DICCIONARIO MÉDICO
Quimioterapia intraarterial
La quimioterapia intraarterial es una modalidad de quimioterapia regional en la que el fármaco antineoplásico se infunde directamente en la arteria que irriga el tumor. Al evitar la dilución en la circulación sistémica, esta vía consigue concentraciones locales considerablemente superiores a las que se alcanzan con la administración intravenosa convencional. Se trata de una forma de administrar agentes citostáticos que aprovecha un principio farmacocinético conocido como efecto de primer paso regional. Cuando un agente se inyecta en la arteria nutricia de un órgano, la primera vez que atraviesa el lecho capilar tumoral lo hace a una concentración mucho más alta que si hubiera llegado por vía venosa tras diluirse en todo el volumen sanguíneo. La fracción del compuesto que el tejido tumoral extrae durante ese primer paso determina la ventaja teórica de la vía intraarterial respecto a la intravenosa: cuanto mayor sea la extracción tisular, mayor será la ganancia en concentración local. En la práctica, la técnica requiere la colocación de un catéter en la arteria seleccionada mediante cateterismo percutáneo, habitualmente por vía femoral, guiado por angiografía o fluoroscopia. La radiología intervencionista es la especialidad que realiza el procedimiento de navegación vascular hasta posicionar la punta del catéter en el territorio arterial deseado. «Quimioterapia» combina el prefijo quimio- (del griego χημεία, chēmeía, referido a la composición química de una sustancia) con -terapia (del griego θεραπεία, therapeía, «cuidado, curación»). Paul Ehrlich introdujo el concepto a principios del siglo XX para designar el uso de sustancias químicas contra agentes patógenos, y el término pasó después a la oncología para referirse al empleo de fármacos contra las células tumorales. «Intraarterial» se forma con el prefijo latino intra- («dentro de») y el adjetivo arterial, derivado del latín arteria (a su vez del griego ἀρτηρία, artēría, que en su origen designaba los vasos que los antiguos creían llenos de aire). La vía intravenosa sistémica sigue siendo la forma más habitual de administrar quimioterapia. El agente se distribuye por toda la circulación y alcanza tanto el tumor como los tejidos sanos, lo que condiciona el perfil de efectos adversos. Frente a esa distribución general, la quimioterapia regional busca concentrar la sustancia activa en un territorio anatómico concreto. La vía intraarterial es una de las variantes de quimioterapia regional, junto con la intracavitaria (intraperitoneal, intrapleural, intravesical), la intratecal y la perfusión aislada de una extremidad. Conviene distinguir la quimioterapia intraarterial pura de la quimioembolización (también llamada TACE, por sus siglas en inglés). En la quimioembolización, además de infundir el agente se obstruyen de forma deliberada las pequeñas arterias que nutren el tumor, combinando el efecto citotóxico del compuesto con la isquemia provocada por la oclusión vascular. Son conceptos relacionados pero no equivalentes: la quimioterapia intraarterial no implica necesariamente embolización. La ventaja de la vía intraarterial depende de qué proporción del agente sea capaz de extraer el tejido durante el primer paso. Si un compuesto tiene una tasa de extracción tisular baja (es decir, si la mayor parte atraviesa el lecho capilar sin ser captada), la ganancia de concentración local respecto a la vía intravenosa resulta modesta. Por el contrario, con agentes de alta extracción la diferencia puede ser considerable. Este razonamiento, propuesto formalmente por los farmacólogos Robert Ensminger y James Gyves a comienzos de la década de 1980, permitió predecir de forma cuantitativa qué fármacos se beneficiarían más de la administración intraarterial. Hay que recordar, además, que la fracción del fármaco no extraída en el primer paso acaba incorporándose a la circulación general. La quimioterapia intraarterial no elimina la toxicidad sistémica; la reduce en proporción a la fracción extraída localmente, pero no la suprime. Paul Ehrlich acuñó el término a principios del siglo XX, a partir del griego χημεία («química») y θεραπεία («curación»). Originalmente se refería al uso de sustancias químicas contra microorganismos patógenos; la aplicación al cáncer vino después, a mediados de ese mismo siglo. No. En la quimioterapia intraarterial se infunde el agente en la arteria nutricia sin ocluirla. En la quimioembolización se añade un paso de oclusión vascular deliberada para privar de riego sanguíneo al tumor y retener la sustancia en la zona. La quimioembolización combina dos mecanismos; la infusión intraarterial pura emplea solo uno. Los reduce, pero no los elimina. La parte del fármaco que no es captada por el tumor durante su primer paso por el lecho capilar se incorpora a la circulación general y puede actuar sobre tejidos sanos. La magnitud de esa reducción varía según las propiedades farmacocinéticas de cada agente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la quimioterapia intraarterial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la quimioterapia intraarterial
Etimología del término
Contexto dentro de las vías de administración de la quimioterapia
Principio farmacocinético y limitaciones conceptuales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «quimioterapia»?
¿Es lo mismo quimioterapia intraarterial que quimioembolización?
¿La quimioterapia intraarterial evita los efectos adversos sistémicos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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