DICCIONARIO MÉDICO

Silimarina

La silimarina es un extracto estandarizado que se obtiene del fruto del cardo mariano (Silybum marianum) y está formado por una mezcla de flavonolignanos con acción hepatoprotectora. No es una molécula única, sino un complejo cuyo componente más abundante y activo es la silibinina. Se emplea para proteger el hígado frente al daño de origen tóxico y metabólico. Su código en la clasificación ATC es A05BA03.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la silimarina

La parte medicinal del cardo mariano son sus frutos, unos aquenios pequeños con aspecto de semilla. De ellos se extrae la silimarina, que supone entre el 70 % y el 80 % del extracto seco. Bajo ese nombre no se esconde un principio activo aislado, sino un grupo de flavonolignanos emparentados: la silibina A y la silibina B, cuya mezcla se denomina silibinina, junto con la isosilibinina, la silicristina y la silidianina, y el flavonoide taxifolina, del que derivan todos los demás. La silibinina reúne por sí sola cerca de la mitad del complejo y buena parte de su actividad biológica.

Desde muy antiguo, los extractos de esta planta se han utilizado en trastornos del hígado y de las vías biliares. La medicina actual clasifica la silimarina como hepatoprotector: un agente que se administra para amortiguar el daño hepático de origen tóxico o metabólico, como el ligado al consumo prolongado de alcohol, a ciertos medicamentos o a la esteatosis hepática. Distinguir el complejo entero (silimarina) de su componente principal (silibinina) tiene consecuencias prácticas, porque los preparados de calidad se estandarizan declarando el porcentaje de uno, del otro o de ambos.

Cómo protege al hígado

La acción de la silimarina no descansa en un solo mecanismo. Son varios frentes a la vez. Funciona como antioxidante, ya que captura radicales libres y frena la peroxidación de los lípidos de las membranas, uno de los procesos que más contribuyen al deterioro de la célula hepática. También contribuye a mantener las reservas de glutatión, el antioxidante intracelular por excelencia.

Sobre la membrana del hepatocito ejerce un efecto estabilizador que dificulta la entrada de sustancias nocivas. En el interior de la célula estimula la síntesis de proteínas por medio de la ARN polimerasa ribosómica, lo que favorece la regeneración del tejido lesionado. Se le atribuye además una vertiente antiinflamatoria, relacionada con la modulación de las células de Kupffer y del factor de necrosis tumoral, y un efecto antifibrótico que refrena la cicatrización excesiva propia de las hepatopatías crónicas.

La silibinina como antídoto de la Amanita phalloides

El uso mejor fundamentado de esta molécula no es el oral, sino el hospitalario. La silibinina, en una forma hidrosoluble apta para la vía intravenosa, se utiliza como antídoto en la intoxicación por Amanita phalloides, la seta responsable de la mayoría de las muertes por consumo de hongos. Su veneno, la amatoxina, alcanza el hígado y penetra en el hepatocito a través de unos transportadores de membrana de la familia OATP.

Ahí interviene la silibinina. Bloquea esos transportadores, de manera que la amatoxina no logra entrar en la célula ni completar su circulación entre el intestino y el hígado. A la vez, empuja la síntesis proteica del hepatocito, con lo que la cantidad de toxina que queda activa en su interior se reduce. La ventana de actuación es corta, porque el antídoto resulta útil sobre todo si se administra en las primeras horas tras la ingesta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama cardo mariano?

El nombre alude a la Virgen María. Una tradición europea atribuía las vetas blancas de las hojas de la planta a unas gotas de leche de la Virgen, y de esa leyenda proceden tanto el epíteto botánico marianum como el nombre inglés milk thistle. El término silimarina se acuñó después, ya en el terreno farmacéutico, a partir del nombre científico Silybum marianum.

¿Silimarina y silibinina son lo mismo?

No. La silimarina es el complejo completo de flavonolignanos del cardo mariano, mientras que la silibinina es su componente más abundante y activo. Casi toda la silimarina de un preparado es silibinina, pero los dos términos no son intercambiables.

¿Sirve la silimarina para cualquier enfermedad del hígado?

Depende de qué se espere de ella. La evidencia más firme corresponde a la silibinina intravenosa frente a la intoxicación por Amanita phalloides, donde su papel como antídoto está bien documentado. En el uso oral cotidiano el panorama es más matizado: se ha empleado durante décadas en la hepatitis crónica, en la hepatocirrosis, en la esteatosis hepática o en las dispepsias ligadas a alteraciones del hígado, pero los estudios arrojan resultados desiguales. Muchos preparados orales se registran, de hecho, como medicamentos tradicionales a base de plantas, una categoría que se apoya en el uso prolongado más que en ensayos concluyentes. Conviene entenderla como un agente de protección y apoyo, no como un remedio que sustituya al abordaje de la enfermedad de fondo.

Referencias

  1. National Cancer Institute (NIH). Cardo mariano (PDQ).
  2. National Center for Complementary and Integrative Health (NIH). Milk Thistle.
  3. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS, CIMA). Ficha técnica de silibinina para perfusión intravenosa.
  4. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Milk Thistle - StatPearls.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea situar la silimarina en su contexto, puede consultar:

  • Hígado. Órgano que metaboliza nutrientes y sustancias tóxicas y produce la bilis.
  • Hepatocito. Célula principal del hígado, sobre la que actúa la silimarina.
  • Antioxidante. Sustancia que neutraliza los radicales libres y limita el daño oxidativo.
  • Fitoterapia. Empleo de plantas y sus extractos con finalidad terapéutica.
  • Clasificación ATC. Sistema internacional que ordena los fármacos por órgano y mecanismo.

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