DICCIONARIO MÉDICO
Pioderma chancriforme
El pioderma chancriforme es una úlcera cutánea crónica, de origen bacteriano, que puede llegar a imitar con notable fidelidad el aspecto de un chancro sifilítico. Lo describieron por primera vez dos dermatólogos españoles en 1924, en un contexto histórico en el que distinguir esta lesión de la sífilis tenía consecuencias clínicas y sociales considerables. Hoy es un diagnóstico prácticamente en desuso. Se trata de una piodermia crónica y localizada: una úlcera de base indurada, bordes bien delimitados y ligero relieve sobre la piel circundante, acompañada de una inflamación perilesional marcada. El calificativo "chancriforme" alude precisamente a esa semejanza morfológica con el chancro sifilítico primario, incluida la adenopatía regional que suele acompañar a ambas lesiones. José Sánchez-Covisa y Julio Bejarano Lozano comunicaron los dos primeros casos en una reunión celebrada en el Hospital de San Juan de Dios de Madrid el 28 de marzo de 1924: dos niños varones con lesiones en el prepucio muy parecidas a un chancro sifilítico primario. El primer trabajo extenso sobre el cuadro se publicó tres años después, en el número de abril-mayo de 1927 de Actas Dermo-Sifiliográficas. Con el tiempo, ambos autores fueron encontrando lesiones equivalentes en varones adultos, en mujeres y en niñas, y también en localizaciones extragenitales. En todos los casos estudiados, la búsqueda de treponemas resultó infructuosa y las serologías luéticas fueron negativas. El microorganismo que aparecía con más frecuencia en los frotis directos de las lesiones era el estafilococo. Fue una de las contribuciones originales de la dermatología española a la literatura internacional, en un momento de gran prevalencia de la sífilis en el que este tipo de diagnóstico diferencial no era un ejercicio académico, sino una cuestión con peso clínico real. La lesión suele localizarse en la región genital, aunque también se ha descrito en párpados, mejillas, labio inferior, zona de la barba y glúteos. Comienza como una erosión superficial que evoluciona hacia una úlcera de base indurada, cubierta por una costra, con escaso dolor en relación con su aspecto. La inflamación del tejido circundante puede ser intensa. Los ganglios regionales suelen aumentar de tamaño de forma moderada, un rasgo que refuerza, más que despeja, la sospecha inicial de sífilis. La distinción se apoya en varios datos. La serología frente a Treponema pallidum es negativa. El estudio histológico del infiltrado muestra predominio de polimorfonucleares, sin las células plasmáticas típicas del chancro luético. Y el cultivo o el frotis directo de la lesión suele identificar estafilococo, no treponema. La bibliografía dermatológica posterior ha ampliado la lista de entidades con las que conviene no confundirlo: el carbunco cutáneo, de curso mucho más agudo; el ectima; la leishmaniasis cutánea, orientada por el antecedente de viaje a zona endémica; y, sobre todo, la papulosis linfomatoide, un trastorno linfoproliferativo cutáneo de curso crónico que no se identificó como entidad propia hasta décadas después de los primeros casos descritos por Covisa y Bejarano. De hecho, se ha señalado que buena parte de los cuadros históricamente etiquetados como pioderma chancriforme podrían corresponder, revisados con los criterios actuales, a papulosis linfomatoide. No. Aunque las primeras lesiones descritas eran genitales y su aspecto recordaba al de la sífilis, su origen es bacteriano y no treponémico. El estafilococo, no una infección venérea, es el microorganismo que con más frecuencia se aísla en las lesiones. José Sánchez-Covisa y Julio Bejarano Lozano, en Madrid, a partir de dos casos infantiles observados en 1924. Prácticamente no. Es una entidad que la bibliografía dermatológica internacional actual considera de escasa relevancia, en buena parte porque el diagnóstico diferencial con la sífilis se resuelve hoy con pruebas serológicas rápidas y accesibles que en la España de los años veinte todavía no existían. Covisa y Bejarano emplearon originalmente la forma piodermitis chancriforme, coherente con el resto de su nomenclatura de las piodermitis crónicas. La variante con pioderma es la que terminó predominando en la literatura dermatológica posterior, incluida la internacional.Qué es el pioderma chancriforme
Historia: los casos de Covisa y Bejarano
Cuadro clínico
Diagnóstico diferencial con el chancro sifilítico
Preguntas frecuentes
¿El pioderma chancriforme es una infección de transmisión sexual?
¿Quién lo describió?
¿Sigue diagnosticándose hoy?
¿Por qué unas veces se escribe pioderma chancriforme y otras piodermitis chancriforme?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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