DICCIONARIO MÉDICO
Progresión tumoral
La progresión tumoral designa el proceso biológico por el cual una neoplasia acumula alteraciones genéticas y epigenéticas sucesivas que la hacen más agresiva, más autónoma y capaz de invadir tejidos vecinos y colonizar órganos distantes. Es la última etapa del modelo clásico de carcinogénesis en tres fases: iniciación, promoción y progresión. En biología del cáncer, la progresión tumoral describe la secuencia de cambios que transforman una lesión neoplásica incipiente en un tumor con plena capacidad maligna. No se trata de un acontecimiento único, sino de un continuo: cada nueva mutación que confiere una ventaja proliferativa o de supervivencia se selecciona dentro de la población celular tumoral, en un proceso que recuerda a la selección natural darwiniana aplicada a escala celular. El término proviene del latín progressio (avance, marcha hacia adelante), derivado de pro- (adelante) y gradi (caminar). En oncología lo generalizó Leslie Foulds en 1957 para definir la adquisición escalonada de propiedades malignas por parte de los tumores. Dos décadas más tarde, en 1976, Peter Nowell propuso el modelo de evolución clonal, según el cual cada tumor se origina en una única célula que, al acumular mutaciones, genera subpoblaciones cada vez más heterogéneas y competitivas entre sí. El modelo clásico de carcinogénesis experimental, elaborado a partir de estudios de carcinogénesis química en piel de ratón, distingue tres etapas. La iniciación es el evento genético irreversible que convierte una célula normal en potencialmente neoplásica (una mutación en un oncogén o la inactivación de un gen supresor de tumores, por ejemplo). La promoción es una fase reversible en la que estímulos repetidos inducen la expansión clonal de la célula iniciada sin añadir nuevas mutaciones. La progresión, finalmente, es la fase en la que el tumor adquiere inestabilidad genómica y acumula alteraciones adicionales que le confieren autonomía de crecimiento, capacidad de evasión inmunitaria, angiogénesis propia y potencial metastásico. Conviene señalar que el modelo de tres fases es una simplificación didáctica. En la práctica clínica humana, las fronteras entre promoción y progresión rara vez son nítidas, y muchos tumores parecen saltarse etapas o recorrerlas en un orden no canónico. El modelo de Bert Vogelstein para el carcinoma colorrectal, publicado a principios de los años noventa, fue uno de los primeros en documentar la secuencia concreta de mutaciones (APC, KRAS, TP53, entre otras) que acompañan el paso de epitelio normal a adenoma y de adenoma a carcinoma invasivo. Ese trabajo demostró que la progresión tumoral no es un proceso abstracto, sino una sucesión de eventos moleculares identificables. Durante la progresión, las células tumorales adquieren lo que Hanahan y Weinberg denominaron en el año 2000 los «rasgos distintivos del cáncer» (hallmarks of cancer): proliferación sostenida, evasión de señales antiproliferativas, resistencia a la apoptosis, inmortalidad replicativa, inducción de angiogénesis e invasión tisular con metástasis. En 2011, los mismos autores ampliaron la lista con la reprogramación metabólica y la evasión del sistema inmunitario. No todos esos rasgos aparecen a la vez. Cada paso de la progresión suele reflejar la activación o inactivación de una vía de señalización concreta, y el orden en que se acumulan varía entre tipos tumorales. Lo que permanece constante es el principio subyacente: la inestabilidad genómica genera diversidad, y la presión selectiva del microambiente tumoral favorece a las células con mayor capacidad de supervivencia. El resultado es un tumor que, con el tiempo, se vuelve más heterogéneo y más difícil de contener. Del latín progressio (avance) y tumor (hinchazón). Fue Leslie Foulds quien, en 1957, acuñó formalmente el concepto para describir la adquisición gradual de malignidad por parte de los tumores experimentales. No. El crecimiento se refiere al aumento de tamaño. La progresión implica un cambio cualitativo: la célula tumoral adquiere propiedades nuevas (capacidad de invadir, de metastatizar, de evadir al sistema inmunitario) que antes no tenía. Un tumor puede crecer sin progresar, y puede progresar sin que su tamaño cambie de forma apreciable. Depende. Los tumores benignos, por definición, no adquieren capacidad invasiva ni metastásica, aunque pueden crecer localmente. La progresión en el sentido oncológico pleno (invasión, metástasis, pérdida de diferenciación) es un atributo de las neoplasias malignas. Existe, eso sí, un espectro intermedio: lesiones premalignas como las displasias pueden progresar a carcinoma o permanecer estables durante años. Es el motor de la progresión. Las células con defectos en los mecanismos de reparación del ADN acumulan mutaciones a un ritmo muy superior al de las células normales, lo que acelera la aparición de subclones con ventajas selectivas. El concepto lo articuló Nowell en 1976 y sigue siendo la base teórica del campo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la progresión tumoral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la progresión tumoral
Las tres fases de la carcinogénesis y el lugar de la progresión
Mecanismos moleculares implicados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión progresión tumoral?
¿Es lo mismo progresión tumoral que crecimiento del tumor?
¿Todas las neoplasias progresan?
¿Qué papel tiene la inestabilidad genómica?
Referencias
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