DICCIONARIO MÉDICO

Parálisis de Bell

La parálisis de Bell es una parálisis facial periférica aguda que afecta a la musculatura de un lado de la cara sin que se identifique una causa directa. Es la más común de las parálisis faciales adquiridas, y debe su nombre a Charles Bell, cirujano escocés que en 1821 describió la anatomía del nervio facial y su relación con este cuadro. Se distingue de la parálisis facial central, que respeta la frente, porque en la de Bell queda afectada toda la hemicara.

Qué es la parálisis de Bell

El nervio facial, séptimo par craneal, recorre un canal óseo estrecho dentro del hueso temporal antes de emerger junto al oído y ramificarse por la cara. En la parálisis de Bell, este nervio se inflama dentro de ese canal, se comprime contra las paredes óseas y deja de transmitir la orden motora a los músculos de la mímica de un lado. El resultado es la caída brusca de la comisura bucal, la imposibilidad de cerrar el párpado y el borrado del surco nasogeniano en el lado afectado, con la frente incluida, a diferencia de lo que ocurre cuando la lesión está en el cerebro.

Se habla de parálisis idiopática precisamente porque, pese a décadas de investigación, no se ha identificado una causa única y demostrada. La hipótesis con más respaldo es la reactivación de un virus latente, sobre todo el herpes simple tipo 1, que provocaría la inflamación del nervio dentro de un canal óseo que apenas deja margen para la hinchazón. Se han propuesto también mecanismos vasculares e inmunológicos, sin que ninguno haya desplazado del todo a la hipótesis vírica.

El epónimo

Charles Bell nació en Edimburgo en 1774 y murió en Worcestershire en 1842. Anatomista, cirujano, fisiólogo y también teólogo natural, dedicó buena parte de su carrera a diferenciar la función de los distintos nervios craneales, un trabajo que le valió ser nombrado caballero por la corona británica. En 1821 presentó ante la Royal Society de Londres una comunicación titulada On the Nerves, en la que describió el papel del nervio facial en el movimiento de los músculos de la cara y su relación con la parálisis facial unilateral. Desde entonces, la parálisis facial periférica idiopática lleva su nombre, aunque él la documentó como una asociación clínica más dentro de un estudio mucho más amplio sobre la anatomía nerviosa.

No fue su único legado epónimo. El nervio torácico largo, que inerva el músculo serrato anterior, también se conoce como nervio respiratorio externo de Bell, descrito en la misma comunicación de 1821.

Clasificación y diferenciación

Dentro de las parálisis faciales, la primera distinción es entre las de origen central, por lesión de la vía que va de la corteza cerebral al núcleo del nervio facial, y las periféricas, por lesión del propio nervio o de su núcleo en la protuberancia. La musculatura de la frente recibe inervación de ambos hemisferios cerebrales, de modo que una lesión central respeta la capacidad de arrugarla y cerrar bien los ojos, mientras que la parálisis periférica, como la de Bell, afecta a toda la hemicara sin excepción.

Entre las parálisis faciales periféricas, la de Bell es la forma idiopática o primaria: se diagnostica una vez descartadas otras causas identificables de afectación del nervio facial, como el síndrome de Ramsay Hunt, de origen vírico pero con vesículas cutáneas asociadas, o la enfermedad de Lyme. Cuando la incapacidad para cerrar el párpado se prolonga, puede derivar en lagoftalmos, término que designa precisamente esa imposibilidad de cerrar por completo los párpados, cualquiera que sea su causa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama parálisis de Bell?

En honor a Charles Bell, cirujano escocés que en 1821 describió ante la Royal Society de Londres la anatomía del nervio facial y su papel en este tipo de parálisis facial.

¿Es lo mismo que una parálisis facial por un ictus?

No. Un ictus produce una parálisis facial central, que respeta la musculatura de la frente porque esta recibe inervación de los dos hemisferios cerebrales. La parálisis de Bell es periférica y afecta a toda la hemicara, frente incluida, porque el daño está en el propio nervio.

¿Con qué frecuencia se presenta?

Con una incidencia estimada de entre 15 y 30 casos por cada 100.000 habitantes al año, según las series publicadas. Representa entre el 60 y el 75 por ciento de las parálisis faciales unilaterales agudas.

¿Puede repetirse en la misma persona?

Sí, aunque no es lo habitual. Las recidivas se han descrito en un porcentaje reducido de los casos, y algunos autores apuntan a un componente familiar en las formas recurrentes.

Referencias

  1. MedlinePlus. Parálisis de Bell
  2. Acta de Otorrinolaringología & Cirugía de Cabeza y Cuello. Guía para el diagnóstico y tratamiento de la parálisis facial
  3. Revista de Investigación y Educación en Ciencias de la Salud. Prevalencia de la serología infecciosa en la parálisis facial periférica
  4. Manual MSD versión para profesionales. Parálisis del nervio facial

Entradas relacionadas

  • Parálisis: pérdida de la contracción muscular voluntaria, con sus tipos y causas.
  • Parálisis central: la originada en el encéfalo o la médula espinal.
  • Nervio facial: el séptimo par craneal, responsable de la mímica facial.
  • Lagoftalmos: la imposibilidad de cerrar completamente los párpados.
  • Síndrome de Ramsay Hunt: parálisis facial de origen vírico con afectación cutánea.

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