DICCIONARIO MÉDICO

Ruidos cardíacos

Los ruidos cardíacos son los sonidos breves que genera el corazón con el cierre de sus válvulas en cada latido. En la tradición médica española se nombran con la letra R (R1 a R4) y en la literatura internacional con la S de sound (S1 a S4). Los dos primeros forman el «lub-dub» del latido y están siempre presentes; el tercero y el cuarto solo aparecen en circunstancias concretas, unas fisiológicas y otras no. No deben confundirse con los soplos cardíacos, que son sonidos más prolongados producidos por turbulencias del flujo sanguíneo.

Qué son los ruidos cardíacos

Los ruidos cardíacos son fenómenos acústicos breves y bien delimitados que se originan en el corazón a lo largo del ciclo del latido y que el médico percibe al apoyar el fonendoscopio sobre el tórax. No constituyen una enfermedad ni un síntoma: pertenecen a la semiología, al conjunto de signos que se recogen en la exploración. Escucharlos —la auscultación— permite valorar si el corazón trabaja con normalidad.

La palabra «ruido» procede del latín tardío rugītus, 'rugido' o 'estruendo', derivado del verbo rugīre, 'rugir'. Aludía en origen al bramido grave de los animales; con el tiempo la g intervocálica desapareció y la t se sonorizó en d hasta dar la forma castellana. La raíz resulta oportuna, porque lo que se ausculta es justamente un sonido sordo y rítmico. El adjetivo «cardíaco» viene del griego καρδιακός (kardiakós), de καρδία (kardía), 'corazón'.

En español estos sonidos se numeran con la letra R —primer ruido cardíaco (R1), segundo (R2), tercero (R3) y cuarto (R4)—, mientras que los textos en inglés emplean la S de sound: S1, S2, S3 y S4. Ambas notaciones designan lo mismo y conviven en la práctica clínica. La auscultación tal como se entiende hoy nació en 1816, cuando René Laënnec ideó en París el primer estetoscopio y, tres años más tarde, describió de forma sistemática los sonidos del tórax en su tratado De l'auscultation médiate.

El mecanismo: cierre valvular y ciclo cardíaco

Cada ruido coincide con un momento del ciclo cardíaco. El sonido no lo produce el choque de las válvulas como si fueran dos piezas: lo genera la vibración brusca de la sangre, las valvas y las paredes cuando el flujo se frena de golpe al cerrarse una válvula.

El primer ruido cardíaco (R1) marca el comienzo de la sístole ventricular y corresponde al cierre de las válvulas auriculoventriculares, la válvula mitral y la válvula tricúspide. Es el «lub» del latido: algo más largo y grave. El segundo ruido cardíaco (R2) cierra la sístole y abre la diástole; lo origina el cierre de las válvulas sigmoideas, la aórtica y la pulmonar, que el diccionario reúne bajo válvula sigmoidea. Es el «dub», más breve y agudo. Durante la inspiración, el componente aórtico y el pulmonar pueden oírse separados por una fracción de segundo: ese desdoblamiento fisiológico del segundo ruido es un hallazgo normal, sobre todo en personas jóvenes.

El tercer y el cuarto ruido

Más allá del «lub-dub» pueden aparecer dos sonidos añadidos, de tono bajo y a menudo difíciles de captar. El tercer ruido cardíaco (R3) se produce al inicio de la diástole, cuando la sangre llena con rapidez el ventrículo. En niños, adolescentes y adultos jóvenes —y también durante el embarazo— suele ser normal. Su reaparición en un adulto de más edad, en cambio, se asocia a sobrecarga de volumen o a disfunción del ventrículo, y forma parte de lo que clásicamente se llama ritmo de galope.

El cuarto ruido cardíaco (R4) llega justo antes del primero y lo genera la contracción de la aurícula contra un ventrículo poco distensible. A diferencia del tercero, en el adulto rara vez es inocente: aparece cuando el ventrículo se ha vuelto rígido, como sucede en la hipertrofia ventricular. Junto a qué ruido suena, importa también con qué intensidad: se habla de ruidos normofonéticos cuando se oyen con la fuerza esperable, hipofonéticos cuando están apagados —por enfisema, obesidad o derrame pericárdico, entre otras causas— y reforzados cuando suenan más de lo habitual. Un desdoblamiento del segundo ruido que sea amplio y fijo, y no varíe con la respiración, deja de ser fisiológico.

Diferenciación con los soplos cardíacos

El error más común es confundir un ruido con un soplo, y la diferencia es de naturaleza acústica. Un ruido es breve y está bien situado en el tiempo: señala un instante del ciclo. Un soplo es un sonido prolongado, una especie de soplido que ocupa parte de la sístole o de la diástole y que nace de la turbulencia de la sangre al atravesar una válvula estrecha o que no cierra bien, o al circular a gran velocidad. Dicho de otro modo: los ruidos acompañan al corazón sano; un soplo obliga a averiguar de dónde viene, aunque no siempre responda a una enfermedad. Los soplos funcionales o inocentes, frecuentes en la infancia, aparecen sin que exista ninguna alteración estructural.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «ruido»?

Del latín tardío rugītus, 'rugido', a su vez de rugīre, 'rugir'. La voz designaba en origen el bramido de los animales y pasó después a nombrar cualquier sonido confuso o desagradable. Aplicada al corazón, describe bien ese sonido sordo y repetido que se percibe con el fonendoscopio.

¿Es lo mismo R1, R2, R3 y R4 que S1, S2, S3 y S4?

Sí. La numeración con R, de «ruido», es la habitual en español; la numeración con S, de sound, procede de los textos en inglés. R1 equivale a S1, R2 a S2, y así sucesivamente. No hay ninguna diferencia conceptual entre ambas.

¿Qué diferencia hay entre un ruido y un soplo cardíaco?

Un ruido es un sonido breve ligado al cierre de las válvulas. Un soplo es un sonido prolongado producido por turbulencias del flujo sanguíneo. La presencia de los ruidos normales indica un funcionamiento ordinario; la aparición de un soplo lleva a buscar su causa.

¿Cuáles son normales y cuáles patológicos?

El primero y el segundo deben oírse siempre en un corazón sano. El tercero es normal en personas jóvenes y en el embarazo, pero llama la atención en el adulto mayor. El cuarto, en un adulto, suele indicar que el ventrículo se ha vuelto rígido. También cuenta la intensidad: unos ruidos demasiado apagados o, al contrario, reforzados orientan hacia distintas situaciones.

¿Qué es el ritmo de galope?

Es la cadencia de tres tiempos que se oye cuando, sumado al «lub-dub», aparece un tercer o un cuarto ruido. El nombre alude al parecido con el galope de un caballo. En el adulto suele ser señal de que el corazón soporta una sobrecarga.

Referencias

  1. Manual MSD versión para profesionales. Auscultación cardíaca.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Soplos cardíacos. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Fundación Española del Corazón. Soplos cardíacos: tipos y síntomas.
  4. Real Academia Española. Ruido. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a los ruidos cardíacos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Soplo cardíaco: sonido prolongado por turbulencia del flujo, que debe distinguirse de los ruidos.
  • Auscultación: exploración con la que se escuchan los ruidos y los soplos del corazón.
  • Fonendoscopio: instrumento con el que se auscultan los ruidos cardíacos.
  • Ciclo cardíaco: secuencia de sístole y diástole en la que se inscriben los ruidos.
  • Sístole: fase de contracción ventricular que abre el primer ruido.
  • Diástole: fase de relajación y llenado que sigue al segundo ruido.
  • Válvula mitral: una de las válvulas cuyo cierre genera el primer ruido.
  • Válvula tricúspide: la otra válvula auriculoventricular implicada en el primer ruido.
  • Válvula sigmoidea: las válvulas aórtica y pulmonar, responsables del segundo ruido.
  • Hipertrofia ventricular: engrosamiento del ventrículo que puede asociarse al cuarto ruido.
  • Corazón: órgano cuyo funcionamiento valoran los ruidos cardíacos.

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