DICCIONARIO MÉDICO
Teoría de Monro-Kellie
La teoría de Monro-Kellie es el principio que describe el cráneo como una caja ósea rígida y de volumen constante, dentro de la cual el aumento del volumen de uno de sus tres contenidos (el encéfalo, la sangre y el líquido cefalorraquídeo) debe compensarse con la disminución de al menos uno de los otros dos. La formuló el anatomista escocés Alexander Monro secundus en 1783 y la confirmó, cuarenta años después, su antiguo alumno George Kellie. Alexander Monro secundus, que años antes había descrito ya el conducto que hoy lleva su nombre entre los ventrículos cerebrales, publicó en 1783 la obra Observations on the Structure and Function of the Nervous System. Allí razonó que, si el cráneo es una estructura rígida y el tejido cerebral es prácticamente incompresible, la cantidad de sangre alojada en su interior debe mantenerse casi constante, tanto en la salud como en la enfermedad. George Kellie, cirujano formado por el propio Monro, aportó la confirmación empírica en 1824. Su hallazgo partió de un encargo poco habitual: la autopsia de dos personas halladas muertas cerca de Leith, en Escocia, la mañana del 4 de noviembre de 1821, tras una tormenta invernal. Kellie observó que las venas de las meninges y de la superficie cerebral estaban congestionadas mientras que las arterias correspondientes apenas contenían sangre, un patrón que encajaba con la hipótesis de Monro sobre un volumen sanguíneo intracraneal fijo. Ni Monro ni Kellie mencionaron el líquido cefalorraquídeo en sus escritos originales; su razonamiento se limitaba al tejido cerebral y a la sangre. Fue el fisiólogo francés François Magendie quien, más adelante, describió con detalle la circulación del líquido cefalorraquídeo, y el médico inglés George Burrows quien lo incorporó como tercer elemento del modelo. El cirujano escocés John Abercrombie contribuyó por su parte con una observación llamativa: mientras el cráneo y la duramadre permanecen intactos, el encéfalo no se desangra tras la muerte como sí lo hacen otros órganos, lo que reforzaba la idea de un sistema cerrado. El nombre «doctrina de Monro-Kellie» y su formulación tal como se enseña hoy se deben al neurocirujano estadounidense Harvey Cushing, que reunió estas aportaciones dispersas en una síntesis coherente durante una conferencia pronunciada en Edimburgo en 1925. Conviene no confundir la doctrina con la presión intracraneal, que es simplemente el valor de presión que resulta del equilibrio entre los tres volúmenes. La teoría de Monro-Kellie explica, en cambio, el mecanismo compensatorio: por qué, dentro de ciertos límites, un pequeño aumento en uno de los componentes puede absorberse sin que la presión se altere de forma apreciable, típicamente a costa de desplazar líquido cefalorraquídeo o sangre venosa hacia fuera del cráneo. Una revisión publicada en 2023 en la revista American Journal of Neuroradiology señala una limitación del modelo tal como suele presentarse: trata los tres componentes como si tuvieran un peso equivalente, cuando en realidad sus dinámicas son muy distintas. El líquido cefalorraquídeo se produce a un ritmo lento, de apenas 0,35 mililitros por minuto, frente a un flujo sanguíneo cerebral de unos 700 mililitros por minuto; en la práctica, es la sangre, no el líquido cefalorraquídeo, el volumen que actúa como amortiguador rápido ante cualquier cambio brusco. Ambos nombres conviven en la literatura médica y designan lo mismo. En el diccionario se emplea también, como remisión, la forma «principio de Monro-Kellie». Ninguno. Monro y Kellie razonaron únicamente sobre el tejido cerebral y la sangre; el líquido cefalorraquídeo se incorporó como tercer componente varias décadas después, gracias a los trabajos de Magendie y Burrows sobre su circulación. No. La presión intracraneal es una magnitud medible; la teoría de Monro-Kellie es el marco conceptual que explica por qué esa magnitud se mantiene estable dentro de ciertos límites y qué ocurre en el sistema cuando esos límites se superan. La idea central (volumen craneal fijo, compensación recíproca entre sus contenidos) sigue vigente 200 años después. Lo que se ha revisado es el reparto de protagonismo entre los tres componentes, ya que la sangre responde con mucha más rapidez que el líquido cefalorraquídeo.Qué es la teoría de Monro-Kellie
De la observación anatómica a la doctrina moderna
Qué explica y qué no explica esta teoría
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «doctrina» y no solo «teoría»?
¿Qué papel tuvo el líquido cefalorraquídeo en la formulación original?
¿Es lo mismo esta teoría que la presión intracraneal?
¿Sigue aceptándose el modelo tal como se formuló en 1783?
Referencias
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