DICCIONARIO MÉDICO
Acoluria
La acoluria es la ausencia de pigmentos biliares (bilirrubina) en la orina. Constituye un signo semiológico característico de las ictericias en las que predomina la bilirrubina no conjugada, como la ictericia acolúrica de origen hemolítico. Su opuesto es la coluria, que designa la orina oscurecida por la presencia de bilirrubina conjugada. En semiología médica, la acoluria describe la situación en la que la orina no contiene bilirrubina ni sus derivados, de modo que conserva su color habitual pese a que el paciente presente niveles elevados de bilirrubina en sangre y, con frecuencia, coloración amarilla de la piel y las mucosas. El dato puede parecer paradójico (ictericia visible pero orina clara), y precisamente por eso tiene un valor orientador considerable: señala que la bilirrubina circulante es de tipo no conjugado, una forma que viaja unida a la albúmina plasmática y que, por su gran tamaño molecular, no atraviesa el filtro del glomérulo renal. El término se forma con tres raíces griegas: el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin»), χολή (kholḗ, «bilis») y οὖρον (oûron, «orina»). Literalmente, «sin bilis en la orina». La misma raíz χολή aparece en vocablos como coluria, colédoco o colesterol, todos vinculados al metabolismo biliar. La raíz οὖρον es compartida por una familia extensa de términos urológicos y nefrológicos, desde proteinuria hasta glucosuria. Para entender por qué se produce la acoluria conviene repasar brevemente el destino de la bilirrubina en el organismo. La hemólisis fisiológica (destrucción de glóbulos rojos envejecidos en el bazo y el sistema reticuloendotelial) libera hemoglobina, cuyo grupo hemo se transforma en biliverdina y después en bilirrubina. Esta bilirrubina recién formada es muy poco soluble en agua; circula por la sangre firmemente unida a la albúmina y recibe el nombre de bilirrubina no conjugada o indirecta. Al llegar al hígado, los hepatocitos la captan y la conjugan con ácido glucurónico, un proceso que la convierte en hidrosoluble. La bilirrubina conjugada (o directa) se excreta con la bilis hacia el duodeno, donde las bacterias intestinales la reducen a urobilinógeno. Parte de ese urobilinógeno se reabsorbe, llega al riñón por vía sanguínea y se elimina con la orina, a la que aporta un tono amarillento tenue. La clave de la acoluria reside en la diferencia de solubilidad entre las dos formas. La bilirrubina no conjugada, al ir unida a la albúmina (una proteína de unos 66 kDa), no puede atravesar la membrana basal glomerular, así que no aparece en la orina por mucho que su concentración sérica se eleve. La conjugada, en cambio, es hidrosoluble y filtra sin dificultad cuando su nivel sanguíneo aumenta; por eso las ictericias obstructivas o hepatocelulares cursan con coluria, es decir, con orina oscura. Detectar acoluria en un paciente ictérico orienta hacia una ictericia prehepática, en la que la hiperbilirrubinemia se debe a una producción excesiva de bilirrubina no conjugada. Las anemias hemolíticas son el ejemplo clásico: la destrucción acelerada de eritrocitos genera más bilirrubina de la que el hígado puede conjugar, y la fracción sobrante permanece en su forma no conjugada, incapaz de filtrarse por el riñón. La orina, en estos pacientes, mantiene su color normal o muestra solo un aumento discreto de urobilinógeno. Fuera de las anemias hemolíticas, la acoluria se observa en trastornos hereditarios del metabolismo de la bilirrubina donde el defecto afecta a la conjugación. El síndrome de Gilbert, que se estima presente en un 5 a 10 % de la población general, es el más frecuente de estos trastornos: la actividad reducida de la enzima glucuroniltransferasa produce una hiperbilirrubinemia leve, intermitente y exclusivamente no conjugada. En los análisis de orina de estos pacientes no se encuentra bilirrubina. De tres raíces griegas: ἀ- (a-, prefijo privativo que significa «sin»), χολή (kholḗ, «bilis») y οὖρον (oûron, «orina»). La traducción literal es «sin bilis en la orina». La misma raíz χολή da nombre a términos como colédoco, colecistitis o colesterol. Son conceptos opuestos. La acoluria indica ausencia de bilirrubina en la orina y aparece cuando la bilirrubina circulante es de tipo no conjugado (insoluble, unida a albúmina). La coluria, en cambio, indica presencia de bilirrubina conjugada en la orina, que adquiere un color oscuro, a veces comparado con el del té cargado o la bebida de cola. La coluria es propia de ictericias obstructivas o hepatocelulares; la acoluria, de ictericias hemolíticas o de trastornos de la conjugación. No. En condiciones normales la orina apenas contiene bilirrubina, así que lo habitual es, en rigor, la acoluria. El término cobra significado clínico únicamente cuando existe ictericia. Un paciente ictérico con orina clara plantea al médico una pregunta inmediata: ¿por qué la bilirrubina no llega a la orina? Sí, porque la hiperbilirrubinemia del Gilbert es exclusivamente de tipo no conjugado. Al ir unida a la albúmina, esa bilirrubina no atraviesa el filtro glomerular y no aparece en la orina. El dato sirve, precisamente, para orientar el estudio: una ictericia leve, intermitente y sin bilirrubina en orina, en un adulto joven por lo demás sano, sugiere con fuerza un síndrome de Gilbert. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acoluria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acoluria
Bilirrubina conjugada y no conjugada en el filtrado renal
Valor semiológico y contextos clínicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acoluria?
¿Qué diferencia hay entre acoluria y coluria?
¿La acoluria es siempre un hallazgo patológico?
¿El síndrome de Gilbert cursa con acoluria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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