DICCIONARIO MÉDICO
Piodermia
La piodermia agrupa las infecciones bacterianas de la piel que cursan con formación de pus, causadas casi siempre por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes. Bajo ese nombre conviven cuadros tan distintos como el impétigo, la foliculitis o la erisipela, unidos por un mismo mecanismo: la invasión bacteriana de una piel cuya barrera protectora se ha visto comprometida. No debe confundirse con el pioderma gangrenoso, una entidad de nombre parecido pero de origen completamente distinto. Del griego πύον (pyon), "pus", y δέρμα (derma), "piel": la palabra significa literalmente formación de pus en la piel. No designa una enfermedad concreta, sino una categoría nosológica completa, la de las infecciones cutáneas piógenas, dentro de la cual se agrupan entidades con localización, profundidad y gravedad muy distintas. El vocabulario médico en español ha convivido durante décadas con tres formas casi intercambiables para referirse a este mismo terreno: piodermia, pioderma y piodermitis. La primera es la traducción gramaticalmente correcta del inglés pyoderma y la que se emplea cuando se habla del grupo en general, como se hace en esta entrada. Las otras dos tienen usos propios, que se explican en sus respectivas páginas. La piel intacta resiste bien la exposición constante a bacterias. Su pH ácido, la sequedad relativa de la superficie, la secreción sebácea y la propia competencia entre microorganismos residentes dificultan que un patógeno prospere. La infección aparece cuando algo rompe ese equilibrio: una erosión, una picadura, una maceración por humedad o roce, o una dermatosis previa que ya ha debilitado la barrera. A partir de ahí, S. aureus y S. pyogenes (con frecuencia presentes ya en la piel o las mucosas sin causar daño) colonizan la brecha y despliegan su arsenal: toxinas exfoliativas capaces de separar capas enteras de la epidermis, enzimas que facilitan la propagación por el tejido y, en algunas cepas, proteínas de superficie que actúan como superantígenos y desencadenan una respuesta inflamatoria desproporcionada. De la combinación entre la virulencia del germen y las defensas del huésped depende que el cuadro se quede en una lesión localizada o progrese hacia formas más extensas. Las piodermias se ordenan habitualmente según tres criterios que no se excluyen entre sí. Por el origen, se habla de piodermia primaria cuando la bacteria invade una piel previamente sana, y de piodermia secundaria cuando se superpone a una dermatosis ya existente. Por la profundidad alcanzada, se distingue entre formas superficiales, limitadas a la epidermis, y formas profundas, que comprometen la dermis o el tejido subcutáneo. Por el germen responsable, finalmente, se habla de piodermias estafilocócicas, estreptocócicas o mixtas. Dentro de este marco se sitúan entidades con entrada propia en este diccionario: el impétigo, infección superficial y muy contagiosa típica de la infancia; la foliculitis y el forúnculo, que afectan al folículo piloso con distinto grado de profundidad; el ántrax estafilocócico, resultado de la confluencia de varios forúnculos; la erisipela y la celulitis, ya con afectación dérmica franca; y el ectima, una forma ulcerada que alcanza la dermis y deja cicatriz. En recién nacidos y niños pequeños puede añadirse el síndrome estafilocócico de la piel escaldada, provocado por toxinas circulantes más que por la bacteria presente en la propia lesión. El parecido en el nombre genera confusión con frecuencia. El pioderma gangrenoso no es una infección. Se trata de una dermatosis neutrofílica de origen autoinmunitario, con úlceras dolorosas y de crecimiento rápido, que suele asociarse a enfermedades sistémicas como la colitis ulcerosa o la artritis reumatoide. Cuando se describió por primera vez, en 1930, se pensó que tenía causa infecciosa y de ahí procede el nombre. Los cultivos de sus lesiones son estériles. No, y la confusión es habitual precisamente por el nombre compartido. La piodermia es infecciosa; el pioderma gangrenoso, pese a su aspecto ulcerado y purulento, no lo es. La revista Actas Dermo-Sifiliográficas lo explicó en un artículo de 2001 dedicado a los criterios de redacción de un diccionario dermatológico: gramaticalmente, pyoderma se traduce por piodermia, pero los dermatólogos españoles llevan décadas usando pioderma cuando nombran una entidad concreta, como el pioderma gangrenoso o el pioderma chancriforme. Es una cuestión de uso más que de norma. Depende de la extensión y la profundidad de la lesión, de si hay fiebre o afectación del estado general, y de factores del paciente como la diabetes o la inmunodepresión. Esa valoración corresponde al médico responsable del caso, no a este diccionario. Sí, de forma marcada. Se calcula que más de 111 millones de niños en el mundo padecen alguna forma de piodermia en un momento dado, cifra que una revisión sistemática posterior elevó a más de 162 millones si se limita el cálculo a los países de renta baja y media-baja. Junto con la sarna y la tiña, forma el trío de dermatosis infantiles más comunes a escala mundial, con especial peso en las comunidades con menor acceso a agua limpia y atención sanitaria.Qué es la piodermia
Cómo se desarrolla una piodermia
Clasificación
Piodermia y pioderma gangrenoso: dos entidades que no hay que confundir
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo piodermia que pioderma gangrenoso?
¿De dónde viene esta doble forma, piodermia y pioderma, para lo que parece la misma idea?
¿Toda piodermia necesita antibiótico?
¿Son más frecuentes en la infancia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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