DICCIONARIO MÉDICO
Presión intracraneal
La presión intracraneal (PIC) es la presión que existe dentro de la cavidad craneal, generada por el conjunto del tejido cerebral, la sangre y el líquido cefalorraquídeo contenidos en un espacio óseo prácticamente rígido. Se expresa en milímetros de mercurio (mmHg) y, en un adulto en decúbito supino, se mantiene normalmente entre 5 y 15 mmHg. «Intra-» procede de la preposición latina intra, «dentro de»; «craneal» viene del latín medieval craneālis, formado sobre cranium, y este del griego κρανίον (kraníon), «parte superior de la cabeza». Unidos, ambos elementos nombran con exactitud lo que describen: la presión que reina en el interior del cráneo. El cráneo adulto es, a efectos prácticos, una caja de volumen fijo que aloja tres contenidos: el parénquima cerebral, la sangre de los vasos intracraneales y el líquido cefalorraquídeo. La teoría de Monro-Kellie, formulada por Alexander Monro en 1783 y precisada por George Kellie en 1824, describe cómo esos tres componentes se reparten un volumen que no puede crecer: si uno aumenta, alguno de los otros dos tiene que ceder espacio para que la presión no se dispare. Esa relación entre volumen y presión es la que explica, en último término, todos los valores que se describen a continuación. La forma directa de conocer la PIC es invasiva: un catéter intraventricular, un sensor intraparenquimatoso o un tornillo subaracnoideo conectados a un sistema de registro de presión intracraneal. Existe también una vía indirecta y mucho menos invasiva: cuando no hay ningún bloqueo que interrumpa la circulación del líquido cefalorraquídeo entre la columna y el cráneo, la presión de apertura que se mide al hacer una punción lumbar equivale, en la práctica, a la presión intracraneal. Por eso los laboratorios y los servicios de urgencias suelen informar esa cifra en centímetros de agua (cmH₂O) y no en mmHg: la conversión aproximada es de 1 mmHg por cada 1,36 cmH₂O. Un dato que sorprende a quien lo escucha por primera vez: la presión intracraneal, positiva en decúbito, se vuelve negativa al ponerse de pie, con una media de en torno a -10 mmHg en esa postura. El cráneo no cambia; lo que cambia es la distribución hidrostática de la sangre y del líquido cefalorraquídeo a lo largo del eje vertical del cuerpo. En el recién nacido a término, la PIC oscila entre 1,5 y 6 mmHg; en el niño, entre 3 y 7 mmHg; en el adulto en decúbito supino, entre 5 y 15 mmHg. Se considera elevada, o hipertensión intracraneal, una presión mantenida por encima de 20 mmHg durante más de unos minutos. Por debajo del rango normal para la edad se habla de hipotensión intracraneal, casi siempre secundaria a una pérdida de volumen de líquido cefalorraquídeo. Ninguna de las dos alteraciones es, en sí misma, una entidad clínica única: son estados de presión que pueden tener causas muy distintas. La hipertensión intracraneal y la hipotensión intracraneal son los términos que agrupan, respectivamente, esos dos escenarios y sus causas. Conviene no confundir la presión intracraneal con la presión de perfusión cerebral, que resulta de restar la PIC a la presión arterial media: cuanto más sube la primera, más cae la segunda, y con ella el flujo de sangre que llega al tejido nervioso. Tampoco debe equipararse sin matices a la presión del líquido cefalorraquídeo medida en la punción lumbar: en circunstancias normales ambas cifras coinciden, pero dejan de hacerlo si existe un bloqueo en el trayecto del líquido, por ejemplo por una lesión ocupante de espacio o una hidrocefalia obstructiva. Por último, el registro continuo de la PIC no traza una línea plana, sino un trazado con oscilaciones propias, descritas como ondas de presión intracraneal. Alexander Monro, en 1783, y George Kellie, en 1824, sentaron las bases de lo que hoy se conoce como teoría de Monro-Kellie: el volumen intracraneal es fijo y sus tres componentes deben compensarse entre sí. No. La presión intracraneal es el parámetro fisiológico, presente siempre, con un rango de normalidad definido. La hipertensión intracraneal es su elevación sostenida por encima de ese rango, con múltiples causas posibles. Sí, y de forma apreciable. Los registros continuos muestran valores nocturnos varios mmHg más altos que los diurnos, además de oscilar con cada latido cardíaco y con cada ciclo respiratorio. Porque la equivalencia depende de que el líquido cefalorraquídeo circule libremente entre el cráneo y el espacio lumbar. Si existe una lesión que ocupa espacio o una obstrucción en esa vía, la presión medida en la zona lumbar puede no representar lo que ocurre en el compartimento craneal, e incluso una punción en esas condiciones puede ser peligrosa.Qué es la presión intracraneal
Cómo se mide y qué relación guarda con la punción lumbar
Valores según la edad y clasificación
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿Quién describió por primera vez este equilibrio de presiones?
¿Es lo mismo la presión intracraneal que la hipertensión intracraneal?
¿Cambia la PIC a lo largo del día?
¿Por qué la punción lumbar no siempre refleja la PIC real?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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