DICCIONARIO MÉDICO
Ántrax
El ántrax es una infección cutánea formada por la confluencia de varios forúnculos que se conectan en el tejido subcutáneo. Lo causa habitualmente Staphylococcus aureus y produce una masa inflamatoria con múltiples puntos de drenaje, de curación lenta y tendencia a dejar cicatriz. El vocablo procede del griego ἄνθραξ (ánthrax), que significaba «carbón» o «brasa». Ya Hipócrates empleaba la palabra para referirse a lesiones cutáneas de aspecto negruzco, y la primera documentación en castellano se remonta al menos a 1490, según el Vocabulario de Alfonso de Palencia: «Antrax es finchazón aguda dicha del griego que fierue; y es postema que dizimos carbúnculo o entras». Los cirujanos renacentistas solían agrupar bajo el mismo nombre tanto las lesiones estafilocócicas benignas como las pústulas del carbunco por Bacillus anthracis, confusión que se arrastró durante siglos y que Gregorio Marañón denunció expresamente en 1943 al calificar de «nombre impropio» la expresión ántrax maligno para la infección bacilar. En la terminología médica española actual, ántrax designa exclusivamente la lesión cutánea estafilocócica. La infección por Bacillus anthracis recibe el nombre de carbunco. En inglés la relación se invierte: anthrax es la enfermedad por el bacilo, y carbuncle es la lesión de los forúnculos. Esta inversión terminológica entre las dos lenguas sigue siendo una fuente habitual de confusión en textos traducidos. Todo ántrax comienza como una infección folicular. Staphylococcus aureus, bacteria presente de forma habitual en la piel y en las fosas nasales, penetra a través de microlesiones o de folículos pilosos dañados por la fricción, el afeitado o la humedad. Cuando la infección se extiende más allá de un solo folículo y coloniza los tejidos adyacentes, se forma el forúnculo; cuando varios forúnculos vecinos confluyen y se comunican por trayectos subcutáneos purulentos, el resultado es el ántrax. La masa resultante presenta múltiples orificios de drenaje, a diferencia del forúnculo simple, que tiene uno solo. La infección alcanza capas más profundas de la dermis y del tejido celular subcutáneo, lo que explica la lentitud de la curación y la frecuente formación de cicatrices deprimidas. En algunos pacientes, sobre todo diabéticos o inmunodeprimidos, la extensión puede comprometer planos aún más profundos. Se localiza con más frecuencia en la nuca. Le siguen la espalda, los muslos y los glúteos, es decir, zonas con densidad folicular alta sometidas a fricción o sudoración repetida. Los hombres se ven afectados con más frecuencia que las mujeres. Entre los factores que predisponen a su aparición se encuentran la diabetes mellitus, la obesidad, los estados de inmunodepresión (incluidos los defectos funcionales de los neutrófilos) y las condiciones de hacinamiento o higiene deficiente. También influye la colonización nasal por cepas de Staphylococcus aureus resistentes a meticilina, un problema creciente en las últimas décadas. Dentro del vocabulario del diccionario se distinguen dos formas según la evolución temporal. El ántrax agudo cursa con signos inflamatorios intensos, dolor marcado y, en ocasiones, fiebre y afectación del estado general; tiende a resolverse, con o sin intervención, en un plazo relativamente corto. El ántrax crónico, de curso más benigno y localizado, evoluciona de forma más indolente y suele observarse en pacientes con forúnculos recurrentes de bajo grado. La confusión más extendida es con el carbunco (infección por Bacillus anthracis). Las dos entidades comparten raíz etimológica y producen lesiones cutáneas, pero sus causas, mecanismos y gravedad son completamente distintos. El carbunco cutáneo produce una úlcera indolora con escara negra central, rodeada de edema, y se adquiere por contacto con animales infectados o sus productos; el ántrax estafilocócico, en cambio, es doloroso, supurativo, y su origen es la flora bacteriana propia del paciente. Existe además el concepto de ántrax renal, un absceso de la corteza del riñón cuyo nombre procede de la semejanza macroscópica con el ántrax cutáneo, no de una relación patogénica. Se trata de una entidad urológica sin vínculo con la infección estafilocócica de los folículos pilosos. Del griego ἄνθραξ (ánthrax), que significaba «carbón». La misma raíz dio origen a antracosis (depósito de carbón en los pulmones) y a carbunco (del latín carbunculus, «pequeño carbón», calco del griego). En castellano, «ántrax» se documenta ya en 1490. No. En español médico son entidades distintas. El ántrax es un conglomerado de forúnculos estafilocócicos; el carbunco es la infección por Bacillus anthracis. La confusión se agrava porque en inglés ocurre al revés: anthrax es la enfermedad por el bacilo, y carbuncle es la lesión de los forúnculos. Estrictamente, el ántrax está formado por varios forúnculos que confluyen y se comunican bajo la piel. Un forúnculo aislado afecta a un único folículo piloso y su tejido perifolicular, drena por un solo punto y suele cicatrizar sin dejar marca importante. El ántrax, al ser más profundo y extenso, drena por múltiples orificios y deja cicatrices deprimidas con frecuencia. Sí, y no es raro. La recurrencia se relaciona con la persistencia de Staphylococcus aureus en la piel o las fosas nasales del paciente, con factores metabólicos como la diabetes y, en algunos casos, con la presencia de cepas resistentes. Si desea profundizar en conceptos asociados al ántrax, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ántrax
Formación de la lesión y participación del folículo piloso
Localización y factores predisponentes
Formas clínicas según la evolución
Diferenciación con el carbunco y el ántrax renal
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ántrax?
¿Es lo mismo ántrax que carbunco?
¿En qué se diferencia un ántrax de un forúnculo?
¿Puede repetirse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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