DICCIONARIO MÉDICO
Tonometría
La tonometría es el conjunto de técnicas que permiten estimar la presión intraocular a partir de la resistencia que la córnea ofrece a deformarse bajo una fuerza conocida. No mide esa presión de forma directa: el único método que lo hace, introduciendo una aguja conectada a un manómetro, se llama manometría y queda reservado a la investigación experimental. Los tonómetros de uso clínico se agrupan en dos grandes familias según empujen la córnea hacia dentro o la aplanen sobre un área determinada, a las que se suma una variante que prescinde de cualquier contacto con el ojo. El término procede del griego τόνος (tónos), "tensión", derivado del verbo τείνω (teínō), "estirar"; la Real Academia Española recoge la misma raíz en la entrada "tono", donde figura con el significado propio de tensión. El segundo elemento, -metría, se construye sobre μέτρον (métron), "medida". Tonometría significa, en sentido literal, medida de la tensión, y se aplicó primero a la del globo ocular mucho antes de que la palabra se extendiera a otros usos en fisiología. La expresión clásica tensión ocular convive todavía hoy con presión intraocular (PIO) en la literatura oftalmológica, y ambas designan lo mismo: el resultado del equilibrio entre la producción de humor acuoso en el cuerpo ciliar y su drenaje a través de la malla trabecular. Ese valor se expresa en milímetros de mercurio (mmHg), la misma unidad que la tensión arterial (herencia directa de los primeros instrumentos, que compararon la deformación del ojo con columnas de mercurio calibradas). Todos los tonómetros parten de un razonamiento indirecto. Se aplica sobre la córnea una fuerza controlada y se observa cómo responde: un ojo con presión alta ofrece más resistencia a deformarse que uno con presión baja, y de esa resistencia se deduce el valor buscado. La forma de provocar y de leer esa deformación es lo que distingue a unas técnicas de otras. Los tonómetros de indentación hunden la córnea con un peso conocido y registran la profundidad alcanzada; a mayor hundimiento, menor presión. Los de aplanación no hunden nada: aplanan un área fija de la superficie corneal y calculan la presión a partir de la fuerza necesaria para lograrlo, aplicando el llamado principio de Imbert-Fick, según el cual la presión de una esfera delgada y seca equivale a la fuerza dividida entre el área aplanada. Ninguna córnea real cumple esas condiciones ideales (no es infinitamente fina, ni perfectamente elástica, ni está seca), lo que obliga a corregir el cálculo o a elegir con cuidado el tamaño del área que se aplana. La tonometría digital, la más antigua, consiste en presionar el globo ocular con los dedos a través del párpado y valorar su dureza por comparación, tal como la sistematizó William Bowman en 1826. Carece de precisión numérica y hoy solo se emplea como orientación rápida. Dentro de la indentación, el instrumento que fijó la técnica durante más de medio siglo fue el tonómetro de Schiøtz, descrito con más detalle en la entrada dedicada a la propia tonometría de indentación. La aplanación de contacto tiene en el tonómetro de Goldmann su referencia histórica y en el tonómetro de Perkins su variante portátil; el principio físico común a ambos se desarrolla en tonometría de aplanación. Por último, la aplanación sin contacto sustituye la sonda por un pulso de aire, como ocurre en el tonómetro de aire. Décadas más tarde se sumaron otros enfoques que no se desarrollan aquí por no contar con instrumentos propios en este diccionario: la tonometría de rebote, en la que una sonda muy ligera golpea la córnea y se frena según la presión que encuentra, y la tonometría de contorno dinámico, que adapta su superficie a la curvatura del ojo en lugar de aplanarla. Antes de existir ningún instrumento, la dureza del ojo se valoraba con los dedos. Fue Albrecht von Graefe quien, en una carta a Frans Cornelis Donders de 1862, planteó por primera vez la idea de mecanizar esa valoración, aunque su diseño no pasó del prototipo. Los primeros aparatos realmente construidos y usados en clínica salieron del propio laboratorio de Donders en Utrecht, entre 1863 y 1868. Adolf Weber advirtió en 1867 el problema de fondo de aquellos aparatos: al hundir la córnea, desplazaban una cantidad de humor acuoso suficiente para alterar la presión que pretendían medir. Su propuesta de aplanar en lugar de hundir no cuajó entonces, y hubo que esperar a 1885 para que Constantin Maklakoff presentara el primer tonómetro de aplanación con verdadera utilidad clínica, todavía en uso en algunos países de Europa del Este bien entrado el siglo XX. El instrumento que unificó la práctica llegó en 1905, de la mano del oftalmólogo noruego Hjalmar Schiøtz. Su tonómetro de indentación se convirtió en el patrón universal durante cerca de cincuenta años, hasta que en 1954 y 1955 Hans Goldmann publicó el diseño que sigue vigente hoy como referencia. La tonometría no debe confundirse con la paquimetría, que mide el grosor de la córnea y no la presión, aunque ese grosor condiciona la lectura de cualquier tonómetro de aplanación: una córnea más gruesa de lo habitual tiende a sobrestimar la PIO real, y una más fina a subestimarla. Tampoco equivale al campo visual, que evalúa la función del nervio óptico y no la presión que este soporta. Frente a la manometría, invasiva y limitada a la investigación, toda tonometría clínica comparte un mismo rasgo: infiere, no mide de forma directa. Del griego τόνος, tensión, y -metría, sobre μέτρον, medida. La Real Academia Española documenta la misma raíz griega en la entrada "tono", con el significado original de tensión de una cuerda estirada. No. La tonometría es la técnica de medición; la presión intraocular es la magnitud física que esa técnica intenta estimar. La bibliografía oftalmológica sitúa el rango de referencia entre 10 y 21 mmHg, si bien varía algo según la técnica empleada y el grosor corneal de cada persona. Porque ninguno mide la presión de forma directa, y cada familia de instrumentos resuelve ese problema de inferencia con un compromiso distinto entre precisión, comodidad e infraestructura necesaria. Un tonómetro de indentación es barato y no requiere electricidad, pero desplaza humor acuoso y pierde exactitud. Uno de aplanación de contacto exige anestesia y una lámpara de hendidura, pero es hoy el patrón contra el que se validan los demás. Uno sin contacto evita tocar el ojo, a costa de una precisión algo menor en la práctica habitual. La coexistencia de varios métodos, más que redundancia, refleja distintas soluciones a un mismo problema físico irresoluble de raíz: medir sin abrir el ojo. La manometría introduce una aguja en el propio ojo conectada a un manómetro y obtiene así el valor real de la presión, sin inferencias. Por su carácter invasivo queda restringida a estudios experimentales, casi siempre en animales o en ojos donados para investigación.Qué es la tonometría
Cómo se estima la presión sin medirla directamente
Clasificación de los métodos
Breve recorrido histórico
Diferenciación con otras pruebas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra "tonometría"?
¿Es lo mismo tonometría que presión intraocular?
¿Cuál es el valor considerado normal?
¿Por qué existen tantos tipos de tonómetro si todos miden lo mismo?
¿En qué se diferencia la tonometría de la manometría?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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