DICCIONARIO MÉDICO
Punto de Erb
El punto de Erb es una referencia anatómica situada en el cuello, un par de centímetros por encima de la clavícula, en el borde posterior del músculo esternocleidomastoideo. Señala el lugar donde las raíces nerviosas C5 y C6 se unen para formar el tronco superior del plexo braquial. Debe su nombre al neurólogo alemán Wilhelm Erb, y se emplea como referencia en estudios de conducción nerviosa y como punto de infiltración anestésica del cuello. Anatómicamente, el punto de Erb ocupa una posición muy concreta: el borde posterior del músculo esternocleidomastoideo, aproximadamente a la altura del cartílago cricoides y a dos o tres centímetros por encima de la clavícula. En ese punto exacto convergen las raíces ventrales de C5 y C6 para dar origen al tronco superior del plexo braquial, el primero de los tres troncos en los que se organiza esta red nerviosa antes de repartirse hacia el hombro y el brazo. El apellido que lo bautiza corresponde a Wilhelm Heinrich Erb (1840 a 1921), internista y neurólogo alemán nacido en Winnweiler y formado en Heidelberg bajo la tutela del patólogo Nikolaus Friedreich. Erb fue uno de los primeros médicos en aplicar sistemáticamente la corriente eléctrica al estudio del sistema nervioso, mediante una técnica que él mismo denominó electrización localizada. Esa dedicación a estimular puntos concretos del cuerpo con fines diagnósticos explica que su nombre haya terminado ligado a un punto de referencia para la estimulación eléctrica del cuello. De las ramas ventrales de los nervios espinales C5 a T1 nace el plexo braquial, organizado en una secuencia de raíces, troncos, divisiones, cordones y ramas terminales. En el punto de Erb ocurre el primer paso de esa organización: la fusión de C5 con C6 en el tronco superior. De este tronco parten, antes incluso de que se divida, dos ramas colaterales: el nervio hacia el músculo subclavio y el nervio supraescapular. Un dato que suele sorprender a quien explora esta zona por primera vez es que el nervio accesorio, que no pertenece al plexo braquial sino que procede directamente del cráneo, discurre apenas un centímetro por encima del punto de Erb en su trayecto hacia el trapecio, lo que obliga a distinguir con cuidado ambas estructuras durante una disección o una exploración ecográfica. Cuando el punto de Erb sufre un traumatismo por tracción, la lesión compromete específicamente las fibras que ya han convergido en C5 y C6, con la consiguiente afectación de los nervios axilar, musculocutáneo y supraescapular. Este patrón lesional, típico de partos complicados o de traumatismos que separan bruscamente la cabeza del hombro, es la base anatómica de la parálisis obstétrica, cuyos detalles clínicos se recogen en la ficha correspondiente. Al tratarse de un punto superficial y fácilmente palpable, el punto de Erb se utiliza como sitio de estimulación en la electroneurografía, la técnica que mide la velocidad de conducción de los nervios periféricos. Estimular ahí permite valorar el estado del tronco superior sin necesidad de acceder a estructuras más profundas del cuello. La misma accesibilidad lo convierte en una referencia habitual para la anestesia regional del cuello, donde se emplea como marca externa para localizar el punto de emergencia de las ramas cutáneas del plexo cervical. Existe otro punto de Erb, sin relación anatómica con el anterior, que pertenece al terreno de la auscultación cardiaca. Se localiza en el tercer espacio intercostal izquierdo, junto al esternón, y se considera el quinto foco clásico de auscultación del corazón, útil sobre todo para escuchar juntos los componentes aórtico y pulmonar del segundo ruido y, en particular, el soplo de la insuficiencia aórtica. Durante años se discutió si este foco cardiaco debía atribuirse realmente al neurólogo Wilhelm Erb, dado lo alejado que parecía de su especialidad. La duda se resolvió gracias al testimonio de un médico estadounidense que asistió a las clases de Erb en Heidelberg y relató que el propio Erb, en su etapa como catedrático de medicina general, presentó ese quinto foco en sus sesiones clínicas a finales de la década de 1890, antes incluso de que la neurología se constituyera en Alemania como cátedra independiente en 1919. La coincidencia de nombre entre ambos puntos, uno en el cuello y otro en el tórax, es pura casualidad histórica y conviene no confundirlos. Del neurólogo alemán Wilhelm Heinrich Erb, nacido en 1840 en Winnweiler y fallecido en 1921 en Heidelberg. Fue uno de los primeros médicos en emplear sistemáticamente la electricidad como herramienta de exploración del sistema nervioso, y ese trabajo con la estimulación de puntos concretos del cuerpo terminó asociando su apellido a esta localización del cuello. No. Comparten apellido, pero se sitúan en regiones distintas del cuerpo y sirven para propósitos distintos: uno es un punto de referencia del plexo braquial en el cuello, y el otro es un foco de auscultación cardiaca en el tórax. Justo un centímetro por encima pasa el nervio accesorio, que inerva el trapecio y no tiene relación con el plexo braquial. Es una proximidad que obliga a identificar bien ambas estructuras cuando se explora o se interviene en esa zona del cuello. Porque es superficial, reproducible y fácil de localizar por palpación, lo que permite estimular el tronco superior del plexo braquial sin tener que acceder a estructuras profundas del cuello. Esa misma accesibilidad es la que lo convierte también en una referencia útil para la anestesia regional.Qué es el punto de Erb
Formación del tronco superior del plexo braquial
Utilidad clínica del punto de Erb
El punto de Erb en la auscultación cardiaca: un homónimo distinto
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre de punto de Erb?
¿Es el mismo punto que el foco de Erb del corazón?
¿Qué estructuras discurren cerca del punto de Erb?
¿Por qué se elige precisamente este punto para la estimulación eléctrica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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