano que recibe en torno al 20-25 % del gasto cardíaco en reposo, esa capa grasa contribuye a estabilizar la temperatura del parénquima, algo que puede ser relevante para la actividad enzimática tubular. En cirugía renal, el plano entre la cápsula fibrosa y la grasa perirrenal es un espacio de disección natural. Su identificación permite movilizar el riñón sin dañar el parénquima. La grasa del seno renal, a su vez, puede hipertrofiarse hasta comprimir los cálices (lipomatosis del seno renal), una entidad que en la mayoría de los casos constituye un hallazgo incidental de imagen sin repercusión clínica. Acumulaciones patológicas de líquido o pus entre la cápsula fibrosa y la grasa perirrenal configuran el absceso perinefrítico, complicación infrecuente pero grave de la pielonefritis no tratada. Las técnicas de imagen actuales han facilitado su localización precoz dentro de este espacio. Del latín capsula (cajita) y adiposa (relativo a la grasa). La denominación se asentó en los textos de anatomía topográfica del siglo XIX para distinguir las distintas envolturas del riñón: la fibrosa, la grasa y la fascial. Sí. Ambas expresiones designan la misma estructura. En los atlas de anatomía modernos es más habitual encontrar grasa perirrenal; en la terminología anatómica internacional se registra como capsula adiposa. Una reducción brusca del volumen de esta capa (por desnutrición o pérdida de peso muy rápida) puede favorecer el descenso del riñón, la llamada nefroptosis. No siempre produce molestias, pero en algunos pacientes cursa con dolor en la fosa lumbar al ponerse de pie. Estrictamente, no. El término se usa casi en exclusiva para el riñón. Otros órganos tienen cubiertas grasas (el pericardio posee grasa epicárdica, el globo ocular cuenta con grasa orbitaria), pero ninguna de ellas recibe la denominación de cápsula adiposa en la nomenclatura anatómica oficial. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la anatomía renal y sus envolturas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cápsula adiposa
Relaciones anatómicas y composición
Funciones de la grasa perirrenal
Relevancia en la práctica urológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de cápsula adiposa?
¿Es lo mismo cápsula adiposa que grasa perirrenal?
¿Qué ocurre si se pierde mucha grasa perirrenal?
¿Existe cápsula adiposa en otros órganos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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