DICCIONARIO MÉDICO
Aneurisma micótico
El aneurisma micótico es un aneurisma originado por un proceso infeccioso que destruye la pared arterial. Pese a lo que sugiere su nombre, la causa no es necesariamente fúngica: la mayoría de los aneurismas micóticos son de etiología bacteriana. El término fue acuñado por William Osler en 1885 porque las vegetaciones de la endocarditis que producían estos aneurismas le recordaban la forma de un hongo. Representan entre el 1 y el 3 % de todos los aneurismas. El mecanismo habitual es la llegada de émbolos sépticos a la pared de una arteria, procedentes de un foco infeccioso a distancia (con frecuencia una válvula cardíaca infectada). Las bacterias se implantan en la íntima o en los vasa vasorum y desencadenan una destrucción focal de la pared mediada tanto por enzimas bacterianas como por la respuesta inflamatoria del huésped: los neutrófilos infiltrados liberan proteasas que digieren la elastina y el colágeno de la media. El resultado es una dilatación rápida y con alto riesgo de rotura. Los microorganismos causales más frecuentes son Staphylococcus aureus y especies de Salmonella. Los aneurismas micóticos por hongos verdaderos (Aspergillus, Candida) existen, pero son minoritarios y suelen aparecer en pacientes inmunodeprimidos. La aorta abdominal es la localización más común, seguida de las arterias cerebrales en el contexto de endocarditis infecciosa, y de las arterias viscerales (mesentérica, esplénica). Osler describió estos aneurismas en sus Gulstonian Lectures de 1885, publicadas en el British Medical Journal, a propósito de un paciente con endocarditis maligna y múltiples aneurismas aórticos. Utilizó el adjetivo mycotic (del griego μύκης, mýkes, 'hongo') no porque creyese que la infección fuera fúngica, sino porque la vegetación valvular que los originaba tenía un aspecto semejante al de un champiñón. La confusión terminológica ha persistido más de un siglo. Actualmente, muchos autores prefieren la expresión «aneurisma infeccioso» o «aneurisma infectado», pero «micótico» sigue siendo la voz más reconocida en la literatura y en los registros hospitalarios. Por una metáfora visual. Osler comparó la forma de las vegetaciones endocárdicas con un hongo y aplicó el adjetivo mycotic al aneurisma que producían. El nombre se ha mantenido por tradición clínica, aunque hoy resulta engañoso. No. Ambos tienen origen infeccioso, pero el sifilítico se debe específicamente a la sífilis terciaria, que produce una aortitis con destrucción de la media. El micótico agrupa todas las demás etiologías infecciosas (bacterianas y fúngicas), con la exclusión habitual de la sífilis, que se clasifica aparte por razones históricas y por su mecanismo diferenciado. Representan entre el 1 y el 3 % de todos los aneurismas. Son raros, pero su importancia radica en la rapidez con que progresan y en su elevada tendencia a la rotura. Si desea ampliar información sobre aneurismas y patología infecciosa vascular, puede consultar:Qué es un aneurisma micótico
El nombre que induce a error
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «micótico» si no lo causan hongos?
¿Es lo mismo un aneurisma micótico que un aneurisma sifilítico?
¿Son frecuentes?
Referencias
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