DICCIONARIO MÉDICO
Tonómetro de aire
El tonómetro de aire es el instrumento que estima la presión intraocular aplanando la córnea mediante un pulso de aire calibrado, sin que ninguna pieza del aparato llegue a tocar el ojo. También se conoce como tonómetro neumático o tonómetro de no contacto. Comparte el fundamento físico de la tonometría de aplanación, aunque sustituye la sonda por una corriente de aire y el contacto directo por un sistema óptico. El nombre no admite doble lectura: describe con exactitud lo que hace el instrumento, dirigir un chorro de aire hacia el ojo. Es, de los tonómetros recogidos en este diccionario, el más reciente en aparecer y también el único que prescinde por completo del contacto físico con la córnea. Un breve pulso de aire, de fuerza creciente en cuestión de milisegundos, incide sobre la superficie corneal y la va deformando progresivamente hasta aplanarla. Un sistema electroóptico, formado por un emisor de luz infrarroja y un sensor, detecta el instante exacto en que la córnea queda plana: es entonces cuando la reflexión del haz alcanza su máxima intensidad. A partir de la fuerza que el pulso de aire había alcanzado en ese momento preciso, calibrada frente al tonómetro de Goldmann, el aparato calcula la presión intraocular. Bernard Grolman, óptico formado en 1952 tras servir en la Segunda Guerra Mundial y trabajar antes como tallador de diamantes, desarrolló el diseño en la empresa American Optical Corporation, en Buffalo, donde ejerció como científico desde 1955. Lo presentó en 1971 ante la reunión anual de la American Academy of Optometry, el mismo año en que obtuvo la patente estadounidense correspondiente. American Optical comercializó el aparato bajo el nombre de tonómetro de no contacto, y su principio (un pulso de aire calibrado frente al patrón de Goldmann) apenas ha cambiado desde entonces, aunque la electrónica de detección se ha refinado considerablemente. Grolman, que falleció en 2005, no llegó a ver cómo su invento se convertía en el método de cribado más extendido en las revisiones oftalmológicas rutinarias de todo el mundo. Al no tocar la córnea, el tonómetro de aire no requiere anestesia tópica ni tinción con fluoresceína, y elimina el riesgo de transmisión de infecciones asociado al contacto directo entre instrumento y superficie ocular. Esa misma característica explica su uso extendido como herramienta de cribado en campañas de detección y en consultas de gran volumen de pacientes. Su precisión, sin embargo, es algo menor que la del tonómetro de Goldmann en valores de presión muy elevados, razón por la que este último conserva su papel de referencia frente al que se validan los demás instrumentos. El óptico estadounidense Bernard Grolman, en American Optical Corporation, con una patente de 1971. No causa dolor, aunque puede resultar molesto o sorprender por la sensación del pulso de aire sobre el ojo abierto. Se le considera algo menos exacto en presiones muy elevadas, lo que ha limitado tradicionalmente su papel al de instrumento de cribado más que al de referencia diagnóstica. Porque ninguna pieza del aparato toca la córnea. El pulso de aire, y no una sonda física, es el que provoca la deformación que se mide.Qué es el tonómetro de aire
Origen del instrumento
Qué lo distingue de los tonómetros de contacto
Preguntas frecuentes
¿Quién inventó el tonómetro de aire?
¿Duele la medición con tonómetro de aire?
¿Es tan preciso como el tonómetro de Goldmann?
¿Por qué no necesita anestesia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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