DICCIONARIO MÉDICO
Alcohol
En química orgánica, un alcohol es todo compuesto que contiene al menos un grupo hidroxilo (-OH) unido a un carbono saturado. En el lenguaje médico y coloquial, alcohol designa casi siempre al etanol (C₂H₅OH), la sustancia psicoactiva presente en las bebidas fermentadas y destiladas. La Organización Mundial de la Salud estima que el consumo de alcohol causó 2,6 millones de muertes en 2019, con una incidencia desproporcionada en varones de entre 20 y 39 años. La palabra procede del árabe hispánico kuḥúl, a su vez del árabe clásico kuḥl, que significaba 'antimonio' o, más exactamente, el polvo negrísimo de sulfuro de antimonio (estibina) con el que las mujeres se oscurecían los párpados. La primera documentación en castellano data de hacia 1278, todavía con el sentido mineralógico original. En los siglos siguientes, los alquimistas europeos que recibieron el vocablo a través de la Península Ibérica lo aplicaron a cualquier esencia obtenida por sublimación o destilación, y solo en 1786 aparece con el significado actual de 'espíritu de vino'. Es, por tanto, un arabismo de ida y vuelta: salió del español medieval al latín de los químicos, pasó al francés y al inglés, y regresó al castellano con un sentido completamente nuevo. Desde el punto de vista químico, los alcoholes constituyen una familia amplia de compuestos orgánicos. Todos comparten un rasgo estructural: poseen uno o varios grupos funcionales hidroxilo (-OH) unidos a un átomo de carbono con hibridación sp³. La fórmula general del alcohol más sencillo, el metanol (CH₃OH), contiene un solo carbono; el etanol (CH₃CH₂OH) contiene dos; y a partir de ahí la cadena puede alargarse con propiedades físicas y toxicológicas muy distintas. Se clasifican, en primer lugar, por la posición del carbono que porta el grupo -OH. Si ese carbono está unido a un solo carbono adyacente, se habla de alcohol primario (el etanol lo es); si está unido a dos, alcohol secundario (como el isopropanol, habitual en la desinfección); y si lo está a tres, alcohol terciario. Esta distinción importa en bioquímica porque condiciona la reactividad y el modo en que las enzimas los metabolizan. Otra clasificación atiende al número de grupos hidroxilo. Los monoalcoholes (etanol, metanol, butanol) tienen uno; los polialcoholes o polioles poseen dos o más, y algunos resultan familiares en nutrición: el xilitol, el manitol o el glicerol pertenecen a este grupo. Incluso el colesterol, clasificado comúnmente como un lípido, es en rigor un alcohol esteroideo. Farmacológicamente, el etanol se comporta como un depresor del sistema nervioso central. Atraviesa con facilidad la barrera hematoencefálica y potencia la acción del neurotransmisor inhibidor GABA mientras reduce la actividad del glutamato, el principal neurotransmisor excitador. El resultado neto es una disminución progresiva de las funciones corticales superiores: juicio, coordinación motora, tiempo de reacción. Más del 90 % del etanol ingerido se oxida en el hígado. El primer paso lo cataliza la alcohol deshidrogenasa, que convierte el etanol en acetaldehído con consumo de NAD⁺. El acetaldehído, considerablemente más tóxico que el propio etanol, es transformado a continuación en acetato por la acetaldehído deshidrogenasa. El acetato resultante entra finalmente en el ciclo de Krebs a través de la acetil-CoA. Una vía secundaria, mediada por el citocromo P450 2E1 (CYP2E1), cobra relevancia cuando el consumo es elevado y genera radicales libres que contribuyen al daño celular. No todo el etanol se destina al consumo oral. En cirugía y en atención primaria, las soluciones de etanol al 70 % se emplean como antiséptico de acción rápida: desnaturalizan las proteínas microbianas en segundos, aunque se evaporan sin efecto residual. El metanol (CH₃OH) es un alcohol industrial cuya ingestión accidental o fraudulenta constituye una urgencia grave. La misma alcohol deshidrogenasa que metaboliza el etanol convierte el metanol en formaldehído y, después, en ácido fórmico, responsable de la acidosis metabólica y de la lesión retiniana que puede desembocar en ceguera irreversible. La toxicidad del metanol depende, pues, de una enzima compartida con el etanol (de hecho, una de las medidas terapéuticas clásicas consiste en saturar la ADH con etanol para frenar la producción de ácido fórmico). El isopropanol (alcohol isopropílico), presente en desinfectantes y soluciones de limpieza, comparte con el etanol la capacidad antiséptica pero resulta más irritante por vía digestiva. El etilenglicol, un diol utilizado como anticongelante, genera al metabolizarse ácido oxálico con depósito de cristales de oxalato en el riñón. Cada uno de estos compuestos ilustra un principio general: la toxicidad de un alcohol depende menos del grupo -OH que de los metabolitos que genera al pasar por las deshidrogenasas hepáticas. Del árabe hispánico kuḥúl, que en la Edad Media designaba un polvo finísimo de antimonio usado como cosmético ocular. Los alquimistas europeos extendieron el término a los productos de la destilación, y hacia finales del siglo XVIII adquirió el sentido actual de 'espíritu de vino'. El castellano fue la lengua puente: exportó la palabra al latín científico y al francés, y la recuperó siglos después con un significado completamente distinto. No necesariamente. Polialcoholes como el xilitol o el manitol se emplean en alimentación y en farmacia con perfiles de seguridad bien establecidos. La toxicidad depende de la estructura de cada molécula y, sobre todo, de los metabolitos que genera el organismo al procesarla. El metanol y el etilenglicol son peligrosos precisamente porque sus metabolitos (ácido fórmico y ácido oxálico, respectivamente) provocan daño orgánico grave. En el habla corriente, sí: cuando alguien dice 'alcohol' casi siempre se refiere al etanol. En química, no. El etanol es uno más dentro de una familia extensa que incluye el metanol, el isopropanol, el glicerol, los esteroles y decenas de otros compuestos con grupo hidroxilo. Según los datos de la OMS correspondientes a 2019, unas 2,6 millones de muertes anuales son atribuibles al consumo de alcohol. Europa y África registran las tasas más altas por cada 100 000 habitantes. El grupo de edad más afectado es el de 20 a 39 años, donde el alcohol supone el 13 % de los fallecimientos. Si desea profundizar en conceptos asociados al alcohol, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el alcohol
Clasificación de los alcoholes
El etanol en el contexto médico
Otros alcoholes de interés médico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra alcohol?
¿Todos los alcoholes son tóxicos?
¿Es lo mismo etanol que alcohol?
¿Cuántas muertes causa el consumo de alcohol en el mundo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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