DICCIONARIO MÉDICO
Soplo cardiaco
Un soplo en el corazón —o soplo cardíaco— es un sonido añadido que el médico percibe al auscultar el tórax y que nace de la turbulencia de la sangre al circular por el corazón o por los grandes vasos. No es una enfermedad, sino un signo: muchos soplos son inocentes y aparecen en personas sanas, sobre todo en la infancia, mientras que otros reflejan una alteración de las válvulas o de la estructura cardíaca. No deben confundirse con los ruidos cardíacos, los sonidos breves y normales del latido. Un soplo cardíaco es un fenómeno acústico que se escucha durante la auscultación del corazón con el fonendoscopio. En condiciones normales la sangre circula en silencio; cuando el flujo se vuelve turbulento, esa turbulencia hace vibrar las paredes y las estructuras vecinas y genera un sonido prolongado, parecido a un soplido. La palabra «soplo» procede de «soplar», del latín sufflāre, formado por sub- y flāre, 'soplar'. Designa la acción y el efecto de soplar, y se aplicó al hallazgo de la auscultación porque el ruido recuerda al del aire expulsado por la boca. La forma coloquial «soplo en el corazón» y la técnica «soplo cardíaco» nombran exactamente lo mismo: la primera es la que más se oye fuera de la consulta. Para que aparezca un soplo tiene que romperse la circulación laminar y ordenada de la sangre. Eso sucede en varias situaciones. La sangre puede circular más deprisa de lo habitual —en la fiebre, la anemia, el embarazo o el ejercicio—, y entonces incluso un corazón sano genera algo de turbulencia. Puede también encontrar una válvula estrechada que no abre del todo, o una que no cierra bien y deja escapar sangre hacia atrás. Y, en ocasiones, existe una comunicación anómala entre cavidades que deberían estar separadas. El momento del ciclo cardíaco en que se oye el soplo orienta sobre su origen. El término soplo abarca también los que se originan fuera del corazón, como el soplo vascular, que se ausculta sobre una arteria. Ciñéndonos a los cardíacos, se clasifican por varios criterios que en la práctica se combinan. Por el momento del ciclo, un soplo puede ser sistólico, diastólico o continuo. El soplo sistólico coincide con la sístole, la contracción del ventrículo, y es el más frecuente; dentro de él se sitúa el soplo de eyección, ligado a la salida de la sangre. El soplo diastólico se oye durante la diástole, la fase de relajación y llenado; el diccionario recoge el soplo diastólico apical y el soplo diastólico basal según dónde se perciban mejor. A diferencia de los sistólicos, los soplos diastólicos casi siempre traducen una alteración. Por su origen, la distinción que más importa separa los soplos inocentes de los patológicos. El soplo funcional —también llamado inocente o benigno, y muy próximo al soplo fisiológico— aparece sin que exista ninguna anomalía de la estructura del corazón, y es habitual en niños y adolescentes. El patológico, por el contrario, acompaña a una lesión de las válvulas o del propio corazón. Por la válvula implicada se habla de soplo mitral, soplo tricuspídeo o soplo pulmonar, según el foco donde se ausculta con mayor intensidad. Algunos soplos diastólicos llevan, además, el nombre de quien los describió: el soplo de Austin-Flint, asociado a la insuficiencia aórtica; el soplo de Carey-Coombs, de la fiebre reumática; y el soplo de Graham-Steell, de la hipertensión pulmonar. La intensidad, por último, se gradúa en una escala de I a VI, donde el grado I es apenas audible y el VI se percibe casi sin apoyar el fonendoscopio. La confusión más común enfrenta el soplo con el ruido cardíaco, y la diferencia es nítida una vez establecida. Un ruido es un sonido breve, casi un golpe, producido por el cierre de las válvulas: marca un instante del ciclo. Un soplo es prolongado y ocupa un tramo de la sístole o de la diástole, porque lo sostiene la turbulencia mientras la sangre sigue pasando. El «lub-dub» del latido son ruidos; el soplido que a veces se intercala entre ellos es el soplo. De «soplar», del latín sufflāre (sub- más flāre, 'soplar'). El soplo es, literalmente, la acción y el efecto de soplar. La medicina tomó prestada la palabra porque el sonido que se ausculta recuerda al del aire soplado por la boca. Sí. «Soplo en el corazón» es la forma coloquial y «soplo cardíaco» la denominación médica; designan el mismo hallazgo. La expresión popular es la que más se emplea fuera de la consulta. Por sí mismo, un soplo no es una enfermedad, sino un sonido. Muchos son inocentes y se dan en corazones sanos, sobre todo en la infancia y durante el embarazo. Otros señalan una alteración de las válvulas o de la estructura cardíaca; en esos casos lo relevante no es el soplo, sino la causa que lo produce, cuya valoración corresponde al especialista. Es un soplo que aparece sin que el corazón tenga ninguna anomalía. Se debe al paso de la sangre por un corazón normal, a veces algo más rápido de lo habitual. Es muy frecuente en la infancia y, en la mayoría de los casos, deja de oírse con la edad. El ruido cardíaco es breve y normal: lo produce el cierre de las válvulas en cada latido. El soplo es más largo y nace de la turbulencia del flujo. Los ruidos forman el latido; el soplo es un sonido que se añade. Si desea profundizar en conceptos asociados al soplo cardíaco, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un soplo cardíaco
Por qué se produce: la turbulencia del flujo
Tipos de soplo según el momento y el origen
Diferenciación con los ruidos cardíacos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «soplo»?
¿«Soplo en el corazón» y «soplo cardíaco» son lo mismo?
¿Un soplo en el corazón es peligroso?
¿Qué es un soplo inocente o funcional?
¿En qué se diferencia de un ruido cardíaco?
Referencias
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