DICCIONARIO MÉDICO
Queratitis lagoftálmica
La queratitis lagoftálmica, o queratitis por exposición, es la inflamación de la córnea que resulta de un cierre palpebral incompleto o lagoftalmos. La superficie ocular queda expuesta al aire de forma continuada, lo que altera la película lagrimal y reseca el epitelio corneal. Cada parpadeo cumple una función doble: extiende la lágrima de manera uniforme sobre toda la córnea y renueva, con cada ciclo, la capa protectora que la mantiene hidratada. Cuando el párpado no logra cerrar por completo, esa distribución se interrumpe en la zona expuesta, casi siempre el tercio inferior de la córnea o la franja correspondiente a la hendidura palpebral. El resultado inicial es una desecación localizada del epitelio, visible como pequeños puntos de pérdida epitelial dispuestos en banda horizontal. La causa más frecuente de lagoftalmos es la parálisis del nervio facial, que deja sin función al músculo orbicular encargado de cerrar el párpado. Le siguen las alteraciones estructurales del propio párpado (cicatrices retráctiles, ectropión, secuelas de cirugía palpebral previa), la proptosis grave y el lagoftalmos nocturno, en el que el cierre falla solo durante el sueño y puede pasar años sin diagnosticarse. Conviene no confundir este cuadro con la queratitis neuroparalítica. En la forma lagoftálmica pura, la sensibilidad corneal suele estar conservada, ya que el nervio facial (motor) y el trigémino (sensitivo) son estructuras distintas; el problema aquí es de exposición mecánica, no de pérdida de inervación sensitiva. Cuando ambos nervios resultan dañados a la vez, algo que ocurre en ciertas cirugías de la base del cráneo o en algunos tumores que afectan al ángulo pontocerebeloso, el riesgo de lesión corneal grave se multiplica: al ojo expuesto se suma la ausencia del reflejo protector que normalmente advierte al paciente del daño. El llamado fenómeno de Bell, el movimiento reflejo del globo ocular hacia arriba y afuera al intentar cerrar los párpados, ofrece cierta protección natural incluso cuando el cierre es incompleto. Su ausencia, que puede darse como variante normal o por afectación asociada de otros pares craneales, empeora sensiblemente el pronóstico de la exposición corneal. No necesariamente. Un lagoftalmos leve, con buen fenómeno de Bell y una producción lagrimal conservada, puede no dejar secuela corneal alguna. El riesgo aumenta con el grado de exposición y con la presencia de otros factores, como la pérdida de sensibilidad corneal asociada. Porque es la zona que queda descubierta cuando el párpado superior no desciende del todo, ya sea de forma continua o solo durante el sueño, cuando el tono muscular general disminuye. Ninguna en el mecanismo de fondo: en ambos casos el párpado no cubre la córnea. Lo que cambia es la causa subyacente y, a menudo, la ausencia de reflejo de parpadeo protector, lo que hace que la exposición en pacientes en coma sea particularmente grave.Qué es la queratitis lagoftálmica
Un mecanismo distinto al de la queratitis neurotrófica
Preguntas frecuentes
¿El lagoftalmos siempre provoca queratitis?
¿Por qué suele afectar a la parte inferior de la córnea?
¿Qué diferencia hay con la queratitis por exposición durante el coma?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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