DICCIONARIO MÉDICO
Acetaocetato
El acetoacetato es el anión del ácido acetoacético y uno de los tres compuestos que el organismo reúne bajo el nombre de cuerpos cetónicos. Se forma en las mitocondrias del hígado a partir de la acetil-CoA generada por la oxidación de los ácidos grasos, y circula por la sangre como combustible alternativo cuando la glucosa escasea. De los tres cuerpos cetónicos, es el único que químicamente es un verdadero cetoácido. En bioquímica, el acetoacetato es el ion carboxilato del ácido acetoacético, un β-cetoácido de cuatro carbonos cuya fórmula desarrollada es CH3−CO−CH2−COO−. La nomenclatura IUPAC lo denomina 3-oxobutanoato, y la literatura clásica recurre con frecuencia al sinónimo histórico ácido diacético —denominación que recuerda su estructura, en la que dos grupos acetilo aparecen encadenados a través de un metileno—. Con un pKa de 3,58, a pH fisiológico se encuentra casi por completo en su forma desprotonada: por eso, cuando se habla del compuesto en el plasma o en el citosol, se utiliza el nombre del anión. Su estructura tiene una consecuencia química notable. Por tratarse de un β-cetoácido, el acetoacetato es intrínsecamente inestable: pierde dióxido de carbono de forma espontánea —descarboxilación no enzimática— y se convierte en acetona. Esta inestabilidad explica que las muestras de orina conservadas mal o demasiado tiempo pierdan el acetoacetato y conserven solo trazas de acetona, un detalle que se cuida en el laboratorio cuando se evalúan cuerpos cetónicos. La palabra es un compuesto químico transparente. El elemento aceto- procede del latín acetum, 'vinagre' —la misma raíz que explica el nombre del ácido acético, del acetilo y, curiosamente, del acetábulo en su acepción anatómica—. La doble aparición del componente aceto- en acetoacetato no es un error: refleja literalmente la presencia de dos grupos acetilo en la molécula, idea que también captura el sinónimo ácido diacético. En el uso médico español conviven dos variantes ortográficas, acetacetato y acetoacetato; la forma con vocal de enlace —acetoacetato— es la mayoritaria en la literatura científica internacional y la que adopta también el vocabulario clínico actual. El acetoacetato se sintetiza prácticamente en exclusiva en la matriz mitocondrial del hepatocito, a partir de moléculas de acetil-CoA procedentes de la betaoxidación de los ácidos grasos. La ruta —parte de la cetogénesis— condensa dos acetil-CoA en acetoacetil-CoA por la tiolasa, añade una tercera molécula mediante la HMG-CoA sintasa para formar 3-hidroxi-3-metilglutaril-CoA y, finalmente, la HMG-CoA liasa rompe esa molécula liberando acetoacetato y acetil-CoA. La HMG-CoA sintasa es el paso limitante: la insulina la inhibe y el glucagón la estimula, lo que explica que la producción de acetoacetato se dispare en ayunos prolongados, dietas muy bajas en hidratos de carbono o cuadros con déficit de insulina. La condición habilitante de toda la ruta es bioquímicamente sencilla. Cuando el oxalacetato se desvía masivamente hacia la gluconeogénesis —algo que ocurre cuando el organismo necesita glucosa que ya no obtiene de la dieta—, el acetil-CoA mitocondrial deja de tener pareja con quien entrar en el ciclo de Krebs y se acumula. La cetogénesis funciona como vía de descarga: convierte ese excedente en moléculas más pequeñas, hidrosolubles y exportables. Una vez liberado a la circulación, el acetoacetato tiene tres destinos posibles. Puede reducirse a β-hidroxibutirato mediante la β-hidroxibutirato deshidrogenasa, una reacción reversible cuyo equilibrio depende de la relación NADH/NAD+ intramitocondrial; en una cetoacidosis grave, ese cociente se desplaza tanto que la proporción β-hidroxibutirato/acetoacetato puede alcanzar el orden de 6:1, frente al 1:1 fisiológico. Puede, alternativamente, descarboxilarse a acetona —de manera espontánea o enzimática, por la acetoacetato descarboxilasa—; la acetona resultante, volátil y no acidificante, se elimina por el aliento y la orina y es responsable del olor característico de los pacientes en cetosis. O puede ser captado por tejidos extrahepáticos: el músculo cardíaco, el riñón, el músculo esquelético y, en condiciones de ayuno prolongado, el cerebro, lo reactivan con la succinil-CoA-3-oxoácido-CoA-transferasa (SCOT) a acetoacetil-CoA, lo escinden en dos acetil-CoA por tiolasa y los incorporan al ciclo del ácido cítrico. El hígado, paradójicamente, carece de SCOT: produce acetoacetato pero no lo consume. Una particularidad biofísica completa el cuadro. El acetoacetato es una molécula pequeña, hidrosoluble y libre en plasma —no necesita ir unida a la albúmina como los ácidos grasos—, y atraviesa la barrera hematoencefálica con facilidad. En ayunos prolongados, los cuerpos cetónicos cubren una parte significativa de la demanda energética cerebral, lo que ahorra glucosa y reduce el catabolismo proteico muscular. La identificación de los cuerpos cetónicos como entidades químicas distintas es un capítulo del siglo XIX. En 1857, Wilhelm Petters detectó acetona en la orina de pacientes con diabetes grave; cinco años más tarde, en 1862, Kaulich confirmó el hallazgo. Pero la pieza clave la aportó Carl Adolf Christian Jacob Gerhardt en 1865: descubrió un compuesto previamente desconocido que llamó diacetsäure —ácido diacético—, y describió su reacción con el cloruro férrico, que viraba a un color rojo vinoso característico. Esa observación, conocida desde entonces como prueba de Gerhardt, fue durante décadas la única manera de detectar acetoacetato en orina. A comienzos del siglo XX, las pruebas semicuantitativas se afinaron. En 1908, Arthur Cecil Hawthorne Rothera publicó una reacción basada en nitroprusiato sódico que detectaba acetoacetato y acetona con sensibilidad notablemente mayor que el cloruro férrico; sigue siendo el principio químico de las tiras reactivas utilizadas en consulta y en autoanálisis. La elucidación enzimática de la cetogénesis tardó algo más: a partir de los trabajos de Hans Krebs sobre el ciclo del ácido cítrico en los años treinta, Feodor Lynen y otros bioquímicos identificaron en las décadas siguientes la cadena HMG-CoA sintasa / HMG-CoA liasa que hoy figura en cualquier manual de bioquímica. El nombre genérico cuerpos cetónicos agrupa tres compuestos que se producen juntos y se eliminan por las mismas vías, pero que son químicamente muy distintos. Conviene precisar las diferencias porque las pruebas clínicas habituales no detectan los tres por igual. El acetoacetato es el único de los tres que es químicamente un cetoácido en sentido estricto: tiene un grupo carbonilo en posición β respecto al grupo carboxilo. El β-hidroxibutirato (rigurosamente, D-3-hidroxibutirato) es un hidroxiácido, no un cetoácido, y procede de la reducción del acetoacetato; es la especie mayoritaria en sangre, especialmente en cuadros graves. La acetona, por su parte, es una cetona pura sin grupo ácido: se forma por descarboxilación del acetoacetato y carece de capacidad acidificante. Esta asimetría tiene consecuencias prácticas. La prueba clásica del nitroprusiato detecta acetoacetato y, en menor medida, acetona, pero no reacciona con el β-hidroxibutirato. En las primeras horas de una descompensación cetósica predomina el β-hidroxibutirato y la prueba puede dar negativa o débilmente positiva pese a una cetosis importante. Durante la corrección posterior, el β-hidroxibutirato se reoxida a acetoacetato y la prueba puede parecer empeorar mientras el cuadro mejora. Los métodos enzimáticos actuales, que cuantifican β-hidroxibutirato sanguíneo directamente, han desplazado a las tiras en la valoración de cuadros agudos. Son dos formas históricas del mismo término. La variante acetacetato, sin vocal de enlace, aparece en literatura española antigua y refleja una formación etimológica directa a partir de acet- + acetato. La variante acetoacetato, con la o de enlace propia de los compuestos químicos cultos, es la forma mayoritaria en la literatura científica internacional y en el español médico actual. Ambas designan el mismo compuesto; la preferencia editorial se inclina hoy por acetoacetato. Del latín acetum, vinagre. El ácido acético —el ácido que da al vinagre su carácter y su nombre— fue el primer compuesto en el que se identificó el grupo CH3−CO−, llamado por eso grupo acetilo. Cuando la química del siglo XIX nombró nuevos compuestos que contenían ese grupo, recurrió siempre al mismo prefijo: aceto-. El acetoacetato lo lleva dos veces precisamente porque su molécula contiene dos grupos acetilo enlazados, hecho que el sinónimo ácido diacético nombra de manera más explícita. En parte. Las tiras reactivas urinarias clásicas se basan en la reacción del nitroprusiato, que detecta sobre todo acetoacetato y, en grado mucho menor, acetona. El β-hidroxibutirato, que en ciertas situaciones puede ser el cuerpo cetónico más abundante en sangre, no genera respuesta en la tira. Cuando un análisis informa de "cetonas positivas" basado en una tira urinaria, lo que ha detectado es esencialmente acetoacetato, no necesariamente el conjunto de los cuerpos cetónicos. Sí. Es una molécula pequeña y soluble en agua, transportada activamente al interior del sistema nervioso central por proteínas de la familia de los monocarboxilato-transportadores. Los ácidos grasos, por su tamaño y por circular unidos a la albúmina, no pueden cruzar la barrera; los cuerpos cetónicos sí. En ayunos prolongados de varias semanas pueden llegar a cubrir hasta dos tercios de la demanda energética cerebral, lo que protege la masa muscular del catabolismo. Esta propiedad sustenta el interés actual por las dietas cetogénicas en determinados contextos clínicos. Si desea profundizar en los compuestos y procesos asociados al acetoacetato, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el acetoacetato
Producción y metabolismo
Aspectos históricos
Diferenciación con los otros cuerpos cetónicos
Preguntas frecuentes
¿Por qué algunos textos escriben "acetacetato" y otros "acetoacetato"?
¿De dónde viene la raíz "aceto-"?
¿Es el acetoacetato lo mismo que las cetonas que aparecen en la orina?
¿Atraviesa el acetoacetato la barrera hematoencefálica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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