DICCIONARIO MÉDICO
Astrocitoma del tronco cerebral
El astrocitoma del tronco cerebral es un tumor glial originado en los astrocitos de cualquiera de las tres porciones del tronco del encéfalo: mesencéfalo, protuberancia o bulbo raquídeo. Los tumores del tronco encefálico representan entre el 10 % y el 20 % de las neoplasias cerebrales en la edad pediátrica y abarcan un espectro que va desde lesiones focales de crecimiento lento hasta gliomas difusos de pronóstico muy desfavorable. Se trata de un astrocitoma definido por su localización en el tronco del encéfalo, la estructura que conecta los hemisferios cerebrales y el cerebelo con la médula espinal. En la práctica clínica el término engloba varios subtipos histológicos (pilocíticos, difusos de bajo grado, anaplásicos) cuyo comportamiento biológico difiere enormemente según la zona exacta del tronco que ocupan y su patrón de crecimiento. Conviene recordar que el tronco encefálico concentra los núcleos de los pares craneales y las vías nerviosas largas que conectan el cerebro con el resto del cuerpo. Cualquier masa que crezca en ese territorio, incluso si es histológicamente benigna, puede comprometer funciones como la respiración, la deglución o el control de la mirada. Esa particularidad anatómica (que no comparten otras localizaciones tumorales del sistema nervioso con la misma intensidad) condiciona tanto la evolución del tumor como las opciones reales de abordaje. La distinción más relevante dentro de los gliomas del tronco no atiende al grado histológico aislado, sino al patrón de crecimiento que se observa en la resonancia magnética. Gliomas focales del tronco encefálico. Son lesiones bien delimitadas, habitualmente de bajo grado (grado 1 de la OMS), que se sitúan con mayor frecuencia en el mesencéfalo, en la unión cervicomedular o en la superficie dorsal de la protuberancia. El subtipo histológico predominante es el astrocitoma pilocítico. Representan aproximadamente el 20 % de los tumores del tronco encefálico en niños y, en general, siguen un curso indolente. Glioma pontino intrínseco difuso (GPID). Constituye la forma más frecuente y agresiva. Cerca del 80 % de los tumores del tronco encefálico pediátricos corresponden a esta categoría. Se origina dentro de la protuberancia, infiltra difusamente el parénquima circundante y no forma una masa resecable con bordes nítidos. La clasificación de la OMS de 2021 ha integrado esta entidad, junto con otros gliomas difusos de localización central, bajo la denominación de glioma difuso de línea media con alteración H3 K27, un nombre que refleja la mutación conductora identificada en la mayoría de estos tumores. La edad de presentación más habitual se sitúa entre los 5 y los 10 años, con una incidencia estimada de 200 a 300 casos nuevos al año en Estados Unidos. Reconocer esta división no es solo una cuestión taxonómica. Un astrocitoma focal del tegmento mesencefálico puede permanecer estable durante años, mientras que un GPID progresa en semanas. La misma etiqueta genérica de «glioma del tronco» agrupa, pues, realidades clínicas opuestas. Los gliomas del tronco encefálico afectan predominantemente a la población pediátrica, con un pico de incidencia alrededor de los 6 o 7 años. En adultos son infrecuentes y representan apenas el 1-2 % de los gliomas intracraneales. Los pacientes con neurofibromatosis de tipo 1 (NF1) presentan un riesgo incrementado de desarrollar gliomas focales del tronco, especialmente en el mesencéfalo, de forma similar a lo que ocurre con los astrocitomas de las vías ópticas. En el subgrupo con NF1, los gliomas focales del tronco suelen tener un comportamiento más favorable que los esporádicos, posiblemente porque la alteración genética subyacente (pérdida de función de la neurofibromina) se asocia con mayor frecuencia a subtipos pilocíticos portadores de la fusión BRAF característica de los gliomas circunscritos. No. El DIPG (o GPID, glioma pontino intrínseco difuso) es un subtipo concreto: un glioma difuso de alto grado centrado en la protuberancia. Los astrocitomas del tronco también incluyen formas focales de bajo grado que se localizan en el mesencéfalo o el bulbo, con un pronóstico mucho más favorable. La razón exacta no se conoce por completo. Se sabe que la protuberancia infantil mantiene una población de células progenitoras gliales especialmente activa durante los primeros años de vida, y que las mutaciones en la histona H3 que caracterizan al GPID parecen surgir en ese contexto de proliferación temprana. En adultos, los gliomas del tronco son considerablemente más raros y, cuando aparecen, tienden a ser difusos de bajo grado con un curso menos predecible que el de las formas pediátricas. Excepcionalmente. Los astrocitomas pilocíticos del tronco, que son la variedad focal más habitual, tienen una tasa de transformación maligna muy baja. El seguimiento prolongado con resonancia magnética permite detectar cambios en el patrón de crecimiento si llegaran a producirse, aunque en la mayoría de los casos la lesión permanece estable o crece con extrema lentitud a lo largo de años. Consulte también la información clínica completa sobre los tumores cerebrales Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y opciones terapéuticas, puede consultar la ficha completa del tumor cerebral elaborada por el Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al astrocitoma del tronco cerebral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el astrocitoma del tronco cerebral
Formas focales y formas difusas
Contexto epidemiológico y factores asociados
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un astrocitoma del tronco cerebral que un DIPG?
¿Por qué los tumores del tronco encefálico son más frecuentes en niños?
¿Los astrocitomas focales del tronco encefálico pueden transformarse en formas agresivas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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