DICCIONARIO MÉDICO
Antiglobulina
La antiglobulina (también llamada suero de Coombs o reactivo de Coombs) es un suero que contiene anticuerpos dirigidos contra las inmunoglobulinas humanas y contra fracciones del complemento. Se emplea como reactivo de laboratorio en la prueba de la antiglobulina (test de Coombs), una técnica central en inmunohematología y medicina transfusional. El término se forma a partir del prefijo griego ἀντί (antí, «contra») y el sustantivo globulina, que designa un grupo heterogéneo de proteínas plasmáticas entre las que se cuentan las inmunoglobulinas. Una antiglobulina es, por tanto, un anticuerpo contra globulinas humanas. En la práctica, el reactivo se obtiene inmunizando animales de laboratorio (habitualmente conejos) con IgG humana purificada o con fracciones del complemento como C3d. El suero resultante contiene anticuerpos animales capaces de reconocer y unirse a las inmunoglobulinas y a los componentes del complemento que puedan encontrarse sobre la membrana de los hematíes. Existen dos formulaciones básicas. El suero antiglobulínico poliespecífico reacciona simultáneamente con IgG y con C3d, que son las dos dianas más frecuentes en la sensibilización eritrocitaria. Los sueros monoespecíficos contienen anticuerpos dirigidos contra un solo componente (anti-IgG, anti-C3d, anti-IgA o anti-IgM), lo que permite al hematólogo identificar cuál es la proteína fijada al glóbulo rojo cuando la prueba poliespecífica resulta positiva. Cuando un anticuerpo IgG se fija a un antígeno en la superficie del hematíe (por ejemplo, un antígeno del sistema Rh), no siempre produce por sí solo una aglutinación visible. La molécula de IgG tiene únicamente dos sitios de unión, y la distancia entre eritrocitos vecinos, mantenida por la repulsión electrostática de sus cargas negativas, dificulta que una sola IgG puentee dos células. El eritrocito queda «sensibilizado» pero no aglutinado, y esa sensibilización pasa inadvertida en una inspección directa. Al añadir la antiglobulina al tubo de ensayo, los anticuerpos anti-IgG del reactivo se unen a las moléculas de IgG ya adheridas a la membrana eritrocitaria y, al hacerlo, tienden puentes entre hematíes adyacentes. El resultado es una aglutinación macroscópica que el técnico puede leer a simple vista o mediante sistemas automatizados de columnas de gel. Sin la antiglobulina, esa unión antígeno-anticuerpo sobre el eritrocito habría pasado desapercibida. El reactivo debe su nombre coloquial a Robin R. A. Coombs (1921-2006), inmunólogo británico formado en la Universidad de Cambridge. En 1945, Coombs publicó junto con Arthur Mourant y Robert Race un artículo en The Lancet donde describía el uso de un suero antiglobulínico para detectar anticuerpos «incompletos» anti-Rh que no producían aglutinación directa. La técnica resolvió un problema práctico que la serología de la época no sabía abordar: la presencia de anticuerpos maternos contra los hematíes fetales Rh positivos en casos de eritroblastosis fetal. Años después, el propio Coombs reconoció que el italiano Carlo Moreschi había descrito un principio inmunológico similar en 1908, pero fue la estandarización del reactivo en Cambridge la que lo incorporó a la rutina de los bancos de sangre. La denominación «test de Coombs» se generalizó rápidamente en todo el mundo, y con ella la de «suero de Coombs» para referirse al reactivo antiglobulínico. Toda antiglobulina es un anticuerpo, pero no cualquier anticuerpo es una antiglobulina. El término se reserva para los anticuerpos dirigidos específicamente contra inmunoglobulinas humanas o fracciones del complemento. Se producen en animales inmunizados con proteínas humanas y se emplean como reactivos de laboratorio, no con fines terapéuticos. Principalmente en dos contextos. En la prueba directa (Coombs directo), revela si los hematíes del paciente llevan anticuerpos o complemento adheridos a su superficie, lo que orienta el estudio de las anemias hemolíticas autoinmunes y las reacciones transfusionales. En la prueba indirecta (Coombs indirecto), detecta anticuerpos irregulares libres en el plasma antes de una transfusión o durante el seguimiento del embarazo en mujeres Rh negativas. No. La poliespecífica detecta simultáneamente IgG y C3d; la monoespecífica reacciona con un solo componente. En la práctica clínica, cuando el resultado con suero poliespecífico es positivo, se repite la prueba con sueros monoespecíficos para saber exactamente qué proteína está fijada al hematíe. Esa información ayuda a orientar la causa de la hemólisis. Robin Robert Amos Coombs (1921-2006) fue un inmunólogo y veterinario británico vinculado durante casi toda su carrera a la Universidad de Cambridge. Además de desarrollar la prueba de la antiglobulina que lleva su nombre, es conocido por la clasificación de Gell y Coombs de las reacciones de hipersensibilidad (tipos I a IV), publicada en 1963 y todavía vigente en los libros de inmunología. Si desea profundizar en conceptos asociados a la antiglobulina y la inmunohematología, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la antiglobulina
Fundamento de su acción
Robin Coombs y la publicación de 1945
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre antiglobulina y anticuerpo?
¿Para qué se usa el suero de Coombs?
¿Es lo mismo antiglobulina poliespecífica que monoespecífica?
¿Quién fue Robin Coombs?
Referencias
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