DICCIONARIO MÉDICO
Reflejo bicipital
El reflejo bicipital es la contracción involuntaria del bíceps braquial, con flexión del codo, que sigue a la percusión de su tendón distal en la flexura del codo. Pertenece al grupo de los reflejos miotáticos o de estiramiento muscular y su circuito recorre el nervio musculocutáneo y los segmentos medulares C5 y C6. El reflejo bicipital es un reflejo propioceptivo profundo: el estímulo nace dentro del propio músculo que después se contrae. Se obtiene apoyando un dedo sobre el tendón del bíceps braquial a su paso por la flexura del codo y percutiendo sobre ese dedo con un martillo de reflejos. La respuesta es una sacudida breve de flexión del antebrazo sobre el brazo. La denominación habitual, reflejo osteotendinoso, es un nombre heredado que describe el lugar donde se golpea, no el lugar donde se origina la respuesta. El tendón no contiene el receptor que desencadena el reflejo. Lo que hace la percusión es transmitir al vientre muscular un estiramiento súbito, y son los husos musculares alojados entre las fibras los que detectan ese cambio de longitud. Por eso la bibliografía anglosajona ha ido sustituyendo el término clásico por el de reflejo de estiramiento muscular, más fiel a lo que ocurre. El adjetivo bicipital califica en anatomía cualquier estructura relacionada con un músculo de dos cabezas, pero en la exploración neurológica se da por supuesto que alude al bíceps braquial. El huso muscular estirado descarga por fibras sensitivas de conducción rápida que viajan dentro del nervio musculocutáneo hasta las raíces posteriores de C5 y C6. Ya en el asta anterior de la médula espinal, esa fibra contacta directamente con la motoneurona que inerva el bíceps, sin ninguna estación intermedia. La orden de contracción regresa por el mismo nervio. Es el esquema de arco reflejo más corto que existe en el organismo humano. A la vez, una colateral de esa misma fibra activa una interneurona que silencia a las motoneuronas del tríceps. Sin ese freno, el músculo antagonista se opondría al movimiento y la sacudida sería torpe. La respuesta se produce en unas decenas de milisegundos y no pasa por el encéfalo, aunque las vías descendentes que llegan a la médula regulan de forma permanente cuánta excitabilidad tiene el circuito. En los manuales de exploración neurológica el reflejo bicipital figura asignado a C5 y C6, con predominio de C5. La matización importa: el bíceps braquial tiene inervación doble, de modo que la respuesta no es un marcador puro de un solo segmento. Ese reparto explica por qué la exploración no se detiene en un único reflejo. Comparado con sus vecinos, el reflejo estilorradial comparte las mismas raíces pero con predominio de C6, el tricipital corresponde a C7 y los flexores distales de los dedos a C8. La respuesta tricipital y la estilorradial se exploran, por tanto, en la misma sesión y se leen en conjunto. Existe además un fenómeno descrito en la literatura ortopédica y neurológica con el nombre de reflejo invertido: en lugar de la flexión esperada aparece una respuesta distinta, como la flexión de los dedos al percutir el tendón braquiorradial, mientras el reflejo bicipital se muestra exaltado. Esa combinación se interpreta como el resultado de una lesión que abole el arco de un segmento y libera de control a los segmentos situados por debajo. Los reflejos tendinosos entraron en la literatura médica de forma casi simultánea. En el número de enero de 1875 del Archiv für Psychiatrie und Nervenkrankheiten aparecieron dos trabajos independientes, uno de Wilhelm Heinrich Erb y otro de Carl Friedrich Otto Westphal, dedicados ambos a la sacudida que se obtiene percutiendo el tendón rotuliano. La interpretación no coincidía: Erb lo entendió como un verdadero arco reflejo, mientras que Westphal lo atribuyó a una propiedad local del músculo. Hacia 1885 la maniobra se practicaba ya en Europa y en Norteamérica, y la exploración se había extendido del tendón rotuliano al resto de tendones accesibles, el del bíceps entre ellos. El instrumento tardó más en adaptarse: el martillo de percusión disponible entonces se había diseñado para golpear el tórax, no tendones, y ni su peso ni su forma resultaban adecuados. De los rediseños posteriores salió el objeto que hoy identifica de un vistazo a un neurólogo. No. El golpe se aplica sobre el tendón por comodidad anatómica, pero lo que desencadena la respuesta es el estiramiento brusco que se transmite al vientre del músculo, donde están los husos musculares. El nombre de reflejo osteotendinoso se conserva por tradición. Porque cada uno depende de raíces distintas y la comparación entre ellos, y entre ambos brazos, aporta más información que cualquiera por separado. El bicipital corresponde sobre todo a C5, el estilorradial a C6 y el tricipital a C7. Una respuesta aislada, sin ese contraste, apenas orienta. Son alteraciones de signo opuesto. La abolición o disminución apunta a una interrupción en algún punto del propio arco, ya sea en la raíz, en el nervio periférico o en la motoneurona del asta anterior. El aumento, en cambio, señala que ese arco permanece íntegro pero ha quedado sin el control que ejercen sobre él las vías motoras descendentes. Esa distinción entre hiperreflexia y respuesta disminuida es uno de los pilares de la semiología neurológica. Su circuito principal lo es: una sola sinapsis separa la fibra sensitiva de la motoneurona. Ahora bien, en paralelo intervienen interneuronas que inhiben al músculo antagonista y que modulan la intensidad de la respuesta, de manera que el reflejo puro de dos neuronas es más un modelo didáctico que una descripción completa de lo que ocurre en la médula.Qué es el reflejo bicipital
El recorrido del estímulo
Qué segmento explora
Un hallazgo publicado en enero de 1875
Preguntas frecuentes
¿El martillo estimula el tendón?
¿Por qué se exploran juntos el bicipital, el estilorradial y el tricipital?
¿Qué significa que un reflejo esté aumentado o abolido?
¿El reflejo bicipital es monosináptico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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