DICCIONARIO MÉDICO
Manitol
El manitol es un diurético osmótico, un poliol (alcohol derivado de un azúcar) que, administrado por vía intravenosa, eleva la osmolaridad del plasma y arrastra agua desde los tejidos hacia el compartimento vascular. Se emplea sobre todo para reducir la presión intracraneal y la presión intraocular elevadas, y para forzar la diuresis en determinadas intoxicaciones. Su código en la clasificación ATC es B05BC01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El manitol es un alcohol hexahídrico de fórmula C6H14O6 y peso molecular de 182 daltons, estereoisómero del sorbitol y obtenido por hidrogenación de la manosa. En la naturaleza aparece en numerosos vegetales, desde algas y aceitunas hasta el apio, y de manera abundante en el exudado azucarado del fresno del maná (Fraxinus ornus), del que toma su nombre. Como aditivo alimentario se identifica con el código E421. Su aislamiento se atribuye al químico francés Joseph Louis Proust, que lo separó del maná en 1806. En medicina no se comporta como un edulcorante cualquiera: administrado en solución intravenosa, el manitol se filtra en el glomérulo renal y apenas se reabsorbe en el túbulo, de modo que permanece en la luz tubular y retiene agua junto a él. Esa propiedad, la de un soluto que no cruza las membranas con facilidad y arrastra líquido por ósmosis, es la base de todos sus usos clínicos. El manitol actúa allí donde interesa desplazar agua de un lado a otro de una membrana. En el riñón, su presencia en el filtrado impide la reabsorción normal de agua en el túbulo proximal y en el asa de Henle, con lo que aumenta el volumen de orina: esa es la diuresis osmótica que da nombre a su grupo terapéutico. En el sistema nervioso central, cuando la barrera hematoencefálica está intacta, el manitol no penetra en el tejido cerebral y crea un gradiente entre la sangre y el parénquima que extrae agua del cerebro, reduciendo así la presión intracraneal. Un mecanismo equivalente explica su efecto sobre el ojo, del que retira líquido de la cámara anterior y baja la presión intraocular. Ese mismo principio marca sus límites. Si la barrera hematoencefálica está dañada, el manitol puede pasar al tejido y arrastrar agua en sentido contrario, hacia el cerebro, lo que invierte el efecto buscado. La integridad de la membrana es, por tanto, la condición que separa el beneficio del perjuicio. Del maná, el exudado dulce que brota de las incisiones practicadas en la corteza del fresno Fraxinus ornus, del que el manitol es el componente más abundante. La terminación -ol señala que se trata de un alcohol. De ahí también su antiguo nombre de manita o azúcar de maná. Químicamente sí: el manitol es un poliol de sabor dulce que se usa como edulcorante alimentario bajo el código E421, con un poder endulzante inferior al del azúcar común. Pero su papel médico como diurético osmótico intravenoso nada tiene que ver con ese uso: aquí interesa su comportamiento físico como soluto que retiene agua, no su sabor. Porque sus efectos terapéuticos dependen de que alcance la sangre sin apenas absorberse ni metabolizarse. Administrado por vía intravenosa, su biodisponibilidad es prácticamente total y actúa como soluto osmótico en el plasma. Por vía oral se absorbe mal en el intestino, donde ejerce un efecto laxante muy distinto del que se busca en neurología u oftalmología. Para comprender el contexto del manitol, puede consultar:Qué es el manitol
El gradiente osmótico como herramienta terapéutica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre manitol?
¿Es lo mismo el manitol que un edulcorante?
¿Por qué se administra por vena y no por boca?
Referencias
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