DICCIONARIO MÉDICO
Balance nitrogenado
El balance nitrogenado mide la diferencia entre el nitrógeno que ingresa en el organismo con las proteínas de la dieta y el que se elimina por la orina, las heces y otras vías. Constituye el indicador de referencia para valorar si el cuerpo está ganando, perdiendo o manteniendo su masa proteica. Todas las proteínas contienen nitrógeno en su estructura: cada gramo de nitrógeno equivale, de forma aproximada, a 6,25 gramos de proteína. Esa proporción constante permite estimar el metabolismo proteico global midiendo un solo elemento. La idea se remonta a finales del siglo XIX, cuando los fisiólogos alemanes comprobaron que la urea urinaria reflejaba fielmente la degradación de los aminoácidos corporales. La expresión balance nitrogenado quedó documentada en español ya en 1916, según registra el Diccionario histórico de la lengua española de la RAE. En la práctica, el cálculo consiste en restar la excreción nitrogenada total de la ingesta nitrogenada. La excreción se mide fundamentalmente como nitrógeno ureico en orina de veinticuatro horas, al que se añade un factor de corrección (habitualmente 4 gramos) que estima las pérdidas no ureicas: heces, descamación cutánea, cabello, sudor. El resultado es una cifra en gramos que puede ser positiva, negativa o próxima a cero. Un balance positivo indica que el organismo retiene más nitrógeno del que pierde, situación propia de fases en las que predomina el anabolismo: crecimiento infantil, embarazo, recuperación tras una intervención quirúrgica. El atleta que busca hipertrofia muscular necesita mantener un balance positivo sostenido, lo que requiere aumentar la ingesta proteica por encima de las pérdidas inducidas por el ejercicio. El balance negativo refleja lo contrario: el catabolismo proteico supera a la síntesis. Sucede en la desnutrición, en el kwashiorkor (déficit proteico con edema), en el paciente politraumatizado y, con frecuencia, en las fases agudas de enfermedades graves, donde la respuesta inflamatoria sistémica acelera la destrucción de proteínas musculares. Un dato orientativo: en el paciente séptico las pérdidas pueden alcanzar 20 a 30 gramos de nitrógeno al día, equivalentes a la degradación de 125 a 188 gramos de proteína. El balance neutro, o equilibrio nitrogenado, se observa en el adulto sano que mantiene una alimentación suficiente. No significa que las proteínas permanezcan estáticas: cada día se sintetizan y se degradan unos 300 gramos de proteína corporal, pero la síntesis compensa exactamente a la degradación. Es un equilibrio dinámico, no estático. La principal aplicación del balance nitrogenado es ajustar el aporte proteico en pacientes hospitalizados. Si el balance resulta negativo varios días seguidos, el equipo de nutrición incrementa la cantidad de proteínas en la dieta enteral o parenteral hasta acercarlo a cero o hacerlo ligeramente positivo. Los grandes quemados y los pacientes con sepsis precisan con frecuencia aportes proteicos superiores a 1,5 gramos por kilogramo de peso al día para frenar las pérdidas. Conviene advertir, sin embargo, que el balance nitrogenado tiene limitaciones. La recogida de orina de veinticuatro horas puede ser incompleta, los factores de corrección son estimaciones poblacionales que no encajan en todos los individuos y el método no distingue qué compartimento proteico se está perdiendo (músculo, vísceras, proteínas plasmáticas). Por eso, en la práctica, se complementa con marcadores como la albúmina sérica, la prealbúmina y la creatinina urinaria. Porque el nitrógeno se mide con relativa facilidad en orina mediante métodos de laboratorio estandarizados (Kjeldahl, quimioluminiscencia). Cuantificar la proteína total del organismo de forma directa requeriría técnicas complejas e invasivas. La proporción fija de 6,25 gramos de proteína por cada gramo de nitrógeno permite la conversión con un cálculo sencillo. No necesariamente. Durante el ejercicio intenso se produce una fase transitoria de catabolismo proteico, con balance negativo, que solo se compensa en la fase de recuperación si la ingesta de proteínas es suficiente. Un deportista que entrena muy duro pero come poco puede mantener un balance negativo sostenido durante días. Los trabajos fundacionales corresponden a Carl Voit y Max Rubner en la Alemania de la segunda mitad del siglo XIX. Voit demostró que la urea urinaria servía como índice cuantitativo de la degradación proteica. El concepto de equilibrio nitrogenado (Stickstoffgleichgewicht) aparece en la literatura fisiológica alemana desde la década de 1880, y su equivalente en español queda registrado en 1900 en la traducción del tratado de fisiología patológica de Krehl. No es su finalidad principal. En pacientes con insuficiencia renal avanzada, la capacidad del riñón para excretar productos nitrogenados disminuye, y los residuos se acumulan en sangre (uremia). El balance nitrogenado puede alterarse en estos casos, pero la evaluación de la función renal se apoya en otros parámetros, como el aclaramiento de creatinina o la tasa de filtrado glomerular estimada. Si desea profundizar en conceptos asociados al balance nitrogenado, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el balance nitrogenado
Los tres estados del balance
Utilidad en nutrición clínica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se usa el nitrógeno y no la proteína directamente?
¿Un deportista tiene siempre balance positivo?
¿Desde cuándo se usa este concepto en medicina?
¿El balance nitrogenado sirve para evaluar la función renal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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