DICCIONARIO MÉDICO
Embolia séptica
La embolia séptica es la obstrucción de un vaso sanguíneo por un émbolo que contiene material infectado: bacterias, fragmentos de tejido colonizado o restos de trombos contaminados. Su origen más frecuente son las vegetaciones de la endocarditis infecciosa. En la embolia convencional el problema es mecánico: un cuerpo extraño obstruye un vaso y el tejido distal sufre isquemia. En la embolia séptica se añade un segundo componente, el infeccioso: el material que ocluye el vaso transporta consigo microorganismos viables. La consecuencia es doble. Por un lado, la interrupción del flujo puede provocar un infarto tisular; por otro, los gérmenes que viajan con el émbolo siembran una infección en el punto de llegada. Esa siembra produce a menudo abscesos en órganos distantes, una complicación que no se observa en los demás tipos de embolia. La raíz griega es la misma que comparten todas las embolias: ἐμβολή (embolḗ, "lanzamiento"). El adjetivo séptico procede del griego σηπτικός (sēptikós, "que produce putrefacción"), derivado de σήπειν (sḗpein, "pudrir"). La combinación designa, por tanto, un lanzamiento de material pútrido o infectado a través del torrente sanguíneo. Con diferencia, la endocarditis infecciosa constituye el foco emisor más relevante. Cuando una válvula cardíaca resulta colonizada por bacterias (con frecuencia Staphylococcus aureus o estreptococos del grupo viridans), se forma sobre ella una masa compuesta por plaquetas, fibrina y microorganismos: la vegetación. Conforme la vegetación crece, fragmentos de tamaño variable pueden desprenderse y ser arrastrados por la corriente sanguínea. Si la endocarditis afecta a las válvulas del corazón izquierdo (mitral, aórtica), los émbolos viajan por la circulación sistémica y tienden a alojarse en el cerebro, el bazo, los riñones o las arterias de las extremidades. Cuando la infección asienta en las válvulas derechas (tricúspide, pulmonar), los fragmentos llegan al pulmón y pueden originar múltiples focos de infarto e infección pulmonar, un patrón radiológico que los neumólogos reconocen como característico: opacidades nodulares bilaterales, a menudo cavitadas, que se distribuyen preferentemente en la periferia de ambos campos pulmonares. No toda embolia séptica procede de una vegetación valvular. La tromboflebitis séptica de venas profundas, los catéteres venosos centrales infectados, los abscesos dentales con extensión vascular y la trombosis séptica de la vena yugular interna (síndrome de Lemierre, descrito en 1936 por André Lemierre a propósito de 20 casos de angina faríngea complicada) son fuentes bien documentadas. En la práctica hospitalaria actual, los dispositivos intravasculares permanentes ocupan un lugar cada vez más visible como origen de embolias sépticas, sobre todo en pacientes portadores de catéteres de hemodiálisis o de dispositivos cardíacos implantables. No es lo mismo. La bacteriemia describe la presencia de bacterias en la sangre; puede ser transitoria y no producir obstrucción vascular. La embolia séptica implica, además de la presencia de gérmenes, un componente físico que ocluye el vaso. Un paciente puede tener bacteriemia sin embolia séptica, y una embolia séptica siempre coexiste con bacteriemia o la ha precedido. La confusión entre ambos conceptos es frecuente en la literatura no especializada, pero la distinción tiene implicaciones pronósticas claras, porque la oclusión vascular con siembra infecciosa distal conlleva un riesgo de complicaciones orgánicas que la bacteriemia sola no tiene. Del griego σηπτικός (sēptikós), que significa "capaz de producir putrefacción". Deriva del verbo σήπειν (sḗpein, "pudrir"). En medicina, se aplica a todo proceso en el que existe infección activa con gérmenes viables. La sepsis y la septicemia comparten la misma raíz. Las endocarditis causadas por Staphylococcus aureus se asocian a vegetaciones de mayor tamaño, más friables y con mayor tendencia a fragmentarse. Algunos estudios sitúan la incidencia de eventos embólicos sintomáticos en la endocarditis entre el 10 % y el 50 %, con una predilección notable por el sistema nervioso central cuando la infección afecta a las válvulas izquierdas. Sí. Los catéteres venosos infectados, la tromboflebitis séptica pélvica y el síndrome de Lemierre (trombosis séptica de la yugular interna tras una faringitis) son focos bien reconocidos. Cualquier situación en la que un trombo infectado contacte con la circulación puede originar una embolia séptica, aunque la endocarditis siga siendo la causa que concentra la mayoría de los casos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la embolia séptica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la embolia séptica
La vegetación valvular como fuente del émbolo
Otros focos emisores
Diferenciación con la bacteriemia simple
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "séptico"?
¿Cuál es la endocarditis que produce más embolias sépticas?
¿Se puede tener una embolia séptica sin endocarditis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026